Clase de Ballet

Ballet Barre None

Eileen Juric encontrado una necesidad de reestructurar la forma en que se enseñaba ballet a los estudiantes jóvenes y ha desarrollado su propio estilo de enseñanza en los últimos ocho años. Su método se llama Ballet Barre None.

Eileen Juric estudió con algunos de los maestros de ballet más importantes del mundo, tanto en la Joffrey Ballet School y en la School of American Ballet y sabe mejor que nadie los protocolos del ballet tradicional. No obstante, la idea de su método es enseñar a los estudiantes cómo controlar su cuerpo por su cuenta antes de la introducción de la barra como herramienta de ejercicio.

Su enseñanza se centra en el desarrollo muscular por igual en ambos lados del cuerpo y a veces implica trabajar tumbado en el suelo. No hay contacto con la barra.

“A menudo, los niños están fascinados inicialmente por la barra”, afirma, señalando que los estudiantes más jóvenes tienden a cogerse de la barra como una muleta. Pero los efectos secundarios sobre la necesidad de la hora de clase limitada la llevó a renunciar a la barra por completo.

Pero naturalmente, Ballet Barre None no está diseñado para eliminar para siempre la barra, ya que, si un estudiante decide perseguir objetivos profesionales se debe empezar a añadir el trabajo de barra en clase. Ballet Barre None se aplica en los periodos de transición entre el inicio y la formación avanzada relacionando el ballet con otros tipos de movimientos.

Por mi parte, supongo que somos muchos los que llevamos implementando el uso exclusivo del centro de clase por diferentes motivos: por cuestiones de tiempo principalmente, y porque en  los colegios no hay barras ni tampoco existe el interés en promover la danza de manera efectiva, de modo que hay que adaptarse a trabajar sin ella; y por otro lado, desde mi punto de vista no es posible imponer un trabajo de barra a niños menores de 8 o 9 años, de modo que el Ballet Barre None no es ninguna invención extraordinaria. No obstante animo a revisar el método y a sacar ideas provechosas. El método tiene una serie de 3 DVD y una web.

El Método no aplica directamente la utilización del dispositivo de apoyo
Clase de Ballet

Leg Stretches for Ballerinas

Ballet dancers require a high degree of leg flexibility. In slow adage movements, flexible legs, along with strong abdominal muscles and hip flexors, allow the dancer to lift her leg well above 90 degrees to the front and side. For dynamic grand battements, ballet dancers need flexibility for the same reasons. Turnout, one of the defining characteristics of ballet technique, is only possible if the dancer has enough leg flexibility to continue the rotation that starts in the hip joint. Flexible calf muscles permit a dancer to land from jumps and to work on pointe safely.

Hamstrings

Stretching the hamstrings can increase the flexibility that a ballet dancer needs to lift her leg to the front and the side. Ballerinas stretch these muscles with the leg on the barre stretch. After placing her foot on the barre, she can lean over her leg to increase the stretch. Ballet dancers can also stretch these muscles by lying on the floor and bringing one leg toward her chest. To target all of the hamstring muscles, ballerinas often perform these stretches with external rotation and without.

Adductors

Flexibility in the adductors helps a ballet dancer open her legs directly to the side without losing control of her turnout. Stretches that target the adductors include the leg on the barre stretch performed facing the barre, center splits and the pied dans la main stretch — or “foot in the hand” stretch. In this last stretch, the ballet dancer grasps her right foot in her right hand, while holding onto the barre with her left hand if desired. She extends her right leg in front of her body and then moves it to the side of her body, pulling her leg as close to her shoulder as possible. She holds the stretch for several seconds before switching sides.

Calves

Flexibility in the calf muscles — the gastrocnemius and soleus in particular — is necessary for every plié a ballet dancer performs. Because ballet dancers spend so much time pointing their ankles and working on demi-pointe, these muscles have a tendency to get overused and tight. Stretching these muscles — with straight-leg and bent-knee lunges — can protect the dancer from injury and can make the landing from jumps more fluid.

Quadriceps

The quadriceps are another group of muscles that tend to get overused in ballet. These muscles are engaged any time a dancer straightens her knees. Also, many ballet dancers use these muscles incorrectly in adage movements. Instead of focusing the effort on the abdominal muscles and hip flexors, many ballet dancers try to lift their legs with their quadriceps. This unnecessary effort leads to tightness in the muscles. A ballet dancer can stretch these muscles by lying on her stomach and grasping her right foot in her right hand. Bringing the foot toward the buttocks will stretch out the quadriceps.

When to Stretch

Most of the leg stretches that ballerinas perform are static stretches. This type of stretch should only be performed after a thorough warm-up, to reduce the chance of injury. Because a dancer needs to be warmed up before performing the stretch, the ideal time to stretch is after ballet class.

By Kat Black : Kat Black is a professional writer currently completing her doctorate in musicology/ She has won several prestigious awards for her research, and has had extensive training in classical music and dance.

Salud y Cuidados

Cuidarse para bailar mejor

Ya sabemos lo bien que te quedan esos jeans pitillo, tu maxi bolso y los stilettos. Pero si quieres conservar por mucho tiempo tus facultades de bailarina, atiende a estos consejos:

  • Bolsos grandes y pesados: Es normal que durante la semana andemos de aquí para allá acudiendo a diferentes clases y que tengamos que llevar varias mudas, neceser, toalla, etc,etc.  Pero ir a diario con un bolso pesado a cuestas puede desequilibrarte los hombros además de causar tensiones musculares y dolores de espalda -entre las afecciones más leves-  sin contar con que puede dañar tu columna y tu cuello. De modo que lo más prudente será dividir el peso entre dos bolsos de mano, o bien, yo he optado por usar una pequeña maleta de viaje con rueditas cuando tengo que dejar el coche lejos y estoy obligada a andar. Hay marcas que diseñan maletas monísimas, y así evitarás parecer una azafata de vuelo, en lugar de una bailarina.
  • Pantalones muy ajustados: Descarta este tipo de pantalones para uso diario ya que necesitamos que nuestras piernas gocen de una óptima circulación. Déjalos para ir a la discoteca, y no los lleves más de seis horas.
  • Tacones altos: Es cierto que unos buenos tacones pueden cambiar totalmente la lectura de tu look y tu actitud al andar. Pero al igual que los pantalones muy ajustados, no es favorable llevarlos todos los días. Los tacones pueden causar durezas en la planta del pie, y atrofiar paulatinamente el tendón de aquiles, cosa nada aconsejable para bailar. Utilízalos para ocasiones en que no vas a andar demasiado.
  • Bisutería: En ocasiones el metal y la piel no son compatibles ya que pueden causar reacciones alérgicas. Y los pendientes muy grandes pueden hacer que se deformen los lóbulos de tus orejas además de correr el riesgo de que te confundan con Sara Montiel. Elige metales nobles y de diseño armónico, tu piel y tu estética te lo agradecerán.
  • Sujetador inadecuado: Hay chicas con poco pecho que pueden lucir un maillot de ballet sin precocuparse por llevar sujetador. Pero si ese no es tu caso y debes usarlo, deberás elegir muy bien lo que vas a utilizar a diario. Olvídate de los aros que se clavan en la piel, y de sujetadores que realzan el pecho. Eres bailarina de ballet, no de un night club. Opta por modelos que sujeten muy bien el pecho, a ser posible de algodón y sin aros, por favor.
  • Cabello: Por mi experiencia, se que el cabello largo es más una fantasía masculina que una elección práctica por parte de una mujer. Pero si quieres llevar la melena larga, deberás procurar mantenerla en perfecto estado de conservación si no quieres parecer una sin techo que no puede ir a la peluquería. Lo mejor y más elegante es llevar una melena cuidada y apta para hacer un moño de dimensiones discretas. Olvidate de los rubios platinos y del negro si no tienes unas facciones equilibradas, ya que los colores radicales solo acentuarán tus defectos. En todo caso, elige rubios dorados y castaños que disimulan mejor narices y bocas poco favorecidas. Recuerda también que el rubio engorda, de modo que si tu cara es redonda será mejor que elijas otro color ya mismo.
  • Fajas: No deberías usarlas, deberías cuidar tu dieta. Pero si te apetece usarla y correr el riesgo de parecer un matambre, procura llevarla durante pocas horas, ya que, al igual que los pantalones ajustados, no son beneficiosas para la circulación sanguínea.
  • Piel: Cuidar tu piel es muy importante, ya que en un escenario se ve todo. El sol tómalo con moderación, un bronceado extremo puede deslucir el más caro de los tutús. Además el look moreno del tipo  militante de revueltas campesinas hace tiempo que pasó a la historia. Intenta evitar el sol en la medida de lo posible y no olvides exfoliar cara, cuello y escote antes de actuar si quieres llevar un maquillaje impecable.
     
General

Como diseñar una coreografía

Por Maria Doval

No se trata de dejar volar tu imaginación y empezar a crear movimientos a la bartola. Es necesario un buen conocimiento de danza y tener bastante sentido común

La creación es el último paso y el más difícil, ya que a veces no tenemos un día creativo y la inspiración no llega. A veces llega cuando no se necesita, otras no llega, y otras llega de repente y resulta una coreografía estupenda. Pero al margen del proceso de composición, antes hay que contemplar los distintos factores que van a intervenir en la producción de la coreografía:

Espacio escénico: Debemos conocer el escenario donde vamos a implantar nuestra obra, las dimensiones, las características del suelo, el declive, las entradas y salidas y las zonas de acceso al escenario para poder movilizar a los bailarines y/o alumnos.

Luces y sonido: Asegurarse de que contamos con una iluminación que nos permita utilizar diferentes matices para crear el ambiente propicio, y de que la persona encargada de este elemento acate nuestras indicaciones. Lo mismo ocurre para el sonido: es importante hacer pruebas y dejar expuestas claramente nuestras directrices para que no ocurran malentendidos de última hora.
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Bailarines: Hay que saber cuantos individuos intervienen y el nivel de estudio que tienen, ya que no es lo mismo crear una composición para alumnos principiantes, que para jóvenes que dedican muchas horas de entrenamiento a la semana. Eso será un componente definitorio, ya que con personas poco habituadas a bailar las posibilidades de creación se reducen considerablemente.
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Presupuesto: El presupuesto va a disponer las posibilidades de vestuario y decorados. Si cuentas con un bajo presupuesto confórmate con trajes sencillos y utiliza bien la iluminación. Intenta que la coreografía denote movimiento y aprovecha el espacio utilizable. También hay ocasiones en que trabajamos en galas donde compartimos escenario con otros artistas. En ese caso, ya que no estamos solos debemos ajustarnos la flexibilidad disponible.

Público: A quien va dirigido el trabajo también es un elemento esencial a tener en cuenta para componer la coreografía. No es lo mismo hacer un ballet para niños, que para público entendido o para público vulgar. Es necesario ajustar la coreografía y la música al contexto y al público. No hay que olvidar que la danza, más allá de un arte es una forma de ganarse la vida, de modo que aunque a ti te guste crear algo alternativo, piensa que el público se puede sentir más gratificado con un típico Vals de las Flores de Tchaikovsky, que con cosas raras. Piensa siempre lo que te conviene y lo que sabes hacer bien. No arriesgues cuando no estás seguro. Haz lo que sepas que va a gustar si no deseas que nadie te contrate nunca más, o que fracases frente a padres y alumnos. Ten en cuenta que en España la danza no es popular, y es preciso ganarse al público.

También hay veces en que la empresa que te contrata solicita una composición específica. En ese caso, dedícate a cumplir con el pedido lo mejor posible, e intenta hacer sugerencias si ves que algo puede salir mejor, y pide lo que necesitas dentro de las posibilidades que te brindan.

Publicidad: Una vez que todo esté en marcha y tengas las fechas concertadas, dedícate a hacer publicidad de tu evento: carteles, e-mails, webs, anuncios en periódicos locales, hacer uso de las redes sociales, folletería y todo lo que te puedas permitir para que el evento llegue a toda la gente posible.

Consejos: Saber escuchar consejos de otros artistas es provechoso. No dejes de escuchar, estés de acuerdo o no.

Tarifas: No siempre es decisión nuestra, pero es posible en ciertos casos. Los festivales que realizan las academias de danza suelen ser gratuitos, pero piensa que en general, el público no valora lo que es gratis. A veces es mejor cobrar una pequeña cantidad en la taquilla que poner entrada libre y gratuita. El público valora más y mejor lo que paga, y con eso puedes solventar gastos de la producción.

Y no olvides que llevar composiciones clásicas a escena son un triunfo asegurado si tienes el bailarín y/o bailarina apropiados. Una bonita variación de un clásico o un paso a dos el público siempre lo agradece sea entendido o no.

Imagen: Scottish Ballet

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Clase de Ballet

Falsos mitos sobre la práctica del ballet

“A las bailarinas le sangran los pies por bailar en puntas”

Falso: Si eres susceptible a las rozaduras del calzado, es aconsejable que te protejas los pies. Actualmente hay bastante variedad de protectores en las tiendas de danza. Si entrenas muchas horas en puntas también es recomendable. Si algún día olvidas protegerte los pies y tienes muchas horas de clase, evidentemente puedes lastimarte. Del mismo modo que si caminas muchas horas con tacones.

“ A las bailarinas le salen juanetes”

Falso: Los juanetes tienen un enorme porcentaje de carácter hereditario, de hecho, muchas personas tienen juanetes sin haber pisado nunca un aula de ballet. Una bailarina con juanetes difícilmente pueda bailar, ya que es una deformación de los pies dolorosa, y propensa a manifestarse en individuos con pies planos. Es aconsejable utilizar dispositivos que puedan paliar la presión sobre las articulaciones, o el vendaje, y estar asesorado por tu profesor de danza.

“Las bailarinas sufren anorexia”

Falso: Si así fuera, difícilmente puedan seguir bailando y desarrollar una carrera profesional, ya que la anorexia es una enfermedad devastadora. Una cosa es cuidar la alimentación, y otra muy diferente es sufrir patologías alimentarias. Si una bailarina cayera eventualmente en un problema de este tipo, deberá someterse a tratamiento hasta que pueda llevar sus estudios o carrera con total normalidad.

“Practicar ballet puede ser perjudicial porque requiere hacer mucho ejercicio”

Falso: Aunque parezca mentira, esta frase ha llegado a mis oídos. Pero aclaro que con 42 años aún sigo con vida. No obstante, personas que padecen trastornos que le impiden la práctica de ejercicio suelen ser advertidas previamente por el médico. Pero el ballet en si mismo, no es causante de enfermedades ni perjudicial para la salud.

“Las bailarinas son tontas”

Falso: Solo las mentes groseras pueden emitir este tipo de juicios. La danza es una actividad compleja  que requiere la combinación de múltiples habilidades ordenadas por el cerebro. La capacidad intelectual de la bailarina es determinante para llevar a cabo su trabajo. Personas con problemas de aprendizaje, o retrasos mentales no pueden practicar ballet profesionalmente.

“Las bailarinas no pueden practicar deporte”

Falso: Claro que se puede practicar deporte, siempre que la actividad no suponga grandes riesgos de lesión que puedan perjudicar o impedir la práctica del ballet. Si sales a correr, no lo hagas sobre asfalto, ya que cargará demasiado tus rodillas, elige tierra o arena para amortiguar el impacto. El fútbol tampoco lo aconsejo, ya que caídas, entradas o patadas de los rivales pueden ser causa de lesión. Yoga, natación, gimnasia o pilates son disciplinas alternativas que pueden entretenerte y beneficiarte. La bicicleta también puede ser una opción, siempre que circules con precaución para evitar accidentes, o lo hagas por sendas habilitadas para ciclistas (y que no te caigas). Pero las caminatas son más seguras.

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Clase de Ballet

El Port de Bras

Por Maria Doval

Es cierto que una de las cualidades más valoradas de una buena bailarina son las características de sus brazos y como hace uso de ellos a través de la técnica y su expresividad. Y en este sentido, es muy importante su longitud y trascendencia, ya que acentuará la belleza del movimiento en general.

Pero aquello que a priori parece una ventaja, a veces resulta más complejo de lo que parece a simple vista: quienes contamos con una longitud de brazos mayor a la estándar debemos aprender a atravesar recorridos superiores y controlar una mayor amplitud de movimiento, lo cual supone un extra de esfuerzo y de tiempo para hacer lo mismo que un brazo normal. Incluso, la más mínima falta de control hace que se vean flojos o inconsistentes. De modo que aprender a manejarlos es un poco más difícil que para el resto de las personas, pero podemos hacer de ellos una gran virtud si sabemos sacarles el debido provecho.

También los brazos son extensiones de nuestra propia personalidad, y en ellos se manifiestan los sentimientos y el lirismo del bailarín, de modo que en su forma de expresión pueden decir mucho sobre nosotros mismos. Y si miramos con atención, veremos que las manos de las bailarinas de ballet son realmente exquisitas, como resultado de su belleza y sensibilidad artística.

 

Ahora bien, hay formas prácticas de mejorar el port de bras y de potenciar aquello con lo que contamos. En primer lugar hay que tener en cuenta la anatomía del torso y su conexión con las extremidades: esto implica que la alineación correcta será la base de todo buen port de bras y de que éste se desarrolle sin tensiones. Ser conscientes de utilizar la respiración para iniciar un movimiento nos aporta la energía adecuada para crear formas fluídas, armónicas y proporcionadas con el resto del cuerpo. Y en segundo lugar hay que saber evitar la rigidez en hombros y manos, de la misma manera que se debe aprender a utilizar los codos según la postura o posición que se trate.

Asimismo, el ritmo musical y la intención de movimiento será variable, para lo cual los brazos tienen que saber matizar con gracia y precisión la diferencia entre en adagio o un allegro, o bien, una révérence de una preparación inicial.

Mover los brazos con destreza y sutileza puede llevar años de estudio, y nunca debemos priorizar el trabajo de las piernas sobre éstos, ya que un brazo inútil o mal colocado puede arruinar completamente un ejercicio haciendo que las extremidades inferiores resulten totalmente frustradas. En la práctica de un buen bailarín no debe haber rangos, ya que todo su cuerpo compone la totalidad del movimiento.

Y por último, hago hincapié en la repetición de estiramientos específicos antes, durante y después de clase, ya que unos brazos flexibles siempre tendrán mayores recursos para hacer un óptimo port de bras.

General, Salud y Cuidados

Niños sedentarios

Es una creencia común que, cuanto más corren y saltan los niños, mejor lo pasan. Pero no todos los pequeños son «torbellinos» que no paran, ni todos disfrutan con los juegos que requieren ejercicio físico. Algunos niños los rechazan porque se sienten torpes, inseguros, porque no han tenido suficientes experiencias motrices… Se sienten más a gusto realizando actividades más tranquilas.

Percibimos el carácter de los niños desde que son bebés. Los hay tranquilos, que se quedan plácidamente en la cuna y, en la interacción, sonríen, miran, balbucean. Pueden pasar mucho tiempo mirándose las manitas o se entretienen observando un móvil. Otros, por el contrario, agitan las piernas y se mueven sin parar cuando los miran y, así, provocan que los cojan. Los dejan en un rincón de la cuna, y aparecen en el lado contrario.

Pero, aparte del propio carácter del niño, hay diversos factores que favorecen o dificultan el desarrollo psicomotriz. Uno de ellos es la cantidad de experiencias motrices que ofrecen los padres al bebé: si lo dejan la mayor parte del tiempo tumbado o sentado o bien permiten que pase ratos en el suelo y que tenga, así, la oportunidad de ejercitar la coordinación y el equilibrio, al experimentar cambios posturales (de sentado a tumbado, de tumbado a sentado, de rodillas a sentado o de pie…). Otro factor importante es el entorno físico del niño: si vive en un lugar más cálido o más frío; si está o no en contacto habitual con superficies que favorecen el desarrollo psicomotriz, como la arena de la playa; si pasa mucho tiempo en casa o, por el contrario, sale con frecuencia a la calle o al parque y corre por distintas superficies y pendientes, se sube a los sitios, salta… También influye si el niño gatea mucho (con el consiguiente desarrollo psicomotor, de coordinación de manos, vista y piernas) o no lo hace. O si sus padres son jóvenes o mayores, personas activas o pasivas.

Niños a los que no se les da bien el ejercicio físico

Pero algunos niños, a pesar de que acumulan mu­­chas experiencias motrices, se muestran torpes, len­­tos, descoordinados y tienen mal equilibrio, por lo que tropiezan, se caen, chocan y se golpean con frecuencia. Las razones pueden ser por: su desarrollo visual no se corresponde con el de su cuerpo, tienen tapones en los oídos y por eso caminan más inseguros y con menos equilibrio, tienen los pies planos, son más hipotónicos… O, simplemente, niños que tardan más en organizar su esquema corporal. Estos niños aprenden a permanecer quietos. Desarrollan juegos que exigen estar tranquilo (juegos de mesa, trabalenguas…). En el recreo, prefieren intercambiar cromos o canicas que jugar al fútbol, o hablar con las amigas y cantar que jugar al pilla-pilla. Pueden ser grandes lectores, grandes dibujantes. Disfrutan mucho más con actividades sedentarias y como no se sienten seguros en juegos de ejercicio físico, los evitan. Es una actitud que no tiene por qué suponer un problema, salvo en el caso de los individuos con riesgos de obesidad (que además ya estará advertido por el pediatra)

Para que un niño que evita el ejercicio físico se acostumbre a realizarlo e incluso llegue a disfrutarlo, más útil que forzarle es invitarle a participar poco a poco, sin presionar, y poner de relieve el beneficio de la compañía o de la pertenencia al grupo, puesto que partimos de que no obtiene el placer derivado del propio ejercicio.

Consecuencias del sedentarimo infantil

El sedentarismo dificulta el desarrollo óseo normal de la columna vertebral, conlleva la pérdida de fuerza y resistencia muscular, además de incrementar las enfermedades cardiovasculares y el riesgo de depresión.

Se ha comprobado que la incidencia de dolencias de columna aumenta a partir de los 10 años, por ello las campañas de prevención y promoción de ejercicio físico regular deben enfocarse a los escolares de menor edad ya que es más fácil mantener la práctica de este hábito cuando se inicia en la infancia.

Adaptación de texto de ConMisHijos.com

General

¿Puedo empezar ballet?

Por Javier Agustín, www.pasiondelballet.com.ar

Puedo empezar ballet?

Es muy habitual que una buena parte de adolescentes y adultos interesados por practicar la danza clásica, se pregunten si es tarde para empezar.

Y un considerable porcentaje, no logra disociar entre las dos posibilidades que naturalmente este ambiente al igual que otros proponen; carrera profesional o hobby.

¿A qué edad debo comenzar ballet si quiero ser un bailarín profesional?

Cuando se habla de la edad recomendada para empezar, se hace alusión a la edad óptima mediante la cual uno puede llegar a tomar la danza clásica como una carrera profesional. El límite es condicionado por un hecho natural: lleva años el tiempo de adaptación que necesita el cuerpo para desarrollar la fuerza, la flexibilidad y la forma física en los huesos y músculos.

Por tal motivo, se sugiere que la edad recomendada es hasta los 12 años para las chicas y hasta los 14 años para los chicos.

Para el coreógrafo John Clifford, “el ballet es un arte cruel”, puesto que obliga a las compañías a tener criterios meticulosos sobre la elección del conjunto de bailarines, considerando entre ellos sus condiciones físicas y la edad que tienen.

Pero aun siendo mayor de esa edad, no quiere decir que este prohibido empezar o que debas cambiar tú aspiración de profesional a hobby. Lo mejor va a ser siempre que pruebes, que tomes la danza con dedicación y perseveres, al fin y al cabo, se trata de algo que te apasiona.

“No quiero ser bailarín profesional… ¿Aun así debo tener en cuenta mi edad?”

La respuesta es no. Para este caso, el factor edad como condicionante para la carrera profesional deja de existir, ya que nos abocamos a la realización del ballet únicamente como hobby. Por lo tanto, no debes considerar nunca la limitación de edad. Es como si te preguntaras si no eres demasiado grande para jugar un partido de Volley u otro deporte con tus amigos. ¡Puedes hacerlo a cualquier edad! Busca estudios/escuelas que enseñen danza clásica para adultos. En ellos podrás encontrarte con bailarines de todas las edades. Ten en cuenta que bailar ballet clásico es para todos; navegando por foros de danza, no será tan difícil que encuentres comentarios de interesados que dudan hacerlo porque consideran que es tarde. Dudan de empezar ballet, por lo tanto no lo hacen y muchos de ellos, ni siquiera se refieren a empezar ballet como carrera profesional. Ese es un grave error. Ahora supongo que ya entiendes por qué.

Conclusión:

Siempre puedes empezar

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Beneficios de la danza clásica

Fuente: Doctissimo.es / Por C. Maillard

El fenómeno de la película “Cisne Negro”, con la oscarizada Natalie Portman, ha hecho que muchas mujeres se enfunden un tutú y unas zapatillas de punta. Y es que la danza clásica, aunque no se practique de manera profesional, ofrece múltiples beneficios. Te damos algunas pistas para que tengas el cuerpo y la postura de ¡una bailarina!

Muchas mujeres han soñado de pequeñas con ser bailarinas y actuar, por ejemplo, en El lago de los cisnes. “No es demasiado tarde”, señala Judith Haïm, profesora de danza clásica. En su centro de París acoge a estudiantes de entre 18 y 40 años, quienes, evidentemente, no buscan ser profesionales sino disfrutar y beneficiarse de las virtudes de la danza clásica. “Muchos alumnos siempre habían soñado con bailar pero nunca se habían atrevido. Al final, ganan tonicidad y confianza”, precisa Haïm.

Piernas de bailarina

Una de las principales motivaciones para hacer danza clásica es conseguir unas ¡piernas de bailarín! Lo que se logra con ejercicios en la barra, elemento indispensable de la danza clásica. “Aquí es donde entrenamos los “pliés”, los “degagés”, los “battements”, etc.”, explica la experta.

Las piernas le otorgan a la danza clásica su carácter técnico:

Los “pliés” consisten es descender para después subir, y estiran los músculos.

Los “degagés” se efectúan arrastrando el pie y levantándolo ligeramente después. Se hacen hacia delante, hacia el costado y hacia atrás. Sirven para alargar el músculo.

Los “battements frappés” se hacen dando pequeños “latigazos” con la pierna, manteniendo la rodilla flexionada. El pie que efectúa el movimiento puede estar estirado o flexionado, paralelo al suelo.

Todos estos ejercicios requieren de velocidad, coordinación y concentración. El resultado son unos músculos finos y tonificados.

Brazos en estado de gracia

Los brazos funcionan como un elemento artístico y sirven para dar equilibrio. “Son a la vez los garantes del equilibrio y la clave para despegar del suelo”, detalla Haïm. Por eso los brazos de las bailarinas están tan bien moldeados, porque se utilizan permanentemente. Hay distintos movimientos que se hacen con ellos: hacia abajo hasta la altura del ombligo, hacia los lados y por encima de la cabeza. Haïm recuerda que no sólo se movilizan los bíceps y los cuadriceps, sino también los dorsales y los omóplatos.

La buena postura

“La bailarina clásica es el modelo aéreo de la mujer”, afirma la psicoanalista francesa France Schott Billmann, autora del libro “Le besoin de dancer” (La necesidad de bailar). En palabras de la experta, la bailarina clásica se estira hacia el cielo, urgida por una continua búsqueda de verticalidad. ¿Su objetivo? ¡Elevarse más y más! “Es la necesidad de elevación la que prima, y como resultado de ello la bailarina busca siempre aumentar el espacio entre cada vértebra. De ahí su porte tan particular”, dice Haïm.

Un entusiasmo ancestral

Si el entusiasmo por la danza aún perdura es porque apela a un deseo ancestral y universal de… volar. El ballet funciona como un medio para escapar a la pesadez; el cuerpo de la bailarina se eleva con ligereza.

Según Schott Billmann, “la danza clásica pone en evidencia la atracción por un cuerpo que va más allá, que se supera a sí mismo”.

Pero esta exigencia, que puede desanimar a más de un principiante, no es imprescindible. El conocimiento del cuerpo que se preconiza hoy en día ya no hace hincapié en la fuerza, sino que “preferimos trabajar el estiramiento, que también permite obtener tonicidad, flexibilidad y coordinación”, explica Haïm.

Pese a todo, la danza clásica requiere de mucha tenacidad, por eso los abúlicos ¡deben abstenerse!

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Las bases de un développé

En la barra o en el centro, este movimiento de singular belleza que suele ejercitarse en los ejercicios de adagio, requiere la práctica y las bases precisas para que sea posible ejecutarse de la manera correcta.

Pensemos por un instante que si le pidiéramos a una persona cualquiera que pasa por la acera que nos haga un développé, el espectáculo sería estrepitoso.  Porque? porque debemos tener en cuenta que si no se conocen o se ejercitan ciertas pautas es humanamente imposible desarrollar este movimiento satisfactoriamente. Si bien al alumno le puede parecer mecánico y absolutamente normal y rutinario, este paso requiere una técnica específica que repasaremos a continuación:

1). Antes de partir, debemos tener pleno conocimiento de lo que es un passé o retiré y de como se hace. Un développé siempre nace de un passé, ya que necesita un punto de partida para desarrollarse. De lo contrario, no sería un développé.

En este punto, es fundamental tener desplazado el eje del cuerpo sobre la pierna de apoyo y asegurarse de que estamos firmes conteniendo la musculatura abdominal, estirando mucho, muchísimo la rodilla de la pierna de abajo, y no relajar los brazos. A la hora de hacer un développé hay que estar erguido, (sin tensiones innecesarias), con la idea virtual de que voy a tocar el cielo con mi développé.  Si permitimos que  los músculos se dejen llevar por la fuerza de la gravedad o se relajen , sería imposible elevar un développé ni una sola pulgada.

2).  Debemos tener claro hacia que dirección vamos a desplegarlo: dévant, séconde o derrière. Aquí juegan un papel clave los talones y las rodillas. El talón va a dirigir el despliegue en avant y  la séconde, y la rodilla va a guiar el despliegue en arrière. Porque? porque el talón de las bailarinas en los developpés dévant y séconde siempre quieren salir primero y mirar al público ( y mantener el en-dehors técnicamente hablando) Lo mismo ocurre con la rodilla en un développé hacia atrás: si mi talón saliera primero, el développé sería tan horroroso como el de la señora de la acera que hablábamos en párrafos anteriores.

3). Antes de sacar el développé, dijimos que hay que sentirse firmes. Si no estamos firmes, el développé será titubeante, y en el peor de los casos – y estando en el centro – la pierna de trabajo va a caer en picado haciendo de nuestro adagio un auténtico desastre. Y si no estamos firmes en la barra, nos aferraremos a ella como a un clavo ardiendo y eso no está permitido.

No obstante, no debemos obsesionarnos con la altura en los primeros tiempos. Yo prefiero que os obsesionéis con una buena postura y un buen passé, que con tiempo la pierna va subiendo con el trabajo y con el ejercicio.

4). Ahora bien, la pregunta del millón:  De dónde sale la fuerza para mantener en altura un développé?  Pues de la musculatura posterior de los muslos, en la que debemos centrarnos para no forzar en exceso los cuádriceps y acabar a fin de carrera con las piernas de Cristiano Ronaldo.

En definitiva, para hacer un buen développé hay que atender muy bien las correcciones de vuestro maestro, y no está demás echar un vistazo al espejo  En principio, hay que seguir trabajando el equilibrio, controlar mucho la espalda en el passé, y la elongación muscular, base de todo développé bien hecho.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

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Preballet: accidentes en clase

La clase de ballet es un ámbito que no está exento de posibles accidentes entre los alumnos más pequeños. Aunque la mayoría de los incidentes carecen de importancia, es preciso comprender que los niños no entienden el mecanismo de las caídas y por tanto -más que dolor por el golpe- supone avergonzarse por su torpeza.

La clase de ballet es un espacio de experimentación, donde nuestro cuerpo es la herramienta que vamos a aprender a utilizar, por eso los fallos pueden ocasionar esas pequeñas pupas que en clase de danza tienen un mayor protagonismo que en otras actividades.

A que se debe y que actitud debe tomar el profesor:

Los más peques entienden que el ballet es algo bello y cometer un error evidente a muchos les afecta y les humilla. De modo que a veces puede ser motivo de abandonar la práctica y dejar de asistir a clase. No obstante, no todos los niños tienen esta sensibilidad, pero es posible en ciertos casos. El maestro, si bien no debe restar importancia  (puesto que el niño está dolido), lo que debe hacer es animarlo y comprender la causa de su llanto o su impotencia, y tener presente que sus emociones y las formas de expresarlas son muy diferentes a las de un adulto.

Hay que promover que siga experimentado, pero aportándole fórmulas para evitar los accidentes, teniendo en cuenta que el niño está muy pendiente de la impresión que va a causar a su profesor y a sus compañeros de clase. Pero ojo! darle excesiva importancia ocasionará que algunos puedan hacer uso de estas estrategias para atraer la atención del profesor y conseguir que estemos pendientes de ellos todo el tiempo. Si bien algunos niños se evidencian avergonzados, otros, por el contrario, tienden a proyectar actitudes emocionales opuestas.

Es normal que el cuerpo les juegue alguna mala pasada y les traicione en algún momento ya que los niños están en pleno crecimiento; y comprendamos también que aún no cuentan con  la suficiente madurez para captar con exactitud los movimientos del profesor – dado que la mayoría de las veces apenas consiguen plasmar un bosquejo de lo que podría ser un paso de ballet-, ni tampoco podemos dirigirnos a ellos en términos puramente técnicos.  Lo esencial en este periodo es estimular su coordinación, no exigir más de lo posible (que solo conducirá a fracasos) y promover el desarrollo paulatino de la expresión corporal.

El ballet, al igual que el resto de asignaturas, se aprende de a poco, y se incrementa el nivel de exigencia de acuerdo a su desarrollo psicomotor y cognitivo.

No se trata de hacer un estudio psicológico del alumno, ya que éste no es nuestro cometido como profesores de danza, pero si es preciso atender a los diferentes perfiles del alumno y educarlos en consecuencia fomentando la igualdad y le empatía.

Clase de Ballet

El Grand Battement

Siguiendo en la misma línea de los diferentes battements, el grand battement es uno de los últimos ejercicios que se practican en la barra. Y posteriormente al pasar al centro.

Es un ejercicio de calentamiento y a la vez de control.  Se trata de liberar el ángulo de apertura de las piernas hacia grandes elevaciones en avant, en arrière o a la seconde, pero asegurando constantemente el en dehors (tanto de la pierna de apoyo como de la pierna que se le eleva)  y sobre todo no perder el control de las caderas. En principio, no es importante la altura, sino conservar los criterios técnicos. El ansia por intentar un gran ascenso de las piernas puede causar que el alumno desatienda todas las indicaciones anteriores, y por tanto, el paso estará mal ejecutado. La altura de un grand battement, o bien de un développé, debe trabajarse de a poco, hasta que la técnica esté asimilada y la ejecución se realice correctamente, con naturalidad y a una altura aceptable.

Tampoco debemos olvidarnos de los brazos, hay que guardar su correcta colocación en todo momento, y no poner tensiones innecesarias. Las rodillas de ambas piernas deben mantenerse estiradas. También es muy importante que el torso se mantenga lo más derecho posible y que sean las piernas las que trabajen independientemente. Y como es habitual, el pie de la pierna que se eleva debe estirarse inmediatamente al despegarse del suelo.

Revisa también El Battement Tendu

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

Clase de Ballet

El Grand Plié

Es uno de los primeros movimientos que se aprenden en las clases de ballet, y a pesar de su simple definición (gran flexión o plegado) conseguir una correcta coordinación no es una misión fácil, sobre todo en los primeros años de estudio. Es un trabajo de calentamiento progresivo que se introduce al comienzo del trabajo de barra, en 1º, 2º, 4º y 5º posición combinado con cambrés y demi-pliés, y también es incluido con frecuencia en ejercicios de adagio y rond de jambe tanto en barra como en centro. Es un paso que difícilmente tenga un uso escénico, ya que se utiliza como acción de entrenamiento, pero no por ello deja de ser un movimiento de gran belleza.

Cualquier alumno de ballet está capacitado para hacer un grand plié, pero no todos lo consiguen ejecutar eficientemente. Lo fundamental de este ejercicio, además de emplear la técnica precisa, está en la coordinación. Aquí es donde reside – al final de cuentas-  la perfección del movimiento.

– A tener en cuenta:

  • La espalda debe mantenerse bien recta, conteniendo glúteos y abdomen.
  • Los hombros deben estar correctamente alineados y a la misma altura.
  • Nunca debemos sentarnos al llegar abajo, es un movimiento de control que si se relaja pierde toda su línea y eficacia.
  • Primero se debe pasar por un profundo demi-plié, los talones son lo último que elevo en el descenso, y lo primero que apoyo al iniciar la elevación. Nunca levanto talones en 2º posición (excepto que el profesor demande un grand plié en relevé)
  • El port de bras, en cualquiera de sus variantes, debe ser un movimiento perfectamente ligado y coordinado con el trabajo de piernas. No ha de haber cortes bruscos ni paradas innecesarias en el trayecto.
  • La cabeza acompaña al port de bras, teniendo mucho cuidado hacia donde miramos, ya que dirección de la mirada influye directamente en la postura de la cabeza.
  • Los muslos deben dirigirse hacia afuera manteniendo el en-dehors en todo momento. Y mucho cuidado en la 4º posición, el eje del cuerpo debe estar perfectamente centrado.

Y por último, debemos emplear la práctica y el ensayo a diario (o casi a diario) tanto en barra como en el centro de la clase.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

General

“Me gustaría bailar pero tengo muchas dudas”

Por Maria Doval

Aprender ballet es un sueño para muchos, pero por desconocimiento de la disciplina pierden la oportunidad de ir a las clases.

Muchas veces se ha dicho que el ballet es la más desconocida de las artes escénicas, y en efecto, en nuestro país, y en Galicia en concreto, es una realidad que podemos apreciar a diario.  En el caso de Lugo, y teniendo en cuenta que es la capital de una provincia rural, afortunadamente contamos con la  presencia del Conservatorio Profesional de Danza, pero la oferta en escuelas de danza de calidad es muy limitada. Mucha gente no tiene claro cual es la misión de quienes trabajamos para la danza, ni se valora lo suficiente su carácter formativo.

Por un lado, existe la creencia de que el aprendizaje del ballet es un pasatiempo para niñas de corta edad. En efecto, la danza puede ser un útil pasatiempo para la formación de niñas de entre 2 y 7 años, pero tengamos en cuenta que si el ballet solo fuera una actividad de ocio infantil, no existirían bailarines profesionales. De modo, que la danza como pasatiempo, es solo uno de las tantas posibilidades que se nos ofrece, pero lo única. Ni tampoco es exclusiva de niñas, sino de ambos sexos.

Por otro lado, y curiosamente en contraposición al punto de vista anterior, existe otra falsa creencia de que el ballet es solo para profesionales o para quienes quieren dedicarse profesionalmente a la danza. Efectivamente hay mucha confusión en el público, y hay padres que me preguntan si sus hijos/as adolescentes son muy mayores para empezar a bailar. Pero este factor no depende de los requerimientos de la danza, sino que depende de las aspiraciones que tengan nuestros hijos. Si la joven o el joven en cuestión desea ser bailarin/a, se evaluará y se informará a continuación de las posibilidades que tiene, o bien, puede aprender ballet sin aspirar a objetivos profesionales. La danza no está hecha solo para profesionales, todas las personas tienen derecho a la danza y a recibir formación artística como complemento a su formación, o como forma de cuidado físico.

Asimismo, tanto adolescentes como adultos tienen muchos miedos a la hora de acercarse a una clase de ballet. Piensan que su cuerpo no da la talla necesaria, que no cuentan con la flexibilidad suficiente, y en muchos casos y sorprendentemente me preguntan las edades de sus compañeros de clase, porque tienen vergüenza de aparentar muy mayores frente al grupo. Desde luego, parece una preocupación bastante absurda pero es más frecuente de lo que se pueda suponer; mi obligación es entender los miedos de quienes no saben, y tratar de resolver esos complejos que no son beneficiosos en una clase de danza. La danza no tiene edad y lo que nos reúne en una clase es el interés por la danza, si nos preocupa como es el compañero de al lado, no se estará prestando atención al aprendizaje y se estará frivolizando sobre aspectos que no relevantes en una clase de ballet. Los complejos frenan las aspiraciones y nos impiden avanzar, no solo en la danza, sino en cualquier otro ámbito. En este sentido, las clases de danza son idóneas para trabajar nuestra autoestima, socializarse con el grupo y abrirse a nuevas experiencias tanto humanas como artísticas.  También es necesario entender que los niveles de la danza admiten agrupaciones de individuos muy heterogéneas donde pueden coexistir en el mismo nivel personas de diferentes edades y culturas. Lamentablemente estos complejos físicos o la edad resultan frustrantes para muchas personas que pierden de acudir a sus clases. La mayoría de las personas que sufren estos miedos no llegan a acudir nunca a clase, en cambio los que se atreven ganan en autoconfianza y en seguridad, siendo la danza un estímulo muy positivo.

En definitiva, lo importante es luchar contra las carencias de información y las confusiones que crean ciertos medios, y llevar la danza a todos aquellos que sienten verdadero anhelo.