Clase de Ballet

La Révérence en la clase de ballet

No importa qué tan emocionante sea la última parte de una clase de ballet, la clase no ha terminado hasta que usted no haga su reverencia.

Una reverencia siempre se hace al final de la clase y es una antigua tradición de ballet en reconocimiento al maestro y al pianista, además de mostrar cortesía, elegancia y respeto.

En algunas clases de ballet la costumbre de la reverencia es un ritual inmutable, y en otros, el maestro puede coreografiar una diferente cada vez. Puede tomar la forma de una simple reverencia con una  port de bras, o una serie de pasos más elaborados con port de bras y cambios de dirección.

La révérence nunca es demasiado exigente técnicamente, pero hay mucho que se puede aprender para hacerlo cada vez mejor. Si no cumple con las exigencias técnicas de la clase, se puede  perder la hermosura de su reverencia, ya que necesita práctica para resultar grácil, puesto que no es una práctica normal en la vida diaria.

La Reverencia será esencialmente el desarrollo de buenos modales sobre el escenario y en su relación con el público.

Fuente: The Ritual of the Reverence

Clase de Ballet

Los niños en la danza: Crear puentes de comunicación entre padres y profesores

Por Maria Doval

Pensar que todos los padres que llegan por primera vez a las clases de ballet con sus pequeños han recibido suficiente información sobre nuestra disciplina sería utópico. Pero obviamente, tampoco se pide que los papás tengan que estudiar un tratado sobre la práctica de la danza clásica antes de introducirse en la materia, sino lo que pretendemos es compartir con ellos la educación artística de sus hijos/as, y que colaboren en los procesos de aprendizaje  animándoles a establecer un diálogo positivo entre niños, padres y profesor consolidando vínculos de confianza, y estableciendo los recursos apropiados. Debemos tener en cuenta que si el profesor está mejor informado del entorno del niño y de sus capacidades de aprender, podrán actuar de la forma más conveniente y de acuerdo a sus posibilidades.

¿Cuál es el propósito? Fundamentalmente velar por el bien de los pequeños y ayudarles a que tengan un experiencia favorable y beneficiosa durante el periodo de su vida que dediquen al ballet.

Por mi propia experiencia puedo afirmar que la falta de diálogo con el maestro y la ausencia de conocimiento por falta de los padres, ya sea por desinterés, por falsas creencias, o simplemente por miedo a establecer contacto, se traduce en:

1. Fomentar en el niño falsas expectativas, antes de saber si el pequeño está cualificado o no. Los padres deben mostrar interés y ser conscientes de la situación de su hijo y de las posibilidades que tiene de bailar, ya sea como profesión o afición. Se dan casos (según la Prof, Julia Resina) en los que los padres no quieren ver el problema de sus hijos, les dan la razón en todo y culpan por ello al maestro, sin preocuparse de tener una información previa, El maestro de convierte en enemigo y no en aliado de los padres.

2. Crear en el niño ansiedad por bailar y en ejecutar “pasos difíciles”, desconociendo que la danza tiene determinados tiempos y estructuras, y que los niños requieren adaptación y paulatina madurez para afrontar la nueva tarea de bailar.

3. Pensar que la danza es una tarea sencilla desconociendo absolutamente que el trabajo es bastante arduo. (Léase también “Porque se abandonan las clases de ballet” )

4. Sentarse a mirar una actuación del niño en forma examinatoria, fomentando miedo e inseguridad, y no dejar que el niño disfrute con alegría de sus primeras experiencias en el escenario. Esto podría evolucionar a corto y medio plazo en la aparición de síntomas relacionados con el miedo o pánico escénico, difíciles de erradicar y perjudiciales para el desarrollo del individuo en las artes escénicas o en cualquier actividad que suponga exposición a otros grupos de personas.

5. No comprender que la danza es una tarea rutinaria que requiere de repeticiones múltiples, pensando que el niño debe aprender pasos nuevos continuamente, frustrándole en sus logros. Los niños, sobre todo los más pequeños, necesitan crear hábitos de entrenamiento, lo que les aportará seguridad y confianza para ir introduciendo lentamente nuevas habilidades.

6. En las reuniones de padres no se pronuncian dudas, inquietudes o desacuerdos. Se habla a espaldas del maestro y se corroe así el entendimiento y la buena educación dentro de la comunidad. También se manifiesta a menudo el uso de un “doble lenguaje” (en palabras del Profesor Bernabé Tierno) que nos aleja del principio de sinceridad mutuo. Esto implica no decir lo que se piensa con franqueza lo que disminuye la capacidad de dialogo y acuerdos entre padres y maestros.

7. Pensar que el profesor de danza debe actuar como psicólogo en las más variadas dificultades de la conducta infantil cuando no tenemos obligación, competencia ni acreditación que así lo disponga. Niños con problemas de conducta deberán ser remitidos a los profesionales cualificados según lo disponga el médico de cabecera u orientadores escolares, y no serán admitidos en clase en tanto no reciban la guía psicológica y/o psiquiátrica que confirme que está capacitado para asistir a clases de ballet sin obstaculizar el aprendizaje de otros niños. También téngase en cuenta que la familia es un punto de referencia  principal para el niño. Su principal incentivo y modelo lo encontrarán en sus padres.  Ante situaciones de inadecuación social deberá hacerse un estudio que incluya padres e hijos de forma externa y al margen de las clases de ballet.

8. Tratamiento discriminatorio o diferencial hacia el profesor cuando se trata de una mujer, situación que no se produce cuando el docente es masculino, lo que induce a interiorizar en el niño estereotipos de género y asimismo, origina una discriminación y/o  devaluación de la danza en relación con otras asignaturas.

9. Desvalorización de la carrera profesional de danza y de los conocimientos del profesor en la materia, considerándolo menos capacitado que otros profesionales de la enseñanza.

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Fotografía de Keith Dixon

Como se puede apreciar, hay pensamientos opuestos, contradictorios y carentes de toda lógica y veracidad.  Afortunadamente estos sucesos no cursan siempre, ni se dan en todos los ámbitos o entornos educativos, pero en ciertas ocasiones es mucho más habitual  de lo que se supone. La danza académica es una realidad tan compleja como la sociedad misma en su interacción, evolución y enseñanza, siendo variable según los diferentes entornos y patrones culturales, y su éxito o rendimiento es proporcional al nivel de evolución de las comunidades de individuos donde se desarrolla.

El acercamiento a la danza de grupos sociales que antes no tenían acceso a ésta marcan este tipo de conductas. El auge de las comunicaciones, sumado a series de televisión, y productos que venden ballet con fines comerciales – no artísticos – , ha traído una nueva ola de interés en el sector por parte de colectivos que, en otras épocas, no hubieran llegado siquiera hasta la puerta de una escuela de ballet.

Y dentro de estos nuevos colectivos, hay gente con suficiente categoría humana e interés que desea escuchar y aprender, otros que lamentablemente tienen violentos arrebatos de incultura que nos impiden dialogar, y algunos que no quieren admitir su desinformación en el área ni se abren al diálogo, formando corrientes de opinión falsas carentes de criterio y fundamento. (Léase también “Falsos mitos sobre la práctica del ballet” )

Por supuesto que en Rusia y en otros países la danza es popular y cotidiana. Pero estamos en España, en una sociedad muy diferente a la rusa y la realidad que se aprecia en nuestros ámbitos obreros y rurales es muy opuesta. La carencia de formación académica no debiera estar reñida con educación y las maneras, pero lo cierto es  que la estadísticas confirman lo contrario. Y por ende, se hace más complejo para el maestro trabajar de forma unilateral con los alumnos, sin recibir el apoyo moral de las familias y/o escuelas cuya instrucción en civismo y disciplina se pasan a menudo por alto, o no se tienen en cuenta.

Por un lado, se conoce explicitamente que el consumo de nuestro arte es de carácter históricamente elitista. De esta manera, aparecen individuos que utilizan las clases de ballet de sus hijos/as como falsa herramienta de ascenso social y/o cultural que carecen de un interés efectivo en la formación del niño. Resulta inusual que este tipo de sujetos demuestre autentico inclinación hacia la materia.

Otros apuntan a sus hijos a clases de ballet, pero no tienen idea de lo que es, ni en que consiste, se apuntan sin más “para ver que pasa”

Y otros, y en el menos frecuente de los casos, inscriben a sus hijos porque quieren enriquecer su formación y saben que la danza es una excelente forma de establecer rutinas de trabajo y normas de socialización, al tiempo que se introduce al  niños en sus primeros contactos con las artes. Este nivel suele corresponder a individuos de formación universitaria o bien, ocupan puestos de responsabilidad y competencia en su ámbito laboral.

En definitiva, la única constante es el nexo de unión entre la disciplina y los individuos, representada por el maestro, cuyo vínculo es necesario fortalecer, renovar y mantener por el bien común con las únicas herramientas eficaces que tenemos a nuestro alcance: el respeto, la educación y la cooperación mutua.

La danza es una manifestación artística y cultural que debemos construir entre todos. La danza requiere un modelo de educación coherente donde el desierto en torno al dialogo con un maestro que actúa solo, aislado e incomunicado de los distintos agentes que participan activa o pasivamente en la labor, no tendrá posibilidades ni futuro de concebir una misión provechosa y formativa que aspire a mejorar el acervo cultural de las nuevas generaciones.

Clase de Ballet

Mantener el equilibrio: una tarea difícil y esencial

Por Maria Doval

Recuerdo que hace unos años atrás tuve una joven alumna a la cual le suponía un enorme esfuerzo mantener el equilibrio en los giros. Y esa labor, en la mayoría de las ocasiones, suponía que la alumna debía abandonar la clase por fuertes mareos que le impedían seguir adelante.

Ante estos casos de imposibilidad es importante no forzar al alumno a continuar ya que no sabemos el origen del problema, e incluso a veces ni siquiera él mismo conoce la causa. No se descarta el miedo, que es un factor que se suele manifestarse habitualmente (miedo a caerse, golpearse o lesionarse), pero ante el vacío de no contar con un diagnóstico preciso y si los mareos invalidantes se presentan con frecuencia, es necesario derivar al alumno a la consulta médica para descartar posibles problemas orgánicos.

Ahora bien, mantener y “sostener” el equilibrio en la danza es una tarea tan difícil como necesaria, y es preciso conocer y transmitir a nuestros alumnos las herramientas para perfeccionarlo, como así también advertir que si no se consigue un resultado aceptable, la continuidad en la danza puede anularse completamente ante la inviabilidad de no alcanzar unos mínimos objetivos si el problema responde a una causa no apta de ser mejorada (En este sentido, es necesario admitir la importancia que tiene la estimulación del equilibrio desde temprana edad para el desarrollo global del alumno)

Tampoco se trata de desmoralizar al sujeto ante las primeros intentos fallidos, ya que todos sabemos que el equilibrio en la danza se aprende y se mejora con el hábito y la edad del estudiante, conociendo los criterios técnicos de cada práctica, dependiendo del tono y desarrollo muscular, empleando adecuadamente los procedimientos para operar cambios en los ejes y alineación corporales, y de igual manera, asumiendo el riesgo de una caída.

Asimismo, la fascinación que despierta el placer del giro es una ventaja añadida a la importancia técnica y anima al reto, ya que, la práctica frecuente es útil para perder el miedo, superar el mareo y ganar en seguridad y confianza.

Pero en la vida no todo es girar, también se requiere equilibrio para múltiples combinaciones de movimientos, para controlar posiciones en reposo, para el trabajo de puntas o bien, para sostener posturas con diferentes grados de dificultad, alturas y direcciones sin perder la estabilidad ni la compostura. Mantener el equilibrio no implica meterse en un brete, sino que es una necesidad y exigencia de la cual debemos experimentar el gozo y provecho de saber aplicarlo conforme a la acción. Conseguir estabilidad a cualquier precio no es el objetivo, es decir, debemos ser implacables ante las distintas argucias que emplean las alumnas principiantes para resistir y sostener posiciones que la mayoría de las veces no son académicamente correctas. Y efectivamente, animar a los estudiantes a apreciar su importancia y promover la práctica mediante los diferentes métodos de los que disponemos, ya que, el correcto balance se ejercita, se estimula y se adquiere – en mayor o en menor proporción –  con la costumbre y el ejercicio, siempre que contemos con unas condiciones físicas y psicológicas saludables.

Clase de Ballet

Ballet Barre None

Eileen Juric encontrado una necesidad de reestructurar la forma en que se enseñaba ballet a los estudiantes jóvenes y ha desarrollado su propio estilo de enseñanza en los últimos ocho años. Su método se llama Ballet Barre None.

Eileen Juric estudió con algunos de los maestros de ballet más importantes del mundo, tanto en la Joffrey Ballet School y en la School of American Ballet y sabe mejor que nadie los protocolos del ballet tradicional. No obstante, la idea de su método es enseñar a los estudiantes cómo controlar su cuerpo por su cuenta antes de la introducción de la barra como herramienta de ejercicio.

Su enseñanza se centra en el desarrollo muscular por igual en ambos lados del cuerpo y a veces implica trabajar tumbado en el suelo. No hay contacto con la barra.

“A menudo, los niños están fascinados inicialmente por la barra”, afirma, señalando que los estudiantes más jóvenes tienden a cogerse de la barra como una muleta. Pero los efectos secundarios sobre la necesidad de la hora de clase limitada la llevó a renunciar a la barra por completo.

Pero naturalmente, Ballet Barre None no está diseñado para eliminar para siempre la barra, ya que, si un estudiante decide perseguir objetivos profesionales se debe empezar a añadir el trabajo de barra en clase. Ballet Barre None se aplica en los periodos de transición entre el inicio y la formación avanzada relacionando el ballet con otros tipos de movimientos.

Por mi parte, supongo que somos muchos los que llevamos implementando el uso exclusivo del centro de clase por diferentes motivos: por cuestiones de tiempo principalmente, y porque en  los colegios no hay barras ni tampoco existe el interés en promover la danza de manera efectiva, de modo que hay que adaptarse a trabajar sin ella; y por otro lado, desde mi punto de vista no es posible imponer un trabajo de barra a niños menores de 8 o 9 años, de modo que el Ballet Barre None no es ninguna invención extraordinaria. No obstante animo a revisar el método y a sacar ideas provechosas. El método tiene una serie de 3 DVD y una web.

El Método no aplica directamente la utilización del dispositivo de apoyo
Salud y Cuidados

Cuidarse para bailar mejor

Ya sabemos lo bien que te quedan esos jeans pitillo, tu maxi bolso y los stilettos. Pero si quieres conservar por mucho tiempo tus facultades de bailarina, atiende a estos consejos:

  • Bolsos grandes y pesados: Es normal que durante la semana andemos de aquí para allá acudiendo a diferentes clases y que tengamos que llevar varias mudas, neceser, toalla, etc,etc.  Pero ir a diario con un bolso pesado a cuestas puede desequilibrarte los hombros además de causar tensiones musculares y dolores de espalda -entre las afecciones más leves-  sin contar con que puede dañar tu columna y tu cuello. De modo que lo más prudente será dividir el peso entre dos bolsos de mano, o bien, yo he optado por usar una pequeña maleta de viaje con rueditas cuando tengo que dejar el coche lejos y estoy obligada a andar. Hay marcas que diseñan maletas monísimas, y así evitarás parecer una azafata de vuelo, en lugar de una bailarina.
  • Pantalones muy ajustados: Descarta este tipo de pantalones para uso diario ya que necesitamos que nuestras piernas gocen de una óptima circulación. Déjalos para ir a la discoteca, y no los lleves más de seis horas.
  • Tacones altos: Es cierto que unos buenos tacones pueden cambiar totalmente la lectura de tu look y tu actitud al andar. Pero al igual que los pantalones muy ajustados, no es favorable llevarlos todos los días. Los tacones pueden causar durezas en la planta del pie, y atrofiar paulatinamente el tendón de aquiles, cosa nada aconsejable para bailar. Utilízalos para ocasiones en que no vas a andar demasiado.
  • Bisutería: En ocasiones el metal y la piel no son compatibles ya que pueden causar reacciones alérgicas. Y los pendientes muy grandes pueden hacer que se deformen los lóbulos de tus orejas además de correr el riesgo de que te confundan con Sara Montiel. Elige metales nobles y de diseño armónico, tu piel y tu estética te lo agradecerán.
  • Sujetador inadecuado: Hay chicas con poco pecho que pueden lucir un maillot de ballet sin precocuparse por llevar sujetador. Pero si ese no es tu caso y debes usarlo, deberás elegir muy bien lo que vas a utilizar a diario. Olvídate de los aros que se clavan en la piel, y de sujetadores que realzan el pecho. Eres bailarina de ballet, no de un night club. Opta por modelos que sujeten muy bien el pecho, a ser posible de algodón y sin aros, por favor.
  • Cabello: Por mi experiencia, se que el cabello largo es más una fantasía masculina que una elección práctica por parte de una mujer. Pero si quieres llevar la melena larga, deberás procurar mantenerla en perfecto estado de conservación si no quieres parecer una sin techo que no puede ir a la peluquería. Lo mejor y más elegante es llevar una melena cuidada y apta para hacer un moño de dimensiones discretas. Olvidate de los rubios platinos y del negro si no tienes unas facciones equilibradas, ya que los colores radicales solo acentuarán tus defectos. En todo caso, elige rubios dorados y castaños que disimulan mejor narices y bocas poco favorecidas. Recuerda también que el rubio engorda, de modo que si tu cara es redonda será mejor que elijas otro color ya mismo.
  • Fajas: No deberías usarlas, deberías cuidar tu dieta. Pero si te apetece usarla y correr el riesgo de parecer un matambre, procura llevarla durante pocas horas, ya que, al igual que los pantalones ajustados, no son beneficiosas para la circulación sanguínea.
  • Piel: Cuidar tu piel es muy importante, ya que en un escenario se ve todo. El sol tómalo con moderación, un bronceado extremo puede deslucir el más caro de los tutús. Además el look moreno del tipo  militante de revueltas campesinas hace tiempo que pasó a la historia. Intenta evitar el sol en la medida de lo posible y no olvides exfoliar cara, cuello y escote antes de actuar si quieres llevar un maquillaje impecable.
     
Clase de Ballet

Falsos mitos sobre la práctica del ballet

“A las bailarinas le sangran los pies por bailar en puntas”

Falso: Si eres susceptible a las rozaduras del calzado, es aconsejable que te protejas los pies. Actualmente hay bastante variedad de protectores en las tiendas de danza. Si entrenas muchas horas en puntas también es recomendable. Si algún día olvidas protegerte los pies y tienes muchas horas de clase, evidentemente puedes lastimarte. Del mismo modo que si caminas muchas horas con tacones.

“ A las bailarinas le salen juanetes”

Falso: Los juanetes tienen un enorme porcentaje de carácter hereditario, de hecho, muchas personas tienen juanetes sin haber pisado nunca un aula de ballet. Una bailarina con juanetes difícilmente pueda bailar, ya que es una deformación de los pies dolorosa, y propensa a manifestarse en individuos con pies planos. Es aconsejable utilizar dispositivos que puedan paliar la presión sobre las articulaciones, o el vendaje, y estar asesorado por tu profesor de danza.

“Las bailarinas sufren anorexia”

Falso: Si así fuera, difícilmente puedan seguir bailando y desarrollar una carrera profesional, ya que la anorexia es una enfermedad devastadora. Una cosa es cuidar la alimentación, y otra muy diferente es sufrir patologías alimentarias. Si una bailarina cayera eventualmente en un problema de este tipo, deberá someterse a tratamiento hasta que pueda llevar sus estudios o carrera con total normalidad.

“Practicar ballet puede ser perjudicial porque requiere hacer mucho ejercicio”

Falso: Aunque parezca mentira, esta frase ha llegado a mis oídos. Pero aclaro que con 42 años aún sigo con vida. No obstante, personas que padecen trastornos que le impiden la práctica de ejercicio suelen ser advertidas previamente por el médico. Pero el ballet en si mismo, no es causante de enfermedades ni perjudicial para la salud.

“Las bailarinas son tontas”

Falso: Solo las mentes groseras pueden emitir este tipo de juicios. La danza es una actividad compleja  que requiere la combinación de múltiples habilidades ordenadas por el cerebro. La capacidad intelectual de la bailarina es determinante para llevar a cabo su trabajo. Personas con problemas de aprendizaje, o retrasos mentales no pueden practicar ballet profesionalmente.

“Las bailarinas no pueden practicar deporte”

Falso: Claro que se puede practicar deporte, siempre que la actividad no suponga grandes riesgos de lesión que puedan perjudicar o impedir la práctica del ballet. Si sales a correr, no lo hagas sobre asfalto, ya que cargará demasiado tus rodillas, elige tierra o arena para amortiguar el impacto. El fútbol tampoco lo aconsejo, ya que caídas, entradas o patadas de los rivales pueden ser causa de lesión. Yoga, natación, gimnasia o pilates son disciplinas alternativas que pueden entretenerte y beneficiarte. La bicicleta también puede ser una opción, siempre que circules con precaución para evitar accidentes, o lo hagas por sendas habilitadas para ciclistas (y que no te caigas). Pero las caminatas son más seguras.

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Salud y Cuidados

El pie plano

Por Maria Doval

Es cierto que un determinado porcentaje de la población tiene los pies planos, y también es una realidad que gran parte de esta gente no lo sabe.

Ahora bien, los pies planos pueden corregirse a edades precoces (y solo en algunos casos), y es importante que observemos los niños que llegan por primera vez a clase de ballet y advertir a los papás si fuera oportuno, ya que muchas veces éstos no toman en cuenta esta afección sencillamente porque no causa dolor – excepto que el sujeto sea obeso -, o bien porque no manifiesta inconvenientes en otros ámbitos.

Un pie plano no es tan difícil de identificar, incluso podemos hacer un sencillo ejercicio visual cuando andamos por la calle y podremos percibir aquellos elementos que tienen pies planos: rodillas vencidas hacia adentro, gente que camina con las puntas de los pies hacia fuera (sin tratarse de su en-dehors, evidentemente), arcos vencidos, caminar con las puntas de los pies hacia adentro, o bien, lo que habitualmente llamamos as pernas tortas.

Las bailarinas tenemos un andar esbelto y nuestros zapatos jamás denotan una mala pisada, pero hay que aclarar que si bien la práctica del ballet es beneficioso para los pies, las bailarinas por naturaleza no tenemos enfermedades de estas características. El ballet puede ayudar a los niños con esta enfermedad, pero no podemos fomentar perspectivas de una carrera profesional en la danza a estos alumnos, ya que la exigencia de la danza profesional no contempla a individuos con estas dolencias, ni pueden alcanzar el rango de pies que una compañía de danza exige para sus bailarinas.

Pie Plano

El pie plano no es un impedimento para llevar a cabo una vida normal, pero puede ocasionar un andar antiestético que puede acomplejar al individuo, la aparición de juanetes, dedos en garra, malestar en las rodillas o padecer dolores en casos de sobrepeso; por eso lo más aconsejable es tratarlo según lo indicado por el traumatólogo, con un dispositivo ortopédico si fuera necesario y con ejercicios específicos.

Lo que es altamente recomendable es la práctica de la danza desde edades tempranas para prevenir el pie plano en los niños más pequeños, y para fortalecer aquellos pies que ya no tienen solución posible, pero que si pueden lograr que no sufran dolor a largo plazo.

Clase de Ballet

El Port de Bras

Por Maria Doval

Es cierto que una de las cualidades más valoradas de una buena bailarina son las características de sus brazos y como hace uso de ellos a través de la técnica y su expresividad. Y en este sentido, es muy importante su longitud y trascendencia, ya que acentuará la belleza del movimiento en general.

Pero aquello que a priori parece una ventaja, a veces resulta más complejo de lo que parece a simple vista: quienes contamos con una longitud de brazos mayor a la estándar debemos aprender a atravesar recorridos superiores y controlar una mayor amplitud de movimiento, lo cual supone un extra de esfuerzo y de tiempo para hacer lo mismo que un brazo normal. Incluso, la más mínima falta de control hace que se vean flojos o inconsistentes. De modo que aprender a manejarlos es un poco más difícil que para el resto de las personas, pero podemos hacer de ellos una gran virtud si sabemos sacarles el debido provecho.

También los brazos son extensiones de nuestra propia personalidad, y en ellos se manifiestan los sentimientos y el lirismo del bailarín, de modo que en su forma de expresión pueden decir mucho sobre nosotros mismos. Y si miramos con atención, veremos que las manos de las bailarinas de ballet son realmente exquisitas, como resultado de su belleza y sensibilidad artística.

 

Ahora bien, hay formas prácticas de mejorar el port de bras y de potenciar aquello con lo que contamos. En primer lugar hay que tener en cuenta la anatomía del torso y su conexión con las extremidades: esto implica que la alineación correcta será la base de todo buen port de bras y de que éste se desarrolle sin tensiones. Ser conscientes de utilizar la respiración para iniciar un movimiento nos aporta la energía adecuada para crear formas fluídas, armónicas y proporcionadas con el resto del cuerpo. Y en segundo lugar hay que saber evitar la rigidez en hombros y manos, de la misma manera que se debe aprender a utilizar los codos según la postura o posición que se trate.

Asimismo, el ritmo musical y la intención de movimiento será variable, para lo cual los brazos tienen que saber matizar con gracia y precisión la diferencia entre en adagio o un allegro, o bien, una révérence de una preparación inicial.

Mover los brazos con destreza y sutileza puede llevar años de estudio, y nunca debemos priorizar el trabajo de las piernas sobre éstos, ya que un brazo inútil o mal colocado puede arruinar completamente un ejercicio haciendo que las extremidades inferiores resulten totalmente frustradas. En la práctica de un buen bailarín no debe haber rangos, ya que todo su cuerpo compone la totalidad del movimiento.

Y por último, hago hincapié en la repetición de estiramientos específicos antes, durante y después de clase, ya que unos brazos flexibles siempre tendrán mayores recursos para hacer un óptimo port de bras.

General

“Les petits rats” de la Ópera de Paris

La gracia es su estilo de vida, la perfección su obsesión. Pero antes de llegar a convertirse en la estrella soñada de la Ópera de París, la mayoría de los bailarines han sido “petits rats” (los niños años que se preparan todos los días para un destino excepcional)

En 2013, la escuela de danza de la Ópera de París celebra sus trescientos años. Tres siglos durante los cuales la escuela de danza más antigua en el mundo occidental ha construido una reputación internacional por su excelencia. Naturalmente, este nivel requiere de una enorme disciplina. Un viaje difícil, que no escatima esfuerzo físico, ni susceptibilidades. Por lo tanto, un estudiante que desea unirse al cuerpo de baile de la Ópera de París debe pasar por el camino de la escuela de danza en Nanterre y convertirse en “pequeña rata de la Ópera”, una frase que apareció mientras que los estudiantes todavía estaban tomando sus clases en el Palais Garnier y cuyas zapatillas recordaban sobre el piso de los pasillos a roedores que correteaban.

Hermosas imágenes capturadas por el fotógrafo Bertrand Desprez:

Clase de Ballet

Las bases de un développé

En la barra o en el centro, este movimiento de singular belleza que suele ejercitarse en los ejercicios de adagio, requiere la práctica y las bases precisas para que sea posible ejecutarse de la manera correcta.

Pensemos por un instante que si le pidiéramos a una persona cualquiera que pasa por la acera que nos haga un développé, el espectáculo sería estrepitoso.  Porque? porque debemos tener en cuenta que si no se conocen o se ejercitan ciertas pautas es humanamente imposible desarrollar este movimiento satisfactoriamente. Si bien al alumno le puede parecer mecánico y absolutamente normal y rutinario, este paso requiere una técnica específica que repasaremos a continuación:

1). Antes de partir, debemos tener pleno conocimiento de lo que es un passé o retiré y de como se hace. Un développé siempre nace de un passé, ya que necesita un punto de partida para desarrollarse. De lo contrario, no sería un développé.

En este punto, es fundamental tener desplazado el eje del cuerpo sobre la pierna de apoyo y asegurarse de que estamos firmes conteniendo la musculatura abdominal, estirando mucho, muchísimo la rodilla de la pierna de abajo, y no relajar los brazos. A la hora de hacer un développé hay que estar erguido, (sin tensiones innecesarias), con la idea virtual de que voy a tocar el cielo con mi développé.  Si permitimos que  los músculos se dejen llevar por la fuerza de la gravedad o se relajen , sería imposible elevar un développé ni una sola pulgada.

2).  Debemos tener claro hacia que dirección vamos a desplegarlo: dévant, séconde o derrière. Aquí juegan un papel clave los talones y las rodillas. El talón va a dirigir el despliegue en avant y  la séconde, y la rodilla va a guiar el despliegue en arrière. Porque? porque el talón de las bailarinas en los developpés dévant y séconde siempre quieren salir primero y mirar al público ( y mantener el en-dehors técnicamente hablando) Lo mismo ocurre con la rodilla en un développé hacia atrás: si mi talón saliera primero, el développé sería tan horroroso como el de la señora de la acera que hablábamos en párrafos anteriores.

3). Antes de sacar el développé, dijimos que hay que sentirse firmes. Si no estamos firmes, el développé será titubeante, y en el peor de los casos – y estando en el centro – la pierna de trabajo va a caer en picado haciendo de nuestro adagio un auténtico desastre. Y si no estamos firmes en la barra, nos aferraremos a ella como a un clavo ardiendo y eso no está permitido.

No obstante, no debemos obsesionarnos con la altura en los primeros tiempos. Yo prefiero que os obsesionéis con una buena postura y un buen passé, que con tiempo la pierna va subiendo con el trabajo y con el ejercicio.

4). Ahora bien, la pregunta del millón:  De dónde sale la fuerza para mantener en altura un développé?  Pues de la musculatura posterior de los muslos, en la que debemos centrarnos para no forzar en exceso los cuádriceps y acabar a fin de carrera con las piernas de Cristiano Ronaldo.

En definitiva, para hacer un buen développé hay que atender muy bien las correcciones de vuestro maestro, y no está demás echar un vistazo al espejo  En principio, hay que seguir trabajando el equilibrio, controlar mucho la espalda en el passé, y la elongación muscular, base de todo développé bien hecho.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

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Preballet: accidentes en clase

La clase de ballet es un ámbito que no está exento de posibles accidentes entre los alumnos más pequeños. Aunque la mayoría de los incidentes carecen de importancia, es preciso comprender que los niños no entienden el mecanismo de las caídas y por tanto -más que dolor por el golpe- supone avergonzarse por su torpeza.

La clase de ballet es un espacio de experimentación, donde nuestro cuerpo es la herramienta que vamos a aprender a utilizar, por eso los fallos pueden ocasionar esas pequeñas pupas que en clase de danza tienen un mayor protagonismo que en otras actividades.

A que se debe y que actitud debe tomar el profesor:

Los más peques entienden que el ballet es algo bello y cometer un error evidente a muchos les afecta y les humilla. De modo que a veces puede ser motivo de abandonar la práctica y dejar de asistir a clase. No obstante, no todos los niños tienen esta sensibilidad, pero es posible en ciertos casos. El maestro, si bien no debe restar importancia  (puesto que el niño está dolido), lo que debe hacer es animarlo y comprender la causa de su llanto o su impotencia, y tener presente que sus emociones y las formas de expresarlas son muy diferentes a las de un adulto.

Hay que promover que siga experimentado, pero aportándole fórmulas para evitar los accidentes, teniendo en cuenta que el niño está muy pendiente de la impresión que va a causar a su profesor y a sus compañeros de clase. Pero ojo! darle excesiva importancia ocasionará que algunos puedan hacer uso de estas estrategias para atraer la atención del profesor y conseguir que estemos pendientes de ellos todo el tiempo. Si bien algunos niños se evidencian avergonzados, otros, por el contrario, tienden a proyectar actitudes emocionales opuestas.

Es normal que el cuerpo les juegue alguna mala pasada y les traicione en algún momento ya que los niños están en pleno crecimiento; y comprendamos también que aún no cuentan con  la suficiente madurez para captar con exactitud los movimientos del profesor – dado que la mayoría de las veces apenas consiguen plasmar un bosquejo de lo que podría ser un paso de ballet-, ni tampoco podemos dirigirnos a ellos en términos puramente técnicos.  Lo esencial en este periodo es estimular su coordinación, no exigir más de lo posible (que solo conducirá a fracasos) y promover el desarrollo paulatino de la expresión corporal.

El ballet, al igual que el resto de asignaturas, se aprende de a poco, y se incrementa el nivel de exigencia de acuerdo a su desarrollo psicomotor y cognitivo.

No se trata de hacer un estudio psicológico del alumno, ya que éste no es nuestro cometido como profesores de danza, pero si es preciso atender a los diferentes perfiles del alumno y educarlos en consecuencia fomentando la igualdad y le empatía.