Clase de Ballet

Preballet: accidentes en clase

La clase de ballet es un ámbito que no está exento de posibles accidentes entre los alumnos más pequeños. Aunque la mayoría de los incidentes carecen de importancia, es preciso comprender que los niños no entienden el mecanismo de las caídas y por tanto -más que dolor por el golpe- supone avergonzarse por su torpeza.

La clase de ballet es un espacio de experimentación, donde nuestro cuerpo es la herramienta que vamos a aprender a utilizar, por eso los fallos pueden ocasionar esas pequeñas pupas que en clase de danza tienen un mayor protagonismo que en otras actividades.

A que se debe y que actitud debe tomar el profesor:

Los más peques entienden que el ballet es algo bello y cometer un error evidente a muchos les afecta y les humilla. De modo que a veces puede ser motivo de abandonar la práctica y dejar de asistir a clase. No obstante, no todos los niños tienen esta sensibilidad, pero es posible en ciertos casos. El maestro, si bien no debe restar importancia  (puesto que el niño está dolido), lo que debe hacer es animarlo y comprender la causa de su llanto o su impotencia, y tener presente que sus emociones y las formas de expresarlas son muy diferentes a las de un adulto.

Hay que promover que siga experimentado, pero aportándole fórmulas para evitar los accidentes, teniendo en cuenta que el niño está muy pendiente de la impresión que va a causar a su profesor y a sus compañeros de clase. Pero ojo! darle excesiva importancia ocasionará que algunos puedan hacer uso de estas estrategias para atraer la atención del profesor y conseguir que estemos pendientes de ellos todo el tiempo. Si bien algunos niños se evidencian avergonzados, otros, por el contrario, tienden a proyectar actitudes emocionales opuestas.

Es normal que el cuerpo les juegue alguna mala pasada y les traicione en algún momento ya que los niños están en pleno crecimiento; y comprendamos también que aún no cuentan con  la suficiente madurez para captar con exactitud los movimientos del profesor – dado que la mayoría de las veces apenas consiguen plasmar un bosquejo de lo que podría ser un paso de ballet-, ni tampoco podemos dirigirnos a ellos en términos puramente técnicos.  Lo esencial en este periodo es estimular su coordinación, no exigir más de lo posible (que solo conducirá a fracasos) y promover el desarrollo paulatino de la expresión corporal.

El ballet, al igual que el resto de asignaturas, se aprende de a poco, y se incrementa el nivel de exigencia de acuerdo a su desarrollo psicomotor y cognitivo.

No se trata de hacer un estudio psicológico del alumno, ya que éste no es nuestro cometido como profesores de danza, pero si es preciso atender a los diferentes perfiles del alumno y educarlos en consecuencia fomentando la igualdad y le empatía.

Zapatillas de Punta

¿Con que edad es ser muy mayor para empezar el trabajo de puntas?

Por Lisa Howell

Hay muchos adultos que deciden tomar clases de ballet en un momento avanzado de su vida, y a menudo se preguntan si podrán progresar en punta. La fuerza y flexibilidad que se exige a los estudiantes jóvenes antes de empezar la punta, es la misma para los adultos. No obstante, existen algunos aspectos a tener en cuenta con los bailarines adultos.

La pregunta de “¿Con qué edad es ser muy viejo para empezar el trabajo de punta?” suele aparecer a  menudo en foros y discusiones de grupos dedicados al entrenamiento de la punta, y es un problema del que no suelen hablar mucho los profesores/fisioterapeutas/autores. Técnicamente hay menos riesgo con los pies de un adulto cuando empiezan en punta ya que sus placas de crecimiento ya están bien asentadas. Sin embargo, existen muy pocos adultos que llevan muchos años sin bailar pero tienen un pie con una forma o fuerza adecuada para bailar en punta.

El problema de la flexibilidad es la mayor dificultad con la que se encuentran los estudiantes maduros cuando intentan alcanzar una completa posición de punta del tobillo, ya que a menudo esto requiere algunos estiramientos de los ligamentos que suelen resultar mucho más fáciles cuando se es más joven. El posible rango en el tobillo también depende enormemente en la movilidad natural de los ligamentos en general. No obstante, a una persona con “hipermovilidad” (relajamiento general de todos los ligamentos del cuerpo) le resultará más fácil de conseguir. Pero debo añadir que he sido testigo de impresionantes mejoras en el rango de pie y tobillo de algunos clientes adultos que he tenido, nada es imposible si realmente se quiere algo.

Los requisitos de fuerza para alumnos de ballet de mayor edad para progresar en punta, suelen ser mayores que los exigidos a un joven bailarín. Esto se debe al hecho de que, en general, la mayoría de los bailarines adultos ¡no son más ligeros que uno de 12 años! El bailarín debe ser capaz de controlar bien los pies en todos los tests, especialmente en fondu, y durante el petit allegro, ya que el pesar más requiere más fuerza en las articulaciones del pie en el salto. La falta de control en el arco, en fondu colocará mucha presión en las rodillas, especialmente en la fina suela redonda de las zapatillas de punta. Otras áreas que también se evalúan mucho son la fuerza en la rotación externa, el rango y el control.

Si un adulto asiste a clases de ballet durante una temporada y trabaja correctamente sus pies en clase, la fuerza requerida en el antepié se desarrollará en poco tiempo. Sin embargo, para el principiante de ballet que aprende a aislar algunos músculos del pie puede tardar más. Nuestro cuerpo desarrolla “patrones de movimiento” que realizamos regularmente, y es importante que el aislamiento del control del pie sea la segunda naturaleza del bailarín antes de empezar el trabajo de puntas. Existen muchas otras cosas en las que pensar mientras se trabaja la punta: el bailarín tiene que ser capaz de controlar fácilmente la posición de sus dedos en las zapatillas  para tener una excelente estabilidad y por consiguiente, una punta segura.

La coordinación que se requiere para controlar el pie en punta, es algo que se desarrolla después de años de baile, y como a cualquier estudiante; se espera que el bailarín adulto asista a clases de baile  como mínimo 3 veces a la semana durante un año. Y lo ideal sería asistir a clases regularmente durante muchos años antes de plantearse empezar el trabajo de punta.

No es imposible que un bailarín adulto de ballet progrese en punta, pero normalmente requiere mucho trabajo y mediación hasta alcanzar esa seguridad.

 

Clase de Ballet

El Grand Plié

Es uno de los primeros movimientos que se aprenden en las clases de ballet, y a pesar de su simple definición (gran flexión o plegado) conseguir una correcta coordinación no es una misión fácil, sobre todo en los primeros años de estudio. Es un trabajo de calentamiento progresivo que se introduce al comienzo del trabajo de barra, en 1º, 2º, 4º y 5º posición combinado con cambrés y demi-pliés, y también es incluido con frecuencia en ejercicios de adagio y rond de jambe tanto en barra como en centro. Es un paso que difícilmente tenga un uso escénico, ya que se utiliza como acción de entrenamiento, pero no por ello deja de ser un movimiento de gran belleza.

Cualquier alumno de ballet está capacitado para hacer un grand plié, pero no todos lo consiguen ejecutar eficientemente. Lo fundamental de este ejercicio, además de emplear la técnica precisa, está en la coordinación. Aquí es donde reside – al final de cuentas-  la perfección del movimiento.

– A tener en cuenta:

  • La espalda debe mantenerse bien recta, conteniendo glúteos y abdomen.
  • Los hombros deben estar correctamente alineados y a la misma altura.
  • Nunca debemos sentarnos al llegar abajo, es un movimiento de control que si se relaja pierde toda su línea y eficacia.
  • Primero se debe pasar por un profundo demi-plié, los talones son lo último que elevo en el descenso, y lo primero que apoyo al iniciar la elevación. Nunca levanto talones en 2º posición (excepto que el profesor demande un grand plié en relevé)
  • El port de bras, en cualquiera de sus variantes, debe ser un movimiento perfectamente ligado y coordinado con el trabajo de piernas. No ha de haber cortes bruscos ni paradas innecesarias en el trayecto.
  • La cabeza acompaña al port de bras, teniendo mucho cuidado hacia donde miramos, ya que dirección de la mirada influye directamente en la postura de la cabeza.
  • Los muslos deben dirigirse hacia afuera manteniendo el en-dehors en todo momento. Y mucho cuidado en la 4º posición, el eje del cuerpo debe estar perfectamente centrado.

Y por último, debemos emplear la práctica y el ensayo a diario (o casi a diario) tanto en barra como en el centro de la clase.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

Clase de Ballet

El battement tendu

El battement tendu es básicamente la extensión de una pierna (adelante, atrás o al costado) sin levantar la punta del suelo. Un movimiento de apariencia simple, pero que a menudo supone bastante tiempo conseguir una comprensión y ejecución aceptables.

En principio debemos tener en cuenta que ningún ejercicio de barra está creado al azar, o porque si. En la danza clásica todo tiene una razón de existir, dentro de un orden perfectamente establecido. Es necesario que el alumno sepa para que y porque hace determinado movimiento, porque la importancia de mejorarlo y sistematizarlo.  La comprensión de la danza implicará que entienda lo que está haciendo y con que fines, que partes de su cuerpo está empleando y como debe hacerlo correctamente.  En este sentido, el tendu es un paso de ballet en si mismo, a la vez que nos abre hacia un universo de movimientos que tiene su origen en esta acción. De allí que no es un capricho repetirlo cientos de veces al principio, sino que, hasta que un tendu no esté más o menos bien ejecutado, difícilmente podamos lograr un degagé, grand battement, o hacer una combinación simple en ritmo de allegro de manera medianamente coherente.

En el battement tendu nacen todas las extensiones de piernas, en cualquiera de sus variantes. Es decir, que si un tendu no está asimilado habrá dificultades para pasar a movimientos más complejos, o combinarlo con otros movimientos simples. En el tendu comenzamos por acostumbrarnos al trabajo en croix, a encontrar el acento de la música, a saber cuando cierro adelante y atrás a la séconde (en la 3º posición primero, más tarde en 5º), a coordinar brazos, piernas y cabeza, a conseguir velocidad poco a poco, a ejercitar progresivamente el estiramiento de piernas y pies.

De modo, que aunque parezcan iguales y monótonos, los battements tendus guardan muchísimos secretos y son el origen de infinidad de movimientos. Es por ello la razón de su importancia y de su repetición rutinaria.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno. No obstante, ha de prestarse atención al siguiente aspecto: cada battement implica cumplir un orden de seis fases con un tramo de arrastre (consulta con tu profesor)

General

Ballet, el arte hecho danza

Por Solange Pérez de Alonzo

El bal­let es una expre­sión artís­tica que por su her­mo­sura y ele­gan­cia se con­vierte en una fan­tasía al inter­pre­tarlo. Más allá del “tutú” y las zap­atil­las de salto envuelve habil­i­dades de gran valor.

Dentro de su del­i­cadeza y sus movimien­tos estiliza­dos, el bal­let clásico –que tiene ori­gen en Europa– es una de las más sub­limes for­mas de baile. En su desen­volvimiento, además de bailar, se inter­preta un papel. Se actúa. Por eso es con­sid­er­ado como una “danza teatral”. La may­oría de los bal­lets clási­cos se basan en grandes obras como: Romeo y Juli­eta, Cas­canue­ces, el Lago de los Cisnes, El Qui­jote, entre otros.

Eje­cu­tarlo es una tarea difí­cil que implica concentración.“Querramos o no es una dis­ci­plina (el bal­let) men­tal y física porque es el arte y el atletismo”, señala Car­los Veitía, Direc­tor de La Acad­e­mia Bal­let Concierto Domini­cano. El artista entiende por ello que la mejor edad para empezar está entre los 6 a 8 años. Hay una etapa pre­via para niños de cua­tro años en ade­lante que es un preám­bulo que los ayuda a prepararse para el primer nivel que es: “Donde comien­zan a apren­der bal­let de lleno”. Lo ante­rior es los que lo amer­i­canos lla­man “baby bal­let” y en las acad­e­mias del país se conoce primero como movimiento cre­ativo y luego pre-ballet, clases en las que el pro­fe­sor enseña lo que a su edad el niño está en capaci­dad de asim­i­lar. Lo que no se recomienda es que pase de los 13 años para ini­ciar las clases, ya que hay una serie de fac­tores físi­cos y men­tales que se deben mane­jar en esta etapa: “Es bueno que tanto el niño como la niña ten­gan el tiempo nece­sario para ir adap­tando este pro­ceso men­tal a su cuerpo” afirma Veitía.

Que los infantes ten­gan un con­tacto desde tem­prana edad despierta en ellos una sen­si­bil­i­dad por el arte y las activi­dades cul­tur­ales. “El arte del bal­let es cultura” como acer­tada­mente lo define el tam­bién coreó­grafo. Nos damos cuenta de que el bal­let no es sólo pirue­tas, saltos y flex­i­bil­i­dad. Todo él encierra grandes acon­tec­imien­tos que lo han for­jado y que lo enrique­cen. Es decir, esta danza envuelve en sí misma una evolu­ción histórica y ha tomado “lo mejor de cada siglo”. Por tanto, su prác­tica inyecta en quienes se vuel­can en él toda su sabiduría.

Al mismo tiempo que los niños se conectan con su belleza, les da seguridad. Los ayuda a con­tro­lar el miedo escénico. Adquieren una dis­ci­plina física por los rig­ores de las clases a las que se some­ten; les da un sen­tido de tra­bajo en colec­tivi­dad e indi­vid­ual, al mismo tiempo que les per­mite famil­iar­izarse con la sociedad artís­tica: a enten­der y apren­der lo que es el arte, a ganar cul­tura. Otros espe­cial­is­tas ase­gu­ran que los niños se vuel­ven más seguros de sí mis­mos y que se sien­ten capaces de tomar sus propias decisiones.

Ahora bien, no todos los infantes se iden­ti­f­i­can con el arte clásico o car­gado de dis­ci­plina como lo es el bal­let. Es impor­tante, tal como lo explica Car­los Veitía, obser­var sus habil­i­dades. Cómo acep­tan y asumen todo tipo de indi­ca­ciones en las clases sobre música, ritmo y movimiento: “no todo el mundo asim­ila eso”. Aclara que su sen­si­bil­i­dad (la del mucha­cho o muchacha) no depende nece­sari­a­mente del nivel social al qué pertenece. Desde siem­pre se ha rela­cionado la danza clásica al género femenino. Pero, ¿qué sucede con los varones que sien­tan el deseo de par­tic­i­par? No debe exi­s­tir ningún pre­juicio. El ori­gen del bal­let siem­pre ha sido mas­culino, pero con el tiempo se ha mal enten­dido. El papel del hom­bre es muy dis­tinto al de la mujer en las rep­re­senta­ciones. El varón aprende otros movimien­tos difer­entes en los que se hace pre­sente la fuerza y la agili­dad masculina.

Las lec­ciones en un momento dado se div­i­den para que desde pequeños cada cual entienda su rol. Veitía explica que en muchos lugares las clases son mix­tas, aunque lo apropi­ado es que sean por sep­a­rado, espe­cial­mente en los primeros años. En cierto momento los mez­clan, y no tiene ningún mal, ya que de por sí en la sociedad el hom­bre y la mujer se rela­cio­nan. Pero siem­pre el mae­stro debe ori­en­tar­los a cada uno según su función.

Los padres no deben tener miedo de que su hijo varón quiera bailar. Por el con­trario, debe apo­yarlo, infundirle con­fi­anza y seguri­dad. No es un asunto que deba pre­ocu­par. Lo estético y lo sofisti­cado no tienen que ver nada con la sexualidad.

Un asunto al que sí debe prestársele aten­ción es a la ali­mentación. A los niños no se les exige que ten­gan un peso bajo porque están en una etapa de for­ma­ción. Sí deben con­tro­lar su peso, mantenerlo, pero cuidando de que no desar­rollen enfer­medades como la anorexia o la bulimia, bas­tante fre­cuentes en esta dis­ci­plina. Veitía dice que las exi­gen­cias son hacia los más adul­tos, pero de algún modo no son tan estric­tos pues los pro­fe­sores han enten­dido que debe tener un peso salud­able y no pre­sion­ar­los, pues queda la posi­bil­i­dad de que en vez de bailarín, el estu­di­ante sea un poten­cial pro­fe­sor o coreó­grafo. Por eso no tien­den a dis­crim­i­nar en un primer momento. Es posi­ble que con los entre­namien­tos el cuerpo del niño vaya tomando forma, y su figura mejore lo sufi­ciente para ser bailarín.

El bal­let es, por tanto, una expre­sión abierta para todos los que sien­tan esa magia que cada ser humano lleva dentro. Deja que tus niños sueñen y toquen las puer­tas del arte a través de esta inolvid­able experiencia.

Salud y Cuidados

El esguince de tobillo

La lesión de tobillo resulta ser frecuente en la práctica de la danza o el deporte, incluso en las actividades de ámbito cotidiano. El tobillo es una articulación que soporta cargas en los saltos o giros provocando bajas lamentables en clase e impidiendo la continuidad del entrenamiento y el aprendizaje. Afortunadamente no reviste excesiva gravedad en muchos casos (dependiendo del grado de lesión), pero es importante una correcta rehabilitación para que la lesión no se cronifique.

Tanto estudiantes como bailarines tienen en muchos casos, la costumbre de seguir asistiendo a los entrenamientos a pesar de no tener aún su lesión completamente reparada, ya que, dejar de bailar por varias semanas resulta difícil de aceptar y acuden a danza para no perder los días de clase.
De modo, que es muy importante fortalecer nuestros tobillos para la prevención de estos daños, y en caso de un eventual accidente es necesario respetar las recomendaciones del médico para una completa y satisfactoria recuperación.

Un tobillo fuerte tendrá menos posibilidades de lesión y tendrá mayores ventajas a la hora de trabajar en puntas. Aunque no se descarta un desafortunado accidente incluso en el mejor bailarín, siempre es mejor prevenir que curar. Cuando el tiempo me lo permite, trato de comenzar la clase con ejercicios de pies y tobillos para calentar y fortificar la zona, intentado fomentar esta costumbre incluso en mis alumnas más pequeñas. Y por supuesto, nunca olvidar los pliés relevés y passés relevés, que ya sean en punta o en media punta, resultan un ejercicio estupendo para mejorar la fuerza de nuestras puntas.

MALA CAÍDA
(Extraído de Danza!)

Nada nuevo bajo el sol, dicen, doblarnos los delicados tobillos se nos ha hecho un “gaje del oficio”, una anécdota.
“Sí yo me doble también, hace…” y comienza una nueva y vieja historia.
Tal vez antaño, en la infancia pre-danza, un esguince de tobillo era simplemente eso, un simple esguince de tobillo que sólo nos incomodaba al caminar y hacer deporte, nada importante, algo menor.
Pero hoy, es una pequeña muerte, súbita… el comienzo de una honda incertidumbre y de un extraño tipo de tortura psicologica causada por la impotencia y la rabia. Lágrimas , a veces.

Mmm y ¿qué ha pasado?, ¿qué es lo que causa esa pequeña Gran diferencia?
Un sólo hecho, ahora haces danza.
Ahora te has vuelto más vulnerable, dependes más que antes de tu cuerpo, una lesión, auque sea en el dedo chico del pie se hace fatal, porque esa insignificancia te limita el movimiento y causa un doble dolor.
Un esguince, un terrible esguince, con el que te das cuenta lo necesarios que son los pies y la maravilla que es poder caminar con confianza, y lo indescriptiblemente vertiginoso que es dar simple un giro en un solo tobillo.

Con el dolor de la fragilidad el tobillo inutilizado, se siente con mayor ansia la necesidad vital de danzar y por eso hablo de la pequeña tortura psicológica: el ansiar con toda la fuerza algo que no se puede tener y de ahí caemos en esa frustracion e impotencia…
Ese momento… el crujido, el dolor, esa caida fatal es como caer atrozmente por un abismo, y quedar en el vacío suspendido, en la nada y con un calor amenazante en el tobillo.
El agua fría nos vuelve a la tambien fría realidad del momento y nos empieza a atraviesar la incertidumbre a medida que el dolor se hace el leso, y damos ese primer paso, ese paso temeroso, el paso valiente para sentir cual es la gravedad de la lesión.
Y luego mirar el resto de la clase o del ensayo y pensar y pensar, mientras el vacío y la desolacion nos atraviesa, la temperatura del agua se ha ido al corazón, el vértigo se ha quedado..
Pero luego, a los días siguientes viene el calor…el de las compresas que también entibian el alma y nos da las esperanzas… los pasos más firmes, la mitigación del dolor – ambos- , luego pararse en un pie… luego hacer el relevé. Todo lento muy lento, de a poco, y finalmentepuedes hacer el relevé con un pie. Eso es maravilloso, la sonrisa nuevamente y la esperanza de poder volver a clases en compañía de nuestra amiga tobillera.

Somos fragiles, hay que asumirlo, dependemos de nuestro cuerpo, de nuestros tobillos, rodillas, dedos… para alcanzar ese goce mágico del movimiento.
Un mal paso nos puede hacer caer más abajo del piso donde se doble nuestra ilusión.

Y el médico dice: “es un esguince, dos semanas de reposo”… mientras por dentro seguimos cayendoooo….

Hay que cuidarse.
¡Animo a los lesionados!