Clase de Ballet

Mantener el equilibrio: una tarea difícil y esencial

Por Maria Doval

Recuerdo que hace unos años atrás tuve una joven alumna a la cual le suponía un enorme esfuerzo mantener el equilibrio en los giros. Y esa labor, en la mayoría de las ocasiones, suponía que la alumna debía abandonar la clase por fuertes mareos que le impedían seguir adelante.

Ante estos casos de imposibilidad es importante no forzar al alumno a continuar ya que no sabemos el origen del problema, e incluso a veces ni siquiera él mismo conoce la causa. No se descarta el miedo, que es un factor que se suele manifestarse habitualmente (miedo a caerse, golpearse o lesionarse), pero ante el vacío de no contar con un diagnóstico preciso y si los mareos invalidantes se presentan con frecuencia, es necesario derivar al alumno a la consulta médica para descartar posibles problemas orgánicos.

Ahora bien, mantener y “sostener” el equilibrio en la danza es una tarea tan difícil como necesaria, y es preciso conocer y transmitir a nuestros alumnos las herramientas para perfeccionarlo, como así también advertir que si no se consigue un resultado aceptable, la continuidad en la danza puede anularse completamente ante la inviabilidad de no alcanzar unos mínimos objetivos si el problema responde a una causa no apta de ser mejorada (En este sentido, es necesario admitir la importancia que tiene la estimulación del equilibrio desde temprana edad para el desarrollo global del alumno)

Tampoco se trata de desmoralizar al sujeto ante las primeros intentos fallidos, ya que todos sabemos que el equilibrio en la danza se aprende y se mejora con el hábito y la edad del estudiante, conociendo los criterios técnicos de cada práctica, dependiendo del tono y desarrollo muscular, empleando adecuadamente los procedimientos para operar cambios en los ejes y alineación corporales, y de igual manera, asumiendo el riesgo de una caída.

Asimismo, la fascinación que despierta el placer del giro es una ventaja añadida a la importancia técnica y anima al reto, ya que, la práctica frecuente es útil para perder el miedo, superar el mareo y ganar en seguridad y confianza.

Pero en la vida no todo es girar, también se requiere equilibrio para múltiples combinaciones de movimientos, para controlar posiciones en reposo, para el trabajo de puntas o bien, para sostener posturas con diferentes grados de dificultad, alturas y direcciones sin perder la estabilidad ni la compostura. Mantener el equilibrio no implica meterse en un brete, sino que es una necesidad y exigencia de la cual debemos experimentar el gozo y provecho de saber aplicarlo conforme a la acción. Conseguir estabilidad a cualquier precio no es el objetivo, es decir, debemos ser implacables ante las distintas argucias que emplean las alumnas principiantes para resistir y sostener posiciones que la mayoría de las veces no son académicamente correctas. Y efectivamente, animar a los estudiantes a apreciar su importancia y promover la práctica mediante los diferentes métodos de los que disponemos, ya que, el correcto balance se ejercita, se estimula y se adquiere – en mayor o en menor proporción –  con la costumbre y el ejercicio, siempre que contemos con unas condiciones físicas y psicológicas saludables.

Clase de Ballet

Falsos mitos sobre la práctica del ballet

“A las bailarinas le sangran los pies por bailar en puntas”

Falso: Si eres susceptible a las rozaduras del calzado, es aconsejable que te protejas los pies. Actualmente hay bastante variedad de protectores en las tiendas de danza. Si entrenas muchas horas en puntas también es recomendable. Si algún día olvidas protegerte los pies y tienes muchas horas de clase, evidentemente puedes lastimarte. Del mismo modo que si caminas muchas horas con tacones.

“ A las bailarinas le salen juanetes”

Falso: Los juanetes tienen un enorme porcentaje de carácter hereditario, de hecho, muchas personas tienen juanetes sin haber pisado nunca un aula de ballet. Una bailarina con juanetes difícilmente pueda bailar, ya que es una deformación de los pies dolorosa, y propensa a manifestarse en individuos con pies planos. Es aconsejable utilizar dispositivos que puedan paliar la presión sobre las articulaciones, o el vendaje, y estar asesorado por tu profesor de danza.

“Las bailarinas sufren anorexia”

Falso: Si así fuera, difícilmente puedan seguir bailando y desarrollar una carrera profesional, ya que la anorexia es una enfermedad devastadora. Una cosa es cuidar la alimentación, y otra muy diferente es sufrir patologías alimentarias. Si una bailarina cayera eventualmente en un problema de este tipo, deberá someterse a tratamiento hasta que pueda llevar sus estudios o carrera con total normalidad.

“Practicar ballet puede ser perjudicial porque requiere hacer mucho ejercicio”

Falso: Aunque parezca mentira, esta frase ha llegado a mis oídos. Pero aclaro que con 42 años aún sigo con vida. No obstante, personas que padecen trastornos que le impiden la práctica de ejercicio suelen ser advertidas previamente por el médico. Pero el ballet en si mismo, no es causante de enfermedades ni perjudicial para la salud.

“Las bailarinas son tontas”

Falso: Solo las mentes groseras pueden emitir este tipo de juicios. La danza es una actividad compleja  que requiere la combinación de múltiples habilidades ordenadas por el cerebro. La capacidad intelectual de la bailarina es determinante para llevar a cabo su trabajo. Personas con problemas de aprendizaje, o retrasos mentales no pueden practicar ballet profesionalmente.

“Las bailarinas no pueden practicar deporte”

Falso: Claro que se puede practicar deporte, siempre que la actividad no suponga grandes riesgos de lesión que puedan perjudicar o impedir la práctica del ballet. Si sales a correr, no lo hagas sobre asfalto, ya que cargará demasiado tus rodillas, elige tierra o arena para amortiguar el impacto. El fútbol tampoco lo aconsejo, ya que caídas, entradas o patadas de los rivales pueden ser causa de lesión. Yoga, natación, gimnasia o pilates son disciplinas alternativas que pueden entretenerte y beneficiarte. La bicicleta también puede ser una opción, siempre que circules con precaución para evitar accidentes, o lo hagas por sendas habilitadas para ciclistas (y que no te caigas). Pero las caminatas son más seguras.

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Salud y Cuidados

El pie plano

Por Maria Doval

Es cierto que un determinado porcentaje de la población tiene los pies planos, y también es una realidad que gran parte de esta gente no lo sabe.

Ahora bien, los pies planos pueden corregirse a edades precoces (y solo en algunos casos), y es importante que observemos los niños que llegan por primera vez a clase de ballet y advertir a los papás si fuera oportuno, ya que muchas veces éstos no toman en cuenta esta afección sencillamente porque no causa dolor – excepto que el sujeto sea obeso -, o bien porque no manifiesta inconvenientes en otros ámbitos.

Un pie plano no es tan difícil de identificar, incluso podemos hacer un sencillo ejercicio visual cuando andamos por la calle y podremos percibir aquellos elementos que tienen pies planos: rodillas vencidas hacia adentro, gente que camina con las puntas de los pies hacia fuera (sin tratarse de su en-dehors, evidentemente), arcos vencidos, caminar con las puntas de los pies hacia adentro, o bien, lo que habitualmente llamamos as pernas tortas.

Las bailarinas tenemos un andar esbelto y nuestros zapatos jamás denotan una mala pisada, pero hay que aclarar que si bien la práctica del ballet es beneficioso para los pies, las bailarinas por naturaleza no tenemos enfermedades de estas características. El ballet puede ayudar a los niños con esta enfermedad, pero no podemos fomentar perspectivas de una carrera profesional en la danza a estos alumnos, ya que la exigencia de la danza profesional no contempla a individuos con estas dolencias, ni pueden alcanzar el rango de pies que una compañía de danza exige para sus bailarinas.

Pie Plano

El pie plano no es un impedimento para llevar a cabo una vida normal, pero puede ocasionar un andar antiestético que puede acomplejar al individuo, la aparición de juanetes, dedos en garra, malestar en las rodillas o padecer dolores en casos de sobrepeso; por eso lo más aconsejable es tratarlo según lo indicado por el traumatólogo, con un dispositivo ortopédico si fuera necesario y con ejercicios específicos.

Lo que es altamente recomendable es la práctica de la danza desde edades tempranas para prevenir el pie plano en los niños más pequeños, y para fortalecer aquellos pies que ya no tienen solución posible, pero que si pueden lograr que no sufran dolor a largo plazo.

Clase de Ballet

El Port de Bras

Por Maria Doval

Es cierto que una de las cualidades más valoradas de una buena bailarina son las características de sus brazos y como hace uso de ellos a través de la técnica y su expresividad. Y en este sentido, es muy importante su longitud y trascendencia, ya que acentuará la belleza del movimiento en general.

Pero aquello que a priori parece una ventaja, a veces resulta más complejo de lo que parece a simple vista: quienes contamos con una longitud de brazos mayor a la estándar debemos aprender a atravesar recorridos superiores y controlar una mayor amplitud de movimiento, lo cual supone un extra de esfuerzo y de tiempo para hacer lo mismo que un brazo normal. Incluso, la más mínima falta de control hace que se vean flojos o inconsistentes. De modo que aprender a manejarlos es un poco más difícil que para el resto de las personas, pero podemos hacer de ellos una gran virtud si sabemos sacarles el debido provecho.

También los brazos son extensiones de nuestra propia personalidad, y en ellos se manifiestan los sentimientos y el lirismo del bailarín, de modo que en su forma de expresión pueden decir mucho sobre nosotros mismos. Y si miramos con atención, veremos que las manos de las bailarinas de ballet son realmente exquisitas, como resultado de su belleza y sensibilidad artística.

 

Ahora bien, hay formas prácticas de mejorar el port de bras y de potenciar aquello con lo que contamos. En primer lugar hay que tener en cuenta la anatomía del torso y su conexión con las extremidades: esto implica que la alineación correcta será la base de todo buen port de bras y de que éste se desarrolle sin tensiones. Ser conscientes de utilizar la respiración para iniciar un movimiento nos aporta la energía adecuada para crear formas fluídas, armónicas y proporcionadas con el resto del cuerpo. Y en segundo lugar hay que saber evitar la rigidez en hombros y manos, de la misma manera que se debe aprender a utilizar los codos según la postura o posición que se trate.

Asimismo, el ritmo musical y la intención de movimiento será variable, para lo cual los brazos tienen que saber matizar con gracia y precisión la diferencia entre en adagio o un allegro, o bien, una révérence de una preparación inicial.

Mover los brazos con destreza y sutileza puede llevar años de estudio, y nunca debemos priorizar el trabajo de las piernas sobre éstos, ya que un brazo inútil o mal colocado puede arruinar completamente un ejercicio haciendo que las extremidades inferiores resulten totalmente frustradas. En la práctica de un buen bailarín no debe haber rangos, ya que todo su cuerpo compone la totalidad del movimiento.

Y por último, hago hincapié en la repetición de estiramientos específicos antes, durante y después de clase, ya que unos brazos flexibles siempre tendrán mayores recursos para hacer un óptimo port de bras.

Salud y Cuidados

Enemigos íntimos: anorexia y sobrepeso

Ahora que Tamara Rojo piensa hacer su cruzada personal contra la anorexia en su nuevo puesto de directoria del ENB, esperamos que la iniciativa sirva para beneficiar a alumnos y bailarines y crear verdadera conciencia de salud en el sector.

La verdad, no entiendo que relación tiene la moda en todo esto  – tal como lo señaló la misma Tamara Rojo –  que puntualizó que la anorexia “es un fenómeno importado desde la moda” (???..)   A eso se le llama lanzar balones fuera ya que no es ningún fenómeno de importación ni de imitación compulsiva. Y las maniquies aún se conceden la osadía de caminar con los pies torcidos sobre la pasarela, cosa que las bailarinas no se pueden permitir. Digamos que las modelos todavía conservan ciertas ventajas …

Otra cosa que me alarma es el sobrepeso de las protagonistas de la serie australiana “Dance Academy”.  Tal vez no sean gordas para ser chicas corrientes, pero si lo son para bailar ballet.  La realidad es que más de una estaría suspendida en las evaluaciones si enseñara esos volúmenes, al menos en la danza de élite.

Y luchar contra los desórdenes alimentarios en las jóvenes no se consigue poniendo rellenitas en la televisión ni tampoco “ordenando a comer bien”, tal como aseguró la nueva directora del ENB, sino de seleccionar un personal propicio, con las precisas condiciones anatómicas y vitales. Una bailarina que debe pasar hambre no puede bailar, y una persona gruesa tampoco. Contar siempre con una buena orientación nutricional y mantener la vigilancia sobre aquellos jóvenes susceptibles de caer en enfermedades de carácter alimenticio es la única obligación que nos podemos imponer, más no obligar a nadie porque no es nuestro cometido, más aún si se trata de bailarines profesionales.

La delgadez es necesaria en la danza como condición estética y como requisito para una eficiente realización técnica, ya que el exceso de adiposidad es una desventaja para la armonía y ejecución del movimiento y limita las posibilidades sociales y laborales del bailarín. De modo que la delgadez es inherente a la danza, de la misma manera que la necesaria masa muscular. El cuerpo del bailarín es un compendio de atributos conexionados que no deben limitarse exclusivamente a su modo de alimentación, sino también a su edad, altura, complexión, rendimiento y tiempo que dedica a entrenar.

En este sentido, tampoco podemos afirmar que el peso corporal sea determinante, ya que depende de múltiples factores, y en cada individuo es variable derivando del sexo, la composición de su masa ósea, la materia grasa y la constitución de sus músculos.

Habrá que comprobar si la nueva directora del ENB puede lograr cambios evidentes, ya que anunciar el combate es muy fácil, pero ganarlo es muy difícil. Es improbable que la estética de la danza cambie y cada bailarín toma para si mismo sus propias determinaciones para alcanzar sus objetivos y muchas bailarinas mienten para ocultar sus privaciones, y por tanto no se dejan ayudar. En fin, al menos la intención es loable y no quiero ser pesimista, pero mantener el equilibrio entre estética, salud y mente no es asunto fácil para ninguna mujer, sea bailarina o no.

Serie Dance Academy
Dance Academy Photography
Clase de Ballet

Baby Ballet: bailar para crecer

Por Maria Doval

El baby ballet es un programa de complemento de iniciación a la danza dirigido a niños/as de entre 2 y 5 años aproximadamente, con posibilidad de iniciación para bebés a partir de 18 meses.

El baby ballet está plenamente desarrollado en los Estados Unidos donde psicólogos y pedagogos coinciden en promover los beneficios de la estimulación de los procesos motrices y de armonización corporal en la primera infancia, ya que el contacto con la danza contribuye a una evolución sana y gratificante de las distintas capacidades.

Es una disciplina que requiere paciencia y dedicación por parte del maestro, como así también comprensión y afinidad para conectar con bebés que operan según su instinto y que comienzan a dar sus primeros pasos en el desarrollo de su reflexión y entendimiento. Asimismo precisa de un programa específico diseñado para el tratamiento de los más pequeños, ya que muchos de ellos llegan a sus clases con pañales y no saben expresarse mediante el dialogo; de modo que la capacitación del profesor se deduce vital.

En España el baby ballet apenas comienza a insertarse en academias de danza, ya que hasta hace poco solo se dictaba iniciación a la danza para niños a partir de 5 años, y es un trabajo que desafortunadamente está muy poco reconocido por el público, ya que no se tiene en cuenta la responsabilidad, preparación y disposición que se exige al maestro para llevar a cabo esta actividad.

Por mi experiencia, puedo afirmar que los niños que practican baby ballet se diferencian de aquellos que no lo ejercen de forma notable, ya que la danza no solo los introduce en el desarrollo pleno de sus habilidades psicomotrices, sino que hacen uso de su creatividad y agudizan su percepción artística y prestancia gracias a la introducción de los ritmos de la música clásica y las nociones iniciales del ballet. Asimismo, el baby ballet establece las rutinas previas de lo que posteriormente será la clase de ballet – suelo, barra, centro, diagonales – a través del juego, la improvisación y ejercicios de copia y repetición que los bebés incorporan y asimilan con gran facilidad. También permite que el maestro pueda anticiparse en captar a aquellos niños que cuentan con una precoz predisposición a la danza y a la música, y trabajar expresamente con aquellos que naturalmente no están igual dotados o que su evolución es más lenta ya que, no todos los niños se rigen por un mismo patrón de desarrollo, ni habitan en el mismo contexto familiar y escolar.

El baby ballet les ayuda a incorporar hábitos de independencia, sobre todo a aquellos niños que no asisten a guardería o a jardín de infancia, y que aún no están acostumbrados a separarse momentáneamente de sus mamás; de modo que la breve clase de baby ballet es un buen comienzo para habituarse a emprender actividades sin la presencia materna, socializarse con otros niños a través de una actividad positiva e ir construyendo las bases de su propia identidad. Los bebés se encuentran unidos a sus mamás biológica y emocionalmente, y aunque las clases sean breves aconsejamos a las madres permanecer en las inmediaciones del aula, o hacer la clase junto con su bebé hasta que éste se adapte a la actividad. No todos los bebés necesitan adaptación, pero es necesario en muchos casos para que la separación de las mamás no resulte traumática y la experiencia en la danza resulte edificante y provechosa para el pequeño.

También hay casos de bebés que no sienten atracción por esta actividad, les abruma o simplemente sienten miedo. Y es normal que los padres experimenten con sus hijos las diferentes actividades que se ofertan para descubrir aquello que realmente les gusta hacer a los niños. Por ese motivo, muchas veces es una actividad transitoria, ya sea por que el niño no se adapta o no le gusta bailar, o bien porque los padres deciden retirarlo del aprendizaje por diversos motivos (la mayoría de las veces por desconocimiento de las actividades artísticas, o bien por la crisis económica en España que está causando importantes bajas en las aulas).

El baby ballet aborda la fase en que el niño va independizándose del adulto progresivamente y a través del juego y el movimiento aprende a relacionarse con otros niños e individuos. Sus movimientos, aún bastante rudimentarios se irán haciendo cada vez más claros aunque no podemos esperar la armonía y precisión de un alumno mayor. Por otra parte sus periodos de atención se van haciendo cada vez más amplios y suelen entusiasmarse con diversas propuestas de juego o de aprender cosas nuevas y les gusta experimentar e intentar repetidas veces determinados ejercicios.

También es el momento en que aprecian las historias y les gusta interpretar animales, personajes o distintas circunstancias ligadas a su habilidad imaginativa, lo cual promueve la creatividad del niño.

 Definitivamente, es satisfactorio para mí ver el apoyo de las mamás que intentan que sus niños progresen el la danza, y me complace inmensamente su vocación de entrega. Puedo afirmar que si bien la labor no es masiva, es cuantiosa en calidad humana por parte de niños y padres que quieren integrar la práctica del ballet. En definitiva, el baby ballet trata de brindar las motivaciones y estímulos necesarios para un desarrollo feliz y eficiente, con la premisa de construir un espacio de arte, amor y comunicación entre bebés, papás y maestros.

Clase de Ballet

Preballet: accidentes en clase

La clase de ballet es un ámbito que no está exento de posibles accidentes entre los alumnos más pequeños. Aunque la mayoría de los incidentes carecen de importancia, es preciso comprender que los niños no entienden el mecanismo de las caídas y por tanto -más que dolor por el golpe- supone avergonzarse por su torpeza.

La clase de ballet es un espacio de experimentación, donde nuestro cuerpo es la herramienta que vamos a aprender a utilizar, por eso los fallos pueden ocasionar esas pequeñas pupas que en clase de danza tienen un mayor protagonismo que en otras actividades.

A que se debe y que actitud debe tomar el profesor:

Los más peques entienden que el ballet es algo bello y cometer un error evidente a muchos les afecta y les humilla. De modo que a veces puede ser motivo de abandonar la práctica y dejar de asistir a clase. No obstante, no todos los niños tienen esta sensibilidad, pero es posible en ciertos casos. El maestro, si bien no debe restar importancia  (puesto que el niño está dolido), lo que debe hacer es animarlo y comprender la causa de su llanto o su impotencia, y tener presente que sus emociones y las formas de expresarlas son muy diferentes a las de un adulto.

Hay que promover que siga experimentado, pero aportándole fórmulas para evitar los accidentes, teniendo en cuenta que el niño está muy pendiente de la impresión que va a causar a su profesor y a sus compañeros de clase. Pero ojo! darle excesiva importancia ocasionará que algunos puedan hacer uso de estas estrategias para atraer la atención del profesor y conseguir que estemos pendientes de ellos todo el tiempo. Si bien algunos niños se evidencian avergonzados, otros, por el contrario, tienden a proyectar actitudes emocionales opuestas.

Es normal que el cuerpo les juegue alguna mala pasada y les traicione en algún momento ya que los niños están en pleno crecimiento; y comprendamos también que aún no cuentan con  la suficiente madurez para captar con exactitud los movimientos del profesor – dado que la mayoría de las veces apenas consiguen plasmar un bosquejo de lo que podría ser un paso de ballet-, ni tampoco podemos dirigirnos a ellos en términos puramente técnicos.  Lo esencial en este periodo es estimular su coordinación, no exigir más de lo posible (que solo conducirá a fracasos) y promover el desarrollo paulatino de la expresión corporal.

El ballet, al igual que el resto de asignaturas, se aprende de a poco, y se incrementa el nivel de exigencia de acuerdo a su desarrollo psicomotor y cognitivo.

No se trata de hacer un estudio psicológico del alumno, ya que éste no es nuestro cometido como profesores de danza, pero si es preciso atender a los diferentes perfiles del alumno y educarlos en consecuencia fomentando la igualdad y le empatía.

Clase de Ballet

El Grand Battement

Siguiendo en la misma línea de los diferentes battements, el grand battement es uno de los últimos ejercicios que se practican en la barra. Y posteriormente al pasar al centro.

Es un ejercicio de calentamiento y a la vez de control.  Se trata de liberar el ángulo de apertura de las piernas hacia grandes elevaciones en avant, en arrière o a la seconde, pero asegurando constantemente el en dehors (tanto de la pierna de apoyo como de la pierna que se le eleva)  y sobre todo no perder el control de las caderas. En principio, no es importante la altura, sino conservar los criterios técnicos. El ansia por intentar un gran ascenso de las piernas puede causar que el alumno desatienda todas las indicaciones anteriores, y por tanto, el paso estará mal ejecutado. La altura de un grand battement, o bien de un développé, debe trabajarse de a poco, hasta que la técnica esté asimilada y la ejecución se realice correctamente, con naturalidad y a una altura aceptable.

Tampoco debemos olvidarnos de los brazos, hay que guardar su correcta colocación en todo momento, y no poner tensiones innecesarias. Las rodillas de ambas piernas deben mantenerse estiradas. También es muy importante que el torso se mantenga lo más derecho posible y que sean las piernas las que trabajen independientemente. Y como es habitual, el pie de la pierna que se eleva debe estirarse inmediatamente al despegarse del suelo.

Revisa también El Battement Tendu

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

Zapatillas de Punta

¿Con que edad es ser muy mayor para empezar el trabajo de puntas?

Por Lisa Howell

Hay muchos adultos que deciden tomar clases de ballet en un momento avanzado de su vida, y a menudo se preguntan si podrán progresar en punta. La fuerza y flexibilidad que se exige a los estudiantes jóvenes antes de empezar la punta, es la misma para los adultos. No obstante, existen algunos aspectos a tener en cuenta con los bailarines adultos.

La pregunta de “¿Con qué edad es ser muy viejo para empezar el trabajo de punta?” suele aparecer a  menudo en foros y discusiones de grupos dedicados al entrenamiento de la punta, y es un problema del que no suelen hablar mucho los profesores/fisioterapeutas/autores. Técnicamente hay menos riesgo con los pies de un adulto cuando empiezan en punta ya que sus placas de crecimiento ya están bien asentadas. Sin embargo, existen muy pocos adultos que llevan muchos años sin bailar pero tienen un pie con una forma o fuerza adecuada para bailar en punta.

El problema de la flexibilidad es la mayor dificultad con la que se encuentran los estudiantes maduros cuando intentan alcanzar una completa posición de punta del tobillo, ya que a menudo esto requiere algunos estiramientos de los ligamentos que suelen resultar mucho más fáciles cuando se es más joven. El posible rango en el tobillo también depende enormemente en la movilidad natural de los ligamentos en general. No obstante, a una persona con “hipermovilidad” (relajamiento general de todos los ligamentos del cuerpo) le resultará más fácil de conseguir. Pero debo añadir que he sido testigo de impresionantes mejoras en el rango de pie y tobillo de algunos clientes adultos que he tenido, nada es imposible si realmente se quiere algo.

Los requisitos de fuerza para alumnos de ballet de mayor edad para progresar en punta, suelen ser mayores que los exigidos a un joven bailarín. Esto se debe al hecho de que, en general, la mayoría de los bailarines adultos ¡no son más ligeros que uno de 12 años! El bailarín debe ser capaz de controlar bien los pies en todos los tests, especialmente en fondu, y durante el petit allegro, ya que el pesar más requiere más fuerza en las articulaciones del pie en el salto. La falta de control en el arco, en fondu colocará mucha presión en las rodillas, especialmente en la fina suela redonda de las zapatillas de punta. Otras áreas que también se evalúan mucho son la fuerza en la rotación externa, el rango y el control.

Si un adulto asiste a clases de ballet durante una temporada y trabaja correctamente sus pies en clase, la fuerza requerida en el antepié se desarrollará en poco tiempo. Sin embargo, para el principiante de ballet que aprende a aislar algunos músculos del pie puede tardar más. Nuestro cuerpo desarrolla “patrones de movimiento” que realizamos regularmente, y es importante que el aislamiento del control del pie sea la segunda naturaleza del bailarín antes de empezar el trabajo de puntas. Existen muchas otras cosas en las que pensar mientras se trabaja la punta: el bailarín tiene que ser capaz de controlar fácilmente la posición de sus dedos en las zapatillas  para tener una excelente estabilidad y por consiguiente, una punta segura.

La coordinación que se requiere para controlar el pie en punta, es algo que se desarrolla después de años de baile, y como a cualquier estudiante; se espera que el bailarín adulto asista a clases de baile  como mínimo 3 veces a la semana durante un año. Y lo ideal sería asistir a clases regularmente durante muchos años antes de plantearse empezar el trabajo de punta.

No es imposible que un bailarín adulto de ballet progrese en punta, pero normalmente requiere mucho trabajo y mediación hasta alcanzar esa seguridad.

 

General

Ballet, el arte hecho danza

Por Solange Pérez de Alonzo

El bal­let es una expre­sión artís­tica que por su her­mo­sura y ele­gan­cia se con­vierte en una fan­tasía al inter­pre­tarlo. Más allá del “tutú” y las zap­atil­las de salto envuelve habil­i­dades de gran valor.

Dentro de su del­i­cadeza y sus movimien­tos estiliza­dos, el bal­let clásico –que tiene ori­gen en Europa– es una de las más sub­limes for­mas de baile. En su desen­volvimiento, además de bailar, se inter­preta un papel. Se actúa. Por eso es con­sid­er­ado como una “danza teatral”. La may­oría de los bal­lets clási­cos se basan en grandes obras como: Romeo y Juli­eta, Cas­canue­ces, el Lago de los Cisnes, El Qui­jote, entre otros.

Eje­cu­tarlo es una tarea difí­cil que implica concentración.“Querramos o no es una dis­ci­plina (el bal­let) men­tal y física porque es el arte y el atletismo”, señala Car­los Veitía, Direc­tor de La Acad­e­mia Bal­let Concierto Domini­cano. El artista entiende por ello que la mejor edad para empezar está entre los 6 a 8 años. Hay una etapa pre­via para niños de cua­tro años en ade­lante que es un preám­bulo que los ayuda a prepararse para el primer nivel que es: “Donde comien­zan a apren­der bal­let de lleno”. Lo ante­rior es los que lo amer­i­canos lla­man “baby bal­let” y en las acad­e­mias del país se conoce primero como movimiento cre­ativo y luego pre-ballet, clases en las que el pro­fe­sor enseña lo que a su edad el niño está en capaci­dad de asim­i­lar. Lo que no se recomienda es que pase de los 13 años para ini­ciar las clases, ya que hay una serie de fac­tores físi­cos y men­tales que se deben mane­jar en esta etapa: “Es bueno que tanto el niño como la niña ten­gan el tiempo nece­sario para ir adap­tando este pro­ceso men­tal a su cuerpo” afirma Veitía.

Que los infantes ten­gan un con­tacto desde tem­prana edad despierta en ellos una sen­si­bil­i­dad por el arte y las activi­dades cul­tur­ales. “El arte del bal­let es cultura” como acer­tada­mente lo define el tam­bién coreó­grafo. Nos damos cuenta de que el bal­let no es sólo pirue­tas, saltos y flex­i­bil­i­dad. Todo él encierra grandes acon­tec­imien­tos que lo han for­jado y que lo enrique­cen. Es decir, esta danza envuelve en sí misma una evolu­ción histórica y ha tomado “lo mejor de cada siglo”. Por tanto, su prác­tica inyecta en quienes se vuel­can en él toda su sabiduría.

Al mismo tiempo que los niños se conectan con su belleza, les da seguridad. Los ayuda a con­tro­lar el miedo escénico. Adquieren una dis­ci­plina física por los rig­ores de las clases a las que se some­ten; les da un sen­tido de tra­bajo en colec­tivi­dad e indi­vid­ual, al mismo tiempo que les per­mite famil­iar­izarse con la sociedad artís­tica: a enten­der y apren­der lo que es el arte, a ganar cul­tura. Otros espe­cial­is­tas ase­gu­ran que los niños se vuel­ven más seguros de sí mis­mos y que se sien­ten capaces de tomar sus propias decisiones.

Ahora bien, no todos los infantes se iden­ti­f­i­can con el arte clásico o car­gado de dis­ci­plina como lo es el bal­let. Es impor­tante, tal como lo explica Car­los Veitía, obser­var sus habil­i­dades. Cómo acep­tan y asumen todo tipo de indi­ca­ciones en las clases sobre música, ritmo y movimiento: “no todo el mundo asim­ila eso”. Aclara que su sen­si­bil­i­dad (la del mucha­cho o muchacha) no depende nece­sari­a­mente del nivel social al qué pertenece. Desde siem­pre se ha rela­cionado la danza clásica al género femenino. Pero, ¿qué sucede con los varones que sien­tan el deseo de par­tic­i­par? No debe exi­s­tir ningún pre­juicio. El ori­gen del bal­let siem­pre ha sido mas­culino, pero con el tiempo se ha mal enten­dido. El papel del hom­bre es muy dis­tinto al de la mujer en las rep­re­senta­ciones. El varón aprende otros movimien­tos difer­entes en los que se hace pre­sente la fuerza y la agili­dad masculina.

Las lec­ciones en un momento dado se div­i­den para que desde pequeños cada cual entienda su rol. Veitía explica que en muchos lugares las clases son mix­tas, aunque lo apropi­ado es que sean por sep­a­rado, espe­cial­mente en los primeros años. En cierto momento los mez­clan, y no tiene ningún mal, ya que de por sí en la sociedad el hom­bre y la mujer se rela­cio­nan. Pero siem­pre el mae­stro debe ori­en­tar­los a cada uno según su función.

Los padres no deben tener miedo de que su hijo varón quiera bailar. Por el con­trario, debe apo­yarlo, infundirle con­fi­anza y seguri­dad. No es un asunto que deba pre­ocu­par. Lo estético y lo sofisti­cado no tienen que ver nada con la sexualidad.

Un asunto al que sí debe prestársele aten­ción es a la ali­mentación. A los niños no se les exige que ten­gan un peso bajo porque están en una etapa de for­ma­ción. Sí deben con­tro­lar su peso, mantenerlo, pero cuidando de que no desar­rollen enfer­medades como la anorexia o la bulimia, bas­tante fre­cuentes en esta dis­ci­plina. Veitía dice que las exi­gen­cias son hacia los más adul­tos, pero de algún modo no son tan estric­tos pues los pro­fe­sores han enten­dido que debe tener un peso salud­able y no pre­sion­ar­los, pues queda la posi­bil­i­dad de que en vez de bailarín, el estu­di­ante sea un poten­cial pro­fe­sor o coreó­grafo. Por eso no tien­den a dis­crim­i­nar en un primer momento. Es posi­ble que con los entre­namien­tos el cuerpo del niño vaya tomando forma, y su figura mejore lo sufi­ciente para ser bailarín.

El bal­let es, por tanto, una expre­sión abierta para todos los que sien­tan esa magia que cada ser humano lleva dentro. Deja que tus niños sueñen y toquen las puer­tas del arte a través de esta inolvid­able experiencia.

Clase de Ballet

Las variaciones

Las variaciones en el ballet clásico hacen referencia a composiciones coreográficas creadas específicamente para ser representadas por un solo bailarín. Podríamos decir que es una danza a solas, ejecutada siempre por primeros bailarines o bailarines solistas.

Cuando llega el momento de las puntas debemos saber que una vez tengamos la base técnica y física necesaria, vendrá más tarde el ejercicio de las variaciones junto al conocimiento y el dominio del repertorio clásico tradicional. En este sentido, el perfeccionamiento técnico resulta imprescindible.

Las variaciones son consideradas como ejercicios eficaces y completos para el entrenamiento de un alumno avanzado, ya que exigen una correcta ejecución y habilidad interpretativa para representar los diferentes roles del ballet. Si bien las mismas están creadas para ser interpretadas por bailarines profesionales, permiten al alumno enfrentar el reto de demostrar talento y virtuosismo tanto técnico como expresivo, estimulando su capacidad y niveles de exigencia.

Clase de Ballet

Como hacer un moño de ballet

Tienes un examen, una actuación, o simplemente necesitas hacerte un bonito moño para asistir a clase? Para lucir un moño bien hecho se necesita algo de práctica y otro pelín de habilidad. Pero no es algo imposible. Yo diría que es indispensable para toda bailarina saber hacerse el moño. Un buen peinado a la hora de bailar nos aporta elegancia y destaca la expresividad, además de aportarnos una imagen cuidada y prolija.

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Materiales que necesitamos:

Peines finos, cepillo, horquillas abiertas y cerradas, goma, gel o laca, redecilla. En caso de actuar es recomendable la redecilla invisible del mismo color de tu pelo.

Procedimiento:

Peina y desenreda bien el pelo con un cepillo.

Mójate el cabello con un poco de agua y acto seguido hazte una coleta bien tirante, cuidando que no se escapen pelitos ni flequillos. Para ello, sírvete de un peine de dientes finos, de este modo el pelo quedará bien estirado. La coleta no debe quedar ni muy baja, ni excesivamente alta. Si así fuera, nos dificultaría el paso siguiente.

Una vez hecha la coleta, mójala otra vez y divídela en varios mechones. Enrosca cada mechón en forma de tirabuzón ayudándote con gel. Luego enrosca cada mechón sobre el nacimiento de la coleta en forma de círculo. Coge cada mechón con horquillas abiertas y bien sujeto. Debes formar círculos a izquierda y a derecha, para que el moño quede centrado.

Cuando hayas terminado asegúralo con más horquillas abiertas, y utiliza las horquillas cerradas para sujetar bien el pelo de los costados, o cualquier pelillo que amenace con salir de su lugar.
Colócate la redecilla y fija el peinado con laca y más gel si fuese necesario. Ya puedes colocar tu tocado.

A tener en cuenta:

Las niñas pequeñas o con poco pelo, difícilmente puedan dividir su pelo en varias partes. De modo, que dependiendo de la mata de pelo, podrás hacerte un solo mechón enroscado, dos o más. Desde luego, tener abundante cabellera nos ayuda a lucir un hermoso moño, pero tratando de no llevar nunca un exagerado ornamento de cabello.

Para ello, una estudiante de ballet o una bailarina, debe tener un largo de pelo adecuado para hacer correctamente un moño. Si tienes poco pelo puedes dejártelo largo para hacer tirabuzones extensos que otorguen volumen a tu moño, o por el contrario, si tienes mucha cantidad de cabello debes intentar conservarlo en una medida que no sobrepase demasiado los hombros. De este modo, tu moño tendrá armonía y no será excesivamente grande.

Procura no caer en la tentación de llevar cortes muy escalonados ya que será difícil coger bien el pelo y deberás abusar de las horquillas causando un efecto antiestético. Tampoco abuses de los tintes muy estridentes ni mechas muy anchas ya que no quedarían bien a la hora de salir a escena.

Ten en cuenta que ciertos personajes – caso de Giselle – lucen moños bajos.

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