Clase de Ballet

Falsos mitos sobre la práctica del ballet

“A las bailarinas le sangran los pies por bailar en puntas”

Falso: Si eres susceptible a las rozaduras del calzado, es aconsejable que te protejas los pies. Actualmente hay bastante variedad de protectores en las tiendas de danza. Si entrenas muchas horas en puntas también es recomendable. Si algún día olvidas protegerte los pies y tienes muchas horas de clase, evidentemente puedes lastimarte. Del mismo modo que si caminas muchas horas con tacones.

“ A las bailarinas le salen juanetes”

Falso: Los juanetes tienen un enorme porcentaje de carácter hereditario, de hecho, muchas personas tienen juanetes sin haber pisado nunca un aula de ballet. Una bailarina con juanetes difícilmente pueda bailar, ya que es una deformación de los pies dolorosa, y propensa a manifestarse en individuos con pies planos. Es aconsejable utilizar dispositivos que puedan paliar la presión sobre las articulaciones, o el vendaje, y estar asesorado por tu profesor de danza.

“Las bailarinas sufren anorexia”

Falso: Si así fuera, difícilmente puedan seguir bailando y desarrollar una carrera profesional, ya que la anorexia es una enfermedad devastadora. Una cosa es cuidar la alimentación, y otra muy diferente es sufrir patologías alimentarias. Si una bailarina cayera eventualmente en un problema de este tipo, deberá someterse a tratamiento hasta que pueda llevar sus estudios o carrera con total normalidad.

“Practicar ballet puede ser perjudicial porque requiere hacer mucho ejercicio”

Falso: Aunque parezca mentira, esta frase ha llegado a mis oídos. Pero aclaro que con 42 años aún sigo con vida. No obstante, personas que padecen trastornos que le impiden la práctica de ejercicio suelen ser advertidas previamente por el médico. Pero el ballet en si mismo, no es causante de enfermedades ni perjudicial para la salud.

“Las bailarinas son tontas”

Falso: Solo las mentes groseras pueden emitir este tipo de juicios. La danza es una actividad compleja  que requiere la combinación de múltiples habilidades ordenadas por el cerebro. La capacidad intelectual de la bailarina es determinante para llevar a cabo su trabajo. Personas con problemas de aprendizaje, o retrasos mentales no pueden practicar ballet profesionalmente.

“Las bailarinas no pueden practicar deporte”

Falso: Claro que se puede practicar deporte, siempre que la actividad no suponga grandes riesgos de lesión que puedan perjudicar o impedir la práctica del ballet. Si sales a correr, no lo hagas sobre asfalto, ya que cargará demasiado tus rodillas, elige tierra o arena para amortiguar el impacto. El fútbol tampoco lo aconsejo, ya que caídas, entradas o patadas de los rivales pueden ser causa de lesión. Yoga, natación, gimnasia o pilates son disciplinas alternativas que pueden entretenerte y beneficiarte. La bicicleta también puede ser una opción, siempre que circules con precaución para evitar accidentes, o lo hagas por sendas habilitadas para ciclistas (y que no te caigas). Pero las caminatas son más seguras.

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Zapatillas de Punta

Consejos para el cuidado de las zapatillas de punta

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Por Maria Doval

  1. Asegúrate de hacer un buen atado de las cintas al poner las puntas: el nudo final jamás debe hacerse en la parte delantera del tobillo, sino en la parte de atrás. Y por favor, corta los extremos si notas que sobra mucha cantidad, y la restante la escondes bien debajo del nudo para que no se vea. Incluso si te espera una actuación puedes dar unas ligeras puntadas con hilo y aguja para asegurarte que no salgan las colitas de las cintas de su lugar. La bandita elástica que ajusta la zapatilla alrededor debes atarla bien y hacer un lacito o nudo procurando esconder los extremos hacia adentro. No hay nada más antiestético que una bailarina con cintas mal atadas o con los extremos sueltos.
  2. Puedes ponerle laca de uñas (brillo transparente) al borde las cintas para que no se deshagan ni deshilachen. De lo contrario la cinta se hace cada vez más corta y deberás cambiarlas y coserlas de nuevo. También puedes poner la misma laca en la base de las puntas.
  3. Puedes colocar elásticos adicionales para sujetar mejor el pie, cosiéndolos con cuidado donde sea necesario –sobre todo para sujetar talones resbaladizos– pero sin hacer un bulto muy prominente en la cara interna de la zapatilla, ya que podría resultar molesto y doloroso cuando bailamos
  4. Si eres principiante en el uso de puntas, no cosas las cintas ni las utilices en casa hasta que no las haya aprobado tu profesor. Si el calzado se altera no puede ser devuelto a la tienda o fabricante
  5. Es recomendable tener varios pares de zapatillas de punta. A veces se hace necesario -si la situación lo requiere- ponerse unas zapatillas de diferentes prestaciones de acuerdo al tipo de clase, coreografía, suelo, estado de los pies, o sencillamente porque es importante no depender de un solo par. Me refiero principalmente a las alumnas que trabajan en puntas a diario, o casi a diario.
  6. Utiliza siempre resina para evitar resbalones indeseables o falta de fijación. Es aconsejable llevar resina en una bolsita siempre con nosotros en el bolso de clase, o ante un exámen o actuación. La resina es como la hidratante, siempre debe ir con nosotros a todas partes. A veces surgen galas o actuaciones en lugares poco habituales -con suelos no preparados para bailar ballet específicamente- y hay que estar prevenido. En estos casos es necesario portar los diferentes pares de zapatillas y utilizar las que mejor se adapten a la escena y a tus pies.
  7. Siempre insisto en que es mejor no usar protectores de tipo almohadilla, es mejor el vendaje para evitar rozaduras y ampollas. Esto hace que se sienta mejor la base del suelo otorgando mayor control y firmeza. Puedes poner antes polvos de talco en los pies para ayudar también a prevenir la humedad (nada beneficiosa para la durabilidad del calzado de puntas)
  8. Recordar que el empeine necesita espacio para expandirse en relevé. De modo que no debes usar cañas muy largas si tu empeine es bajo. Por el contrario, un empeine fuerte debe ser contenido en una caña más larga para no desbordar de la zapatilla y trabajar con más sujeción y comodidad.
  9. Las zapatillas deben ir correctamente dobladas en una bolsita independiente adentro de nuestro bolso de entrenamiento: plegar los laterales de la zapatilla hacia adentro y a continuación enroscar cuidadosamente las cintas alrededor del calzado. Enfrentarlas y guardar. La bolsita puede ser de rejilla para que la zapatilla se ventile después de clase y antes de llegar a casa,  o bien puede ser una bolsita normal de las que venden en tiendas de accesorios para danza.
  10. Si has sudado en clase es bueno ventilarlas posteriormente y dejarlas tendidas por un buen rato en lugar seguro. La humedad deteriora la zapatilla y el satén pierde su color más rápido de lo habitual. Si tienes un perro aficionado a morder zapatos no olvides ponerlas en alto. No las dejes nunca al aire libre, el sol o la lluvia pueden acabar con ellas en un instante, de modo que es conveniente tenerlas vigiladas en lugares frescos y secos, lejos de los peligros climatológicos y/o caninos. Tampoco deben estar cerca de calefactores o cocinas. En Galicia es usual encender cocinas de leña que emiten altas calorías, de modo que la cocina no es el mejor espacio para tender las zapatillas de ballet. Tampoco el cuarto de baño.
  11. Puedes identificar con un boli sobre las suelas que zapatilla pertenece al pie izquierdo o derecho. Cada pie es ligeramente diferente y aunque “se supone que un bailarín es ambidiestro” y trabajamos por igual cada lado, la realidad muchas veces no es así y cada pie evoluciona a su tiempo y posibilidades. Bastará con escribir una letra pequeñita que no sea visible al espectador.
  12. Si has tenido una clase bastante exhaustiva, al llegar a casa es bueno remojar los pies en agua tibia, secarlos muy bien y masajearlos con una hidratante. Ponte calcetines y circula descalza.
  13. Escuchar las recomendaciones de cada profesor sobre el uso de las zapatillas de punta. Es importante y beneficioso estar atento a los diferentes puntos de vista o consejos que te puedan aportar los maestros, cada cual tiene su experiencia y método, y resulta imprescindible aprender para luego experimentar lo que mejor se adapte a tus preferencias y necesidades.
  14. El cuidado de las puntas es un aspecto esencial en una alumna de ballet, las zapatillas de punta son una carta de presentación y hablan mucho de tu personalidad y del interés que pones en la danza. Tus maestros lo reconocen fácilmente. Si bailas mejor que Pavlova y tus puntas están hechas un cristo -por que no las cuidas bien, o las llevas de manera desprolija- tendrás mucho que perder en cuanto a concepto y consideración por parte de tus profesores.

En el siguiente video se puede apreciar como diferentes bailarinas preparan sus zapatillas de punta. Se recomienda a las alumnas no imitar estas prácticas sin la supervisión de un profesional.

 

Clase de Ballet

Preballet: accidentes en clase

La clase de ballet es un ámbito que no está exento de posibles accidentes entre los alumnos más pequeños. Aunque la mayoría de los incidentes carecen de importancia, es preciso comprender que los niños no entienden el mecanismo de las caídas y por tanto -más que dolor por el golpe- supone avergonzarse por su torpeza.

La clase de ballet es un espacio de experimentación, donde nuestro cuerpo es la herramienta que vamos a aprender a utilizar, por eso los fallos pueden ocasionar esas pequeñas pupas que en clase de danza tienen un mayor protagonismo que en otras actividades.

A que se debe y que actitud debe tomar el profesor:

Los más peques entienden que el ballet es algo bello y cometer un error evidente a muchos les afecta y les humilla. De modo que a veces puede ser motivo de abandonar la práctica y dejar de asistir a clase. No obstante, no todos los niños tienen esta sensibilidad, pero es posible en ciertos casos. El maestro, si bien no debe restar importancia  (puesto que el niño está dolido), lo que debe hacer es animarlo y comprender la causa de su llanto o su impotencia, y tener presente que sus emociones y las formas de expresarlas son muy diferentes a las de un adulto.

Hay que promover que siga experimentado, pero aportándole fórmulas para evitar los accidentes, teniendo en cuenta que el niño está muy pendiente de la impresión que va a causar a su profesor y a sus compañeros de clase. Pero ojo! darle excesiva importancia ocasionará que algunos puedan hacer uso de estas estrategias para atraer la atención del profesor y conseguir que estemos pendientes de ellos todo el tiempo. Si bien algunos niños se evidencian avergonzados, otros, por el contrario, tienden a proyectar actitudes emocionales opuestas.

Es normal que el cuerpo les juegue alguna mala pasada y les traicione en algún momento ya que los niños están en pleno crecimiento; y comprendamos también que aún no cuentan con  la suficiente madurez para captar con exactitud los movimientos del profesor – dado que la mayoría de las veces apenas consiguen plasmar un bosquejo de lo que podría ser un paso de ballet-, ni tampoco podemos dirigirnos a ellos en términos puramente técnicos.  Lo esencial en este periodo es estimular su coordinación, no exigir más de lo posible (que solo conducirá a fracasos) y promover el desarrollo paulatino de la expresión corporal.

El ballet, al igual que el resto de asignaturas, se aprende de a poco, y se incrementa el nivel de exigencia de acuerdo a su desarrollo psicomotor y cognitivo.

No se trata de hacer un estudio psicológico del alumno, ya que éste no es nuestro cometido como profesores de danza, pero si es preciso atender a los diferentes perfiles del alumno y educarlos en consecuencia fomentando la igualdad y le empatía.

Zapatillas de Punta

¿Con que edad es ser muy mayor para empezar el trabajo de puntas?

Por Lisa Howell

Hay muchos adultos que deciden tomar clases de ballet en un momento avanzado de su vida, y a menudo se preguntan si podrán progresar en punta. La fuerza y flexibilidad que se exige a los estudiantes jóvenes antes de empezar la punta, es la misma para los adultos. No obstante, existen algunos aspectos a tener en cuenta con los bailarines adultos.

La pregunta de “¿Con qué edad es ser muy viejo para empezar el trabajo de punta?” suele aparecer a  menudo en foros y discusiones de grupos dedicados al entrenamiento de la punta, y es un problema del que no suelen hablar mucho los profesores/fisioterapeutas/autores. Técnicamente hay menos riesgo con los pies de un adulto cuando empiezan en punta ya que sus placas de crecimiento ya están bien asentadas. Sin embargo, existen muy pocos adultos que llevan muchos años sin bailar pero tienen un pie con una forma o fuerza adecuada para bailar en punta.

El problema de la flexibilidad es la mayor dificultad con la que se encuentran los estudiantes maduros cuando intentan alcanzar una completa posición de punta del tobillo, ya que a menudo esto requiere algunos estiramientos de los ligamentos que suelen resultar mucho más fáciles cuando se es más joven. El posible rango en el tobillo también depende enormemente en la movilidad natural de los ligamentos en general. No obstante, a una persona con “hipermovilidad” (relajamiento general de todos los ligamentos del cuerpo) le resultará más fácil de conseguir. Pero debo añadir que he sido testigo de impresionantes mejoras en el rango de pie y tobillo de algunos clientes adultos que he tenido, nada es imposible si realmente se quiere algo.

Los requisitos de fuerza para alumnos de ballet de mayor edad para progresar en punta, suelen ser mayores que los exigidos a un joven bailarín. Esto se debe al hecho de que, en general, la mayoría de los bailarines adultos ¡no son más ligeros que uno de 12 años! El bailarín debe ser capaz de controlar bien los pies en todos los tests, especialmente en fondu, y durante el petit allegro, ya que el pesar más requiere más fuerza en las articulaciones del pie en el salto. La falta de control en el arco, en fondu colocará mucha presión en las rodillas, especialmente en la fina suela redonda de las zapatillas de punta. Otras áreas que también se evalúan mucho son la fuerza en la rotación externa, el rango y el control.

Si un adulto asiste a clases de ballet durante una temporada y trabaja correctamente sus pies en clase, la fuerza requerida en el antepié se desarrollará en poco tiempo. Sin embargo, para el principiante de ballet que aprende a aislar algunos músculos del pie puede tardar más. Nuestro cuerpo desarrolla “patrones de movimiento” que realizamos regularmente, y es importante que el aislamiento del control del pie sea la segunda naturaleza del bailarín antes de empezar el trabajo de puntas. Existen muchas otras cosas en las que pensar mientras se trabaja la punta: el bailarín tiene que ser capaz de controlar fácilmente la posición de sus dedos en las zapatillas  para tener una excelente estabilidad y por consiguiente, una punta segura.

La coordinación que se requiere para controlar el pie en punta, es algo que se desarrolla después de años de baile, y como a cualquier estudiante; se espera que el bailarín adulto asista a clases de baile  como mínimo 3 veces a la semana durante un año. Y lo ideal sería asistir a clases regularmente durante muchos años antes de plantearse empezar el trabajo de punta.

No es imposible que un bailarín adulto de ballet progrese en punta, pero normalmente requiere mucho trabajo y mediación hasta alcanzar esa seguridad.