Indumentaria de Danza

Ballet Style ¿no encuentras lo que necesitas?

Posiblemente te esté pasando lo mismo que a mí, necesitaba camisetas para mi guardarropa pero las marcas tradicionales de indumentaria para la danza no tenían lo que yo buscaba, y además, tenía miedo de realizar compras online en sitios desconocidos o de personas anónimas que no sabes ni quienes son, ni a que se dedican.

Evidentemente comprar en un sitio de Instagram llamado ‘ballet love’ (o algo por el estilo) no inspira confianza alguna, y menos aún cuando la persona que está detrás no sube ni su foto, ni su localización, ni su profesión, ni nada.  Internet se ha convertido en un espacio donde cualquiera se hace pasar por lo que no es, y donde abundan ofertas de todo tipo sin avales. De modo, que pensé que podría llenar ese espacio que todos necesitamos con mis propios productos, ya que, todos me conocéis sobradamente, y yo por mi parte,  conozco a la perfección lo que un bailarín busca a la hora de comprar su ropa para ir a clase.

Para gustos, colores, y esta máxima la tengo muy clara. Por dicho motivo, en mi propia tienda podéis encontrar los más variados diseños, desde los más llamativos hasta los más discretos, dependiendo de tu edad, preferencias y gustos. No se si podré contentar a todos, pero es mi principal objetivo en esta nueva propuesta que os traigo. No dejéis de visitar la tienda con frecuencia para ver los nuevos diseños que van apareciendo.

¿Dónde encontrarme?

Aquí mismo, siguiendo este enlace MARIA DOVAL BALLET STORE Te recomiendo que guardes la página en la sección favoritos de tu navegador para acceder a ella cuando quieras, rápido y fácil.

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Maria Doval Ballet Store

General

Triana Botaya, desde México con amor y talento

Conversamos con Triana Botaya, bailarina solista del Ballet David Campos y profesora de la Escola de Ballet David Campos

Por Maria Doval

Triana Botaya López no solo captó inmediatamente nuestra atención por su belleza y cualidades como bailarina, sino que además, representa la realidad de muchas personas que como yo, también provenimos de la inmigración española en el exterior, y que tenemos una particular visión del mundo por nuestras experiencias familiares y personales. Proceder del extranjero tiene dos aspectos, por un lado, eres tan español al igual que los demás, pero por otro, contamos con una especial percepción de la hispanidad en un sentido amplio y universal, y posiblemente con una mayor capacidad de asimilar, incorporar y fusionar variados matices culturales desde una perspectiva más vasta y diversa, logrando consitutuir una dualidad de vinculación y pensamiento entre América y el viejo continente. Esta virtud de discernimiento – por llamarlo de alguna manera – resulta muy valiosa y estimable cuando la persona en cuestión es un artista.

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Triana Botaya. Fotografía de Marta Arjona / Danspxl

Triana Botaya es nacida en México, nieta de refugiados españoles, y comienza sus primeros pasos en la danza a una edad muy temprana, con apenas dos años. Un casual encuentro con el ballet El Lago de los Cisnes le hace pensar muy prematuramente que su futuro está en la danza clásica y es apuntada a estudiar en una escuela de técnica cubana. Más tarde, comienza formalmente su carrera en la Escuela Nacional de Danza de Bellas Artes de México, y luego es becada para terminar los últimos tres años de su carrera de bailarina en la Escuela Nacional de Ballet de la Habana donde se gradúa como bailarina con honores en el año 2011.

A continuación, audicionó para llegar junto al maestro Victor Ullate permaneciendo un año en Madrid, para finalmente entrar como aprendiz en el Ballet David Campos, de Barcelona. Pero en esta compañía, Triana asciende vertiginosamente hasta convertirse en bailarina del cuerpo de baile, e inmediatamenente logra el rango de bailarina solista. En la actualidad, continúa su labor profesional de la mano de David Campos como bailarina y profesora de la Escola de Ballet David Campos. Nos cuenta que se encuentra plenamente satisfecha junto al maestro David Campos e Irene Sabas, dado el distinguido prestigio de la dirección y la calidad coreográfica de sus representaciones.

Cabe destacar, que en su paso por la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, estuvo bajo la dirección de Ramona de Saa y ha sido alumna de otros notables maestros como Laura Domingo y Ester García en técnica clásica, Marta González, Marta Iris Fernández, Elena Cangas en repertorio, Teresita Iglesias en preparación física y Ninet Durán en el estudio de variaciones. Y por supuesto, al gran maestro Fernando Alonso como regidor de clases y ensayos.

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Triana Botaya. Fotografía de Marta Arjona / Danspxl

Asimismo, en su amplia trayectoria escénica cuenta con papeles como Clara del Cascanueces, Torera del Quijote, las Willis de Giselle, Paquita, Esclava del Corsario, y en repertorio neoclásico,  RockRequiem, Fausto y Passos i Enllaços, entre muchas otras interpretaciones.

Su mayor deseo es continuar bailando y creciendo como bailarina, y tal vez en el futuro, se perfila como coreógrafa dada su innata capacidad creativa. Pero sobre todo está muy agradecida al apoyo familiar – fundamental para las jóvenes bailarinas – y a la cálida acogida en la compañía de David Campos, donde entrena muchas horas diarias además de combinar su actividad docente en la escuela de ballet donde ejerce como profesora de cuatro cursos.

Fotografía Danspxl

En el próximo artículo hablaremos sobre su experiencia con los productos de Sansha, si eres aspirante a bailarina no pierdas la oportunidad de conocer sus opiniones y consejos. Suscríbete al blog o sígueme en Facebook o Twitter para no perderte ni un solo detalle.

Triana Botaya López
Ballet David Campos Escola de Ballet David Campos

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El ballet en Internet: ¿calidad o cantidad?

Todo apunta a que la cantidad prevalece sobre la calidad, y también es cierto que la popularidad del ballet  en Internet a en los últimos 15/20 años ha producido un incremento de público que puede acercarse desde su hogar al mundo del ballet que antes solo estaba reservado a unos pocos – al menos en España -.

Pero ¿qué calidad de contenidos tiene a disposición el principiante interesado? ¿saben éstos que espacios virtuales deben seleccionar y que es lo más adecuado para aprender? La respuesta casi siempre es ‘no’. La multiplicidad y auge de redes sociales, blogs y videos, a menudo no nos sugiere si el autor es competente o está cualificado en la materia, de modo que abunda gran variedad de personajes anónimos – que con seudónimos o eslóganes tan simplistas como ‘ballet pasión’, ‘love ballet’ (y otras cosas por el estilo)- atraen a cantidad de seguidores llevados por el desconocimiento ingenuo de no saber distinguir temáticas de calidad. Y no hay que dejar de mencionar el lado más aborrecible de ciertos ‘youtubers’ (nueva tribu de desconocidos mediáticos que despuntan en al red de manera aleatoria y sin mérito que lo acredite) que arrojan palabrotas y groserías corriendo el grave riesgo de que a todos los que estamos en esta disciplina profesionalmente se nos confunda de manera errónea y se nos incluya ‘en el mismo saco’. La mediocridad se impone notoriamente.

Por otra parte, pareciera que el nuevo público tiene un perfil que se inclina a apreciar más la habilidad acrobática sobre la calidad artística, de modo que la imagen de una jovencilla con la pierna en la oreja tiene más ‘likes’ o visitas que una étoile reconocida. Y como la mayoría del reciente público conoce más bien poquito, estos aficionados que suben contenidos sin elaboración o selección a la red pueden llegar a obtener más seguidores que el mismísimo ABT. Claro que hay que dar lugar a la promoción de estudiantes con futuro, escuelas dignas y bailarines destacados, pero nunca confundir el ballet clásico con la acrobacia circense, o hacer del ballet un género de categoría basura donde cualquiera se convierte en disertante cuando ni siquiera puede hablar con propiedad, o no respeta la formalidad del lenguaje hacia los receptores. Definitivamente esto es incompatible con la educación y la etiqueta de la danza clásica.

En fin, esta difusión descontrolada y vulgaridad de la danza en algunos medios nos sitúa en el compromiso de vernos perjudicados aquellos que intentamos mantener la calidad y conservación de los valores propios de este arte, y que muchos personajes extraños han hecho suyo sin justificación alguna. Pero también es preciso valorar el lado mas positivo de esta expansión al estar en contacto con grandes compañías, portales y revistas profesionales, noticias de actualidad, artistas de renombre: solo se trata de saber escoger sin caer en lo mezquino u ordinario, y en la soledad frente a un ordenador el nuevo público no lo tiene nada fácil. Para reflexionar.

Maria Doval

 

 

 

Clase de Ballet

El perfil de un bailarín

Una hermosa imagen, capacidad de expresión e interpretación. Para ser un buen bailarín además, se necesita talento y espíritu de superación.

Para convertirse en un bailarín profesional los requisitos suelen ser bastante desmoralizadores para algunos. De hecho, el ballet es una disciplina compleja que requiere de ciertas aptitudes físicas e intelectuales que mucha gente no posee.

Por tanto podemos afirmar que el perfil de un bailarín profesional es muy diferente del perfil de los no profesionales.

En principio, el modelo antropométrico es muy particular, ya que la exigencia de la delgadez y las líneas exclusivamente estilizadas y longuilíneas se imponen. No obstante, es importante valorar el tiempo que el bailarín dedica a la actividad y su intensidad de trabajo, ya que, estos factores intervienen directamente enfatizando esas características físicas y estéticas. El ballet, conocido como una forma de arte laboriosa, necesita de mucho tiempo para la construcción del movimiento según los patrones académicos y su estudio requiere de una escala de factores en concordancia con las etapas de evolución del estudiante, sus facultades físicas y capacidades intelectuales. En definitiva, además de unas cualidades singulares, se necesita trabajo regular y constante.

Tener unas caderas muy anchas, o un elevado porcentaje de adiposidad corporal impide totalmente el avance en la disciplina, o su exclusión. Las características biológicas, la composición y dimensión corporal resultan definitorias para el movimiento, más allá de la práctica.

También resulta importante alcanzar un nivel óptimo y adecuado en los rangos de movimiento. Las limitaciones en la anatomía, fisiología y destrezas motoras en general pueden conducir al fracaso profesional.

El bailarín debe dominar su coordinación y el control de su cuerpo, poseer una gran inclinación musical y orientación espacial, y sobre todo, tener un gran desempeño artístico y la capacidad de soportar presiones frente al público, o frente a un tribunal de examen.

Asimismo, debe contar con suficiente fuerza de voluntad, afán de superación, abnegación, perfeccionismo, eficacia, autoestima, constancia, facultades de comunicación y expresión corporal, y resistencia psíquica, y ha de brindarse un estudio sostenible por medio del cual el alumno pueda desempeñar una técnica depurada en virtud de su desarrollo y edad, del mismo modo que se hace necesario en ocasiones reorganizar cambios en los modelos metodológicos que centren la enseñanza en una construcción lógica, sensata, secuencializada y oportuna del movimiento, y que el maestro se adapte a ella de forma creativa y gratificante, en la medida de lo posible.

A menudo el interés por la danza no dura más de tres o cuatro años, lo cual no resulta equiparable a los años de carrera que se necesitan para bailar. Por lo general, los estudiantes que logran cursar la carrera de bailarín serán exclusivamente los alumnos que presentan aquellas aptitudes intelectuales y físicas necesarias para mantenerse en la danza.

También se suele afirmar que el éxito en la danza se traduce en otras áreas de la vida del estudiante. Pero mi experiencia me señala que generalmente ocurre todo lo contrario: son los estudiantes de éxito los que permanecen en la danza y solo los mejores tienen la capacidad necesaria para abordar los desafíos del ballet en etapas avanzadas. Incluso los estudiantes de ballet son capaces de gestionar el trabajo escolar habitual mucho mejor que los estudiantes corrientes. Y como es natural, destaca el talento de estos individuos sobre los otros aspectos de sus vidas.

El ballet en si mismo no puede formar gente con éxito, si no que se necesita una persona de éxito para dominar el arte ballet. De modo que los resultados de los bailarines no profesionales difieren significativamente de los estudios de bailarines profesionales.

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Lucía Lacarra y Marlon Dino. El Lago de los Cisnes, Adagio

Entre los que abandonan la danza están aquellos que eligen bailar como un hobby y se sienten atraídos por la cultura de la danza, pero han dirigido su camino hacia otras metas. No obstante, valoran la actividad y siguen disfrutando con ésta aunque ya no persigan téminos profesionales.

Y luego están aquellos que guardan ciertos resentimientos por haberse sentidos excluidos de la comunidad de la danza, posiblemente por no contar con las condiciones necesarias, ya sea físicas, psicológicas o intelectuales.

También existen familias que temen que sus hijos/as deban hacer demasiado esfuerzo para llegar a ser bailarines (situación bastante más habitual de lo que se pueda suponer). Animarlos a la comodidad, al conformismo y a lo fácil no es forjar el mejor camino en ningún ámbito de la vida. Hasta ahora, existen carreras con mayor o menor grado de dificultad, pero no existe carrera profesional de ninguna índole que no requiera de esfuerzo y dedicación. El entorno social y familiar que habita cada uno también se vincula a sus motivaciones, aunque es este sentido no se puede generalizar, ya que hay bailarines destacados que provienen de círculos extraños al arte.

Por otro lado, el bailarín si bien es un ser especial, esa virtud a menudo lo aleja del resto de las comunidades artísticas o de los entornos habituales por diversos motivos: porque tal vez se siente diferente y no se identifica con los intereses corrientes, o bien, no le atrae la forma de vida que adoptan sectores ajenos a la danza. Si bien esto no debiera ser incompatible, la realidad demuestra lo contrario en muchos casos: el bailarín tiene tendencia al distanciamiento o a aislarse. Y la elección del tipo de actividad que se realiza, está asociado directamente a la personalidad del individuo.

Relacionado:

¿Qué debe tener un buen bailarín?

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Lucía Lacarra
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La Révérence en la clase de ballet

No importa qué tan emocionante sea la última parte de una clase de ballet, la clase no ha terminado hasta que usted no haga su reverencia.

Una reverencia siempre se hace al final de la clase y es una antigua tradición de ballet en reconocimiento al maestro y al pianista, además de mostrar cortesía, elegancia y respeto.

En algunas clases de ballet la costumbre de la reverencia es un ritual inmutable, y en otros, el maestro puede coreografiar una diferente cada vez. Puede tomar la forma de una simple reverencia con una  port de bras, o una serie de pasos más elaborados con port de bras y cambios de dirección.

La révérence nunca es demasiado exigente técnicamente, pero hay mucho que se puede aprender para hacerlo cada vez mejor. Si no cumple con las exigencias técnicas de la clase, se puede  perder la hermosura de su reverencia, ya que necesita práctica para resultar grácil, puesto que no es una práctica normal en la vida diaria.

La Reverencia será esencialmente el desarrollo de buenos modales sobre el escenario y en su relación con el público.

Fuente: The Ritual of the Reverence

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Ballet Barre None

Eileen Juric encontrado una necesidad de reestructurar la forma en que se enseñaba ballet a los estudiantes jóvenes y ha desarrollado su propio estilo de enseñanza en los últimos ocho años. Su método se llama Ballet Barre None.

Eileen Juric estudió con algunos de los maestros de ballet más importantes del mundo, tanto en la Joffrey Ballet School y en la School of American Ballet y sabe mejor que nadie los protocolos del ballet tradicional. No obstante, la idea de su método es enseñar a los estudiantes cómo controlar su cuerpo por su cuenta antes de la introducción de la barra como herramienta de ejercicio.

Su enseñanza se centra en el desarrollo muscular por igual en ambos lados del cuerpo y a veces implica trabajar tumbado en el suelo. No hay contacto con la barra.

“A menudo, los niños están fascinados inicialmente por la barra”, afirma, señalando que los estudiantes más jóvenes tienden a cogerse de la barra como una muleta. Pero los efectos secundarios sobre la necesidad de la hora de clase limitada la llevó a renunciar a la barra por completo.

Pero naturalmente, Ballet Barre None no está diseñado para eliminar para siempre la barra, ya que, si un estudiante decide perseguir objetivos profesionales se debe empezar a añadir el trabajo de barra en clase. Ballet Barre None se aplica en los periodos de transición entre el inicio y la formación avanzada relacionando el ballet con otros tipos de movimientos.

Por mi parte, supongo que somos muchos los que llevamos implementando el uso exclusivo del centro de clase por diferentes motivos: por cuestiones de tiempo principalmente, y porque en  los colegios no hay barras ni tampoco existe el interés en promover la danza de manera efectiva, de modo que hay que adaptarse a trabajar sin ella; y por otro lado, desde mi punto de vista no es posible imponer un trabajo de barra a niños menores de 8 o 9 años, de modo que el Ballet Barre None no es ninguna invención extraordinaria. No obstante animo a revisar el método y a sacar ideas provechosas. El método tiene una serie de 3 DVD y una web.

El Método no aplica directamente la utilización del dispositivo de apoyo
Clase de Ballet

Conditioning Exercises for Ballet Dancers

When training as a ballet dancer, many hours are spent in the studio working on set exercises or choreography. While ballet training may offer a type of fitness regime, in the December 2005 issue of “Dance Magazine,” Linda Hamilton, a former New York City Ballet dancer, advises that dancers get out of the studio to try other types of conditioning or cross-training exercises to complement their dance training and to help prevent injuries.

Cardio

Ballet classes offers little in the way of cardiovascular endurance training, yet dancing can become difficult if you are lacking in this area. Doing 30 minutes of low-impact cardio training, two to three days per week, will vastly improve your lung capacity, as well as your overall cardiovascular health. Avoid running on hard surfaces since the impact can be taxing on the joints, resulting in an injury or general wear and tear. Swimming, walking or using a stationary bike are all low-impact options.

Core Work

Ballet requires strong core muscles, not only to help execute the steps but also to protect the lower back. Weak abdominal muscles can lead to low back vulnerabilities. Although sit-up or crunches are popular ab exercises, they can put stress on the neck or back. One alternative to a sit-up is the plank. Hold yourself in a push-up position for 30 to 90 seconds. Make sure your back is straight and ab muscles are contracted.

Another core-strengthening exercise is the quadruped. Start on your hands and knees. Slowly raise the right leg behind and your left arm in front so the raised arm and leg are parallel to the floor. Hold this position for a couple of seconds then return back arm and leg to the ground. Repeat with the left leg and right arm. Repeat the cycle 10 to 15 times.

Participating in yoga or Pilates classes can also offer core-strengthening exercises.

Arms and Upper Back

Ballet dancers spend hours strengthening their legs and feet, yet few exercises work to strengthen the arms and upper back. When doing exercises targeting the arms, ballet dancers need to be careful not to add too much bulky muscle to their upper bodies; lifting weights may not be the best option. Push-ups use your own body weight and can be modified by resting your knees on the ground for a less-intense workout.

Elastic Resistance Training

Resistance training with elastic fitness bands or tubing can help to strengthen, tone and relieve chronic pain. An elastic band can be used in place of weights for exercises, such as bicep curls and shoulder presses. It can also be used to add difficultly and resistance to exercises, such as squats.

It is also important for ballet dancers to keep their feet strong, thereby preventing injury, pain and cramps. Wrap an elastic band around the toes or ball of the foot. Slowly point and flex the foot, using the band as resistance. Repeat 15 to 20 times, and then switch feet. This will help to build the muscles in the foot, as well as strengthen the ankle joint.

Stretching

Stretching lengthens and loosens muscles, allowing a ballet dancer to perform graceful dance movements without injuring herself. Tight muscles lead to poor body mechanics during movements and increase the risk of joint and soft tissue injuries. The goal of stretching is to gradually increase flexibility by extending the muscle only as far as it can go without pain and holding the stretch until the muscle relaxes. Always warm up before stretching to prevent muscle strain.

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Leg Stretches for Ballerinas

Ballet dancers require a high degree of leg flexibility. In slow adage movements, flexible legs, along with strong abdominal muscles and hip flexors, allow the dancer to lift her leg well above 90 degrees to the front and side. For dynamic grand battements, ballet dancers need flexibility for the same reasons. Turnout, one of the defining characteristics of ballet technique, is only possible if the dancer has enough leg flexibility to continue the rotation that starts in the hip joint. Flexible calf muscles permit a dancer to land from jumps and to work on pointe safely.

Hamstrings

Stretching the hamstrings can increase the flexibility that a ballet dancer needs to lift her leg to the front and the side. Ballerinas stretch these muscles with the leg on the barre stretch. After placing her foot on the barre, she can lean over her leg to increase the stretch. Ballet dancers can also stretch these muscles by lying on the floor and bringing one leg toward her chest. To target all of the hamstring muscles, ballerinas often perform these stretches with external rotation and without.

Adductors

Flexibility in the adductors helps a ballet dancer open her legs directly to the side without losing control of her turnout. Stretches that target the adductors include the leg on the barre stretch performed facing the barre, center splits and the pied dans la main stretch — or “foot in the hand” stretch. In this last stretch, the ballet dancer grasps her right foot in her right hand, while holding onto the barre with her left hand if desired. She extends her right leg in front of her body and then moves it to the side of her body, pulling her leg as close to her shoulder as possible. She holds the stretch for several seconds before switching sides.

Calves

Flexibility in the calf muscles — the gastrocnemius and soleus in particular — is necessary for every plié a ballet dancer performs. Because ballet dancers spend so much time pointing their ankles and working on demi-pointe, these muscles have a tendency to get overused and tight. Stretching these muscles — with straight-leg and bent-knee lunges — can protect the dancer from injury and can make the landing from jumps more fluid.

Quadriceps

The quadriceps are another group of muscles that tend to get overused in ballet. These muscles are engaged any time a dancer straightens her knees. Also, many ballet dancers use these muscles incorrectly in adage movements. Instead of focusing the effort on the abdominal muscles and hip flexors, many ballet dancers try to lift their legs with their quadriceps. This unnecessary effort leads to tightness in the muscles. A ballet dancer can stretch these muscles by lying on her stomach and grasping her right foot in her right hand. Bringing the foot toward the buttocks will stretch out the quadriceps.

When to Stretch

Most of the leg stretches that ballerinas perform are static stretches. This type of stretch should only be performed after a thorough warm-up, to reduce the chance of injury. Because a dancer needs to be warmed up before performing the stretch, the ideal time to stretch is after ballet class.

By Kat Black : Kat Black is a professional writer currently completing her doctorate in musicology/ She has won several prestigious awards for her research, and has had extensive training in classical music and dance.

Salud y Cuidados

Alteraciones del Desarrollo Psicomotor

Por Maria Doval

Cuando nos referimos a trastornos o alteraciones del desarrollo psicomotor en los niños, siempre nos resulta inquietante tanto a los padres como a los maestros. Obviamente no se trata del retraso que puede suponer para el niño en la clase de danza, sino que hablamos de desequilibrios del desarrollo psicomotor ordinario que interfiere en actividades cotidianas o menos complejas, y que por ende se manifiesta también en las clases de ballet.

La mayoría de las veces, se trata de trastornos sin base orgánica, y llegan a clase bajo diversas circunstancias: para recibir una estimulación a través de la danza -normalmente recomendado por pediatras o terapeutas – o bien, los padres no reconocen los inconvenientes del niño en determinadas áreas y es el profesor de danza quien debe recomendar un tratamiento conjunto con apoyo médico y/o psicológico.

Asimismo, los niños que padecen alteraciones manifiestan diferentes conductas en clase: por un lado, están aquellos que a pesar de presentar mayores dificultades con respecto al grupo disfrutan de la clase y por tanto la danza resulta un aliciente; y por otro lado, están aquellos que se sienten aquejados por su torpeza y acaban rechazando la danza sencillamente por inhibición. En estos casos, los niños suelen poner pretextos tales como “el ballet es aburrido”,“no me gustan mis compañeros” o “el profesor me grita” cuando en realidad el niño no se siente socialmente adecuado.

Que actitud se debe tomar en clase frente a niños con estos trastornos?

En primer lugar observar atentamente cada nuevo alumno: cuando trabajamos con niños es primordial anticiparse a captar cualquier tipo de alteración psicomotora o retraso en ciertos campos y puntualizarlo detalladamente ante padres o tutores.

Los trastornos más frecuentes son inestabilidad motriz, trastornos de la coordinación dinámica, estática y postural, trastornos en disociación de movimientos, o simples descargas motrices que suponen frustración, ansiedad, o pautas depresivas (como chupar el dedo, o como el caso de una alumna mía que chupaba las mangas de su maillot hasta dejarlo empapado)

También hay ocasiones en que llegan niños con fobias de tipo social que les impide bailar y se muestran incapaces, por tanto su incompetencia en clase es derivada de un miedo que debemos precisar bajo diferentes criterios de estímulo. O incluso, niños con retraso madurativo leve que con tiempo suficiente y soportes profesionales son habitualmente reversibles.

En segundo lugar, no es recomendable fomentar diferencias de ninguna índole con respecto al grupo, lo cual comprende que no debemos sobreproteger a ese niño, ni tampoco ignorarlo esperando a que mejore por sí solo. Es necesario integrarlo en el conjunto de sus compañeros y apoyarlo en cada dificultad, dando tiempo a su evolución.

Conclusión:

La estimulación temprana es vital para que todos los casos de alteraciones se enfoquen bajo el diagnóstico y tratamiento adecuado, y si nuestra labor está apoyada por padres y médicos las posibilidades de mejoría y adaptación del niño estarán garantizadas.

Clase de Ballet

El Port de Bras

Por Maria Doval

Es cierto que una de las cualidades más valoradas de una buena bailarina son las características de sus brazos y como hace uso de ellos a través de la técnica y su expresividad. Y en este sentido, es muy importante su longitud y trascendencia, ya que acentuará la belleza del movimiento en general.

Pero aquello que a priori parece una ventaja, a veces resulta más complejo de lo que parece a simple vista: quienes contamos con una longitud de brazos mayor a la estándar debemos aprender a atravesar recorridos superiores y controlar una mayor amplitud de movimiento, lo cual supone un extra de esfuerzo y de tiempo para hacer lo mismo que un brazo normal. Incluso, la más mínima falta de control hace que se vean flojos o inconsistentes. De modo que aprender a manejarlos es un poco más difícil que para el resto de las personas, pero podemos hacer de ellos una gran virtud si sabemos sacarles el debido provecho.

También los brazos son extensiones de nuestra propia personalidad, y en ellos se manifiestan los sentimientos y el lirismo del bailarín, de modo que en su forma de expresión pueden decir mucho sobre nosotros mismos. Y si miramos con atención, veremos que las manos de las bailarinas de ballet son realmente exquisitas, como resultado de su belleza y sensibilidad artística.

 

Ahora bien, hay formas prácticas de mejorar el port de bras y de potenciar aquello con lo que contamos. En primer lugar hay que tener en cuenta la anatomía del torso y su conexión con las extremidades: esto implica que la alineación correcta será la base de todo buen port de bras y de que éste se desarrolle sin tensiones. Ser conscientes de utilizar la respiración para iniciar un movimiento nos aporta la energía adecuada para crear formas fluídas, armónicas y proporcionadas con el resto del cuerpo. Y en segundo lugar hay que saber evitar la rigidez en hombros y manos, de la misma manera que se debe aprender a utilizar los codos según la postura o posición que se trate.

Asimismo, el ritmo musical y la intención de movimiento será variable, para lo cual los brazos tienen que saber matizar con gracia y precisión la diferencia entre en adagio o un allegro, o bien, una révérence de una preparación inicial.

Mover los brazos con destreza y sutileza puede llevar años de estudio, y nunca debemos priorizar el trabajo de las piernas sobre éstos, ya que un brazo inútil o mal colocado puede arruinar completamente un ejercicio haciendo que las extremidades inferiores resulten totalmente frustradas. En la práctica de un buen bailarín no debe haber rangos, ya que todo su cuerpo compone la totalidad del movimiento.

Y por último, hago hincapié en la repetición de estiramientos específicos antes, durante y después de clase, ya que unos brazos flexibles siempre tendrán mayores recursos para hacer un óptimo port de bras.