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Beneficios de la danza clásica

Fuente: Doctissimo.es / Por C. Maillard

El fenómeno de la película “Cisne Negro”, con la oscarizada Natalie Portman, ha hecho que muchas mujeres se enfunden un tutú y unas zapatillas de punta. Y es que la danza clásica, aunque no se practique de manera profesional, ofrece múltiples beneficios. Te damos algunas pistas para que tengas el cuerpo y la postura de ¡una bailarina!

Muchas mujeres han soñado de pequeñas con ser bailarinas y actuar, por ejemplo, en El lago de los cisnes. “No es demasiado tarde”, señala Judith Haïm, profesora de danza clásica. En su centro de París acoge a estudiantes de entre 18 y 40 años, quienes, evidentemente, no buscan ser profesionales sino disfrutar y beneficiarse de las virtudes de la danza clásica. “Muchos alumnos siempre habían soñado con bailar pero nunca se habían atrevido. Al final, ganan tonicidad y confianza”, precisa Haïm.

Piernas de bailarina

Una de las principales motivaciones para hacer danza clásica es conseguir unas ¡piernas de bailarín! Lo que se logra con ejercicios en la barra, elemento indispensable de la danza clásica. “Aquí es donde entrenamos los “pliés”, los “degagés”, los “battements”, etc.”, explica la experta.

Las piernas le otorgan a la danza clásica su carácter técnico:

Los “pliés” consisten es descender para después subir, y estiran los músculos.

Los “degagés” se efectúan arrastrando el pie y levantándolo ligeramente después. Se hacen hacia delante, hacia el costado y hacia atrás. Sirven para alargar el músculo.

Los “battements frappés” se hacen dando pequeños “latigazos” con la pierna, manteniendo la rodilla flexionada. El pie que efectúa el movimiento puede estar estirado o flexionado, paralelo al suelo.

Todos estos ejercicios requieren de velocidad, coordinación y concentración. El resultado son unos músculos finos y tonificados.

Brazos en estado de gracia

Los brazos funcionan como un elemento artístico y sirven para dar equilibrio. “Son a la vez los garantes del equilibrio y la clave para despegar del suelo”, detalla Haïm. Por eso los brazos de las bailarinas están tan bien moldeados, porque se utilizan permanentemente. Hay distintos movimientos que se hacen con ellos: hacia abajo hasta la altura del ombligo, hacia los lados y por encima de la cabeza. Haïm recuerda que no sólo se movilizan los bíceps y los cuadriceps, sino también los dorsales y los omóplatos.

La buena postura

“La bailarina clásica es el modelo aéreo de la mujer”, afirma la psicoanalista francesa France Schott Billmann, autora del libro “Le besoin de dancer” (La necesidad de bailar). En palabras de la experta, la bailarina clásica se estira hacia el cielo, urgida por una continua búsqueda de verticalidad. ¿Su objetivo? ¡Elevarse más y más! “Es la necesidad de elevación la que prima, y como resultado de ello la bailarina busca siempre aumentar el espacio entre cada vértebra. De ahí su porte tan particular”, dice Haïm.

Un entusiasmo ancestral

Si el entusiasmo por la danza aún perdura es porque apela a un deseo ancestral y universal de… volar. El ballet funciona como un medio para escapar a la pesadez; el cuerpo de la bailarina se eleva con ligereza.

Según Schott Billmann, “la danza clásica pone en evidencia la atracción por un cuerpo que va más allá, que se supera a sí mismo”.

Pero esta exigencia, que puede desanimar a más de un principiante, no es imprescindible. El conocimiento del cuerpo que se preconiza hoy en día ya no hace hincapié en la fuerza, sino que “preferimos trabajar el estiramiento, que también permite obtener tonicidad, flexibilidad y coordinación”, explica Haïm.

Pese a todo, la danza clásica requiere de mucha tenacidad, por eso los abúlicos ¡deben abstenerse!

Clase de Ballet

Las bases de un développé

En la barra o en el centro, este movimiento de singular belleza que suele ejercitarse en los ejercicios de adagio, requiere la práctica y las bases precisas para que sea posible ejecutarse de la manera correcta.

Pensemos por un instante que si le pidiéramos a una persona cualquiera que pasa por la acera que nos haga un développé, el espectáculo sería estrepitoso.  Porque? porque debemos tener en cuenta que si no se conocen o se ejercitan ciertas pautas es humanamente imposible desarrollar este movimiento satisfactoriamente. Si bien al alumno le puede parecer mecánico y absolutamente normal y rutinario, este paso requiere una técnica específica que repasaremos a continuación:

1). Antes de partir, debemos tener pleno conocimiento de lo que es un passé o retiré y de como se hace. Un développé siempre nace de un passé, ya que necesita un punto de partida para desarrollarse. De lo contrario, no sería un développé.

En este punto, es fundamental tener desplazado el eje del cuerpo sobre la pierna de apoyo y asegurarse de que estamos firmes conteniendo la musculatura abdominal, estirando mucho, muchísimo la rodilla de la pierna de abajo, y no relajar los brazos. A la hora de hacer un développé hay que estar erguido, (sin tensiones innecesarias), con la idea virtual de que voy a tocar el cielo con mi développé.  Si permitimos que  los músculos se dejen llevar por la fuerza de la gravedad o se relajen , sería imposible elevar un développé ni una sola pulgada.

2).  Debemos tener claro hacia que dirección vamos a desplegarlo: dévant, séconde o derrière. Aquí juegan un papel clave los talones y las rodillas. El talón va a dirigir el despliegue en avant y  la séconde, y la rodilla va a guiar el despliegue en arrière. Porque? porque el talón de las bailarinas en los developpés dévant y séconde siempre quieren salir primero y mirar al público ( y mantener el en-dehors técnicamente hablando) Lo mismo ocurre con la rodilla en un développé hacia atrás: si mi talón saliera primero, el développé sería tan horroroso como el de la señora de la acera que hablábamos en párrafos anteriores.

3). Antes de sacar el développé, dijimos que hay que sentirse firmes. Si no estamos firmes, el développé será titubeante, y en el peor de los casos – y estando en el centro – la pierna de trabajo va a caer en picado haciendo de nuestro adagio un auténtico desastre. Y si no estamos firmes en la barra, nos aferraremos a ella como a un clavo ardiendo y eso no está permitido.

No obstante, no debemos obsesionarnos con la altura en los primeros tiempos. Yo prefiero que os obsesionéis con una buena postura y un buen passé, que con tiempo la pierna va subiendo con el trabajo y con el ejercicio.

4). Ahora bien, la pregunta del millón:  De dónde sale la fuerza para mantener en altura un développé?  Pues de la musculatura posterior de los muslos, en la que debemos centrarnos para no forzar en exceso los cuádriceps y acabar a fin de carrera con las piernas de Cristiano Ronaldo.

En definitiva, para hacer un buen développé hay que atender muy bien las correcciones de vuestro maestro, y no está demás echar un vistazo al espejo  En principio, hay que seguir trabajando el equilibrio, controlar mucho la espalda en el passé, y la elongación muscular, base de todo développé bien hecho.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

Clase de Ballet

Preballet: accidentes en clase

La clase de ballet es un ámbito que no está exento de posibles accidentes entre los alumnos más pequeños. Aunque la mayoría de los incidentes carecen de importancia, es preciso comprender que los niños no entienden el mecanismo de las caídas y por tanto -más que dolor por el golpe- supone avergonzarse por su torpeza.

La clase de ballet es un espacio de experimentación, donde nuestro cuerpo es la herramienta que vamos a aprender a utilizar, por eso los fallos pueden ocasionar esas pequeñas pupas que en clase de danza tienen un mayor protagonismo que en otras actividades.

A que se debe y que actitud debe tomar el profesor:

Los más peques entienden que el ballet es algo bello y cometer un error evidente a muchos les afecta y les humilla. De modo que a veces puede ser motivo de abandonar la práctica y dejar de asistir a clase. No obstante, no todos los niños tienen esta sensibilidad, pero es posible en ciertos casos. El maestro, si bien no debe restar importancia  (puesto que el niño está dolido), lo que debe hacer es animarlo y comprender la causa de su llanto o su impotencia, y tener presente que sus emociones y las formas de expresarlas son muy diferentes a las de un adulto.

Hay que promover que siga experimentado, pero aportándole fórmulas para evitar los accidentes, teniendo en cuenta que el niño está muy pendiente de la impresión que va a causar a su profesor y a sus compañeros de clase. Pero ojo! darle excesiva importancia ocasionará que algunos puedan hacer uso de estas estrategias para atraer la atención del profesor y conseguir que estemos pendientes de ellos todo el tiempo. Si bien algunos niños se evidencian avergonzados, otros, por el contrario, tienden a proyectar actitudes emocionales opuestas.

Es normal que el cuerpo les juegue alguna mala pasada y les traicione en algún momento ya que los niños están en pleno crecimiento; y comprendamos también que aún no cuentan con  la suficiente madurez para captar con exactitud los movimientos del profesor – dado que la mayoría de las veces apenas consiguen plasmar un bosquejo de lo que podría ser un paso de ballet-, ni tampoco podemos dirigirnos a ellos en términos puramente técnicos.  Lo esencial en este periodo es estimular su coordinación, no exigir más de lo posible (que solo conducirá a fracasos) y promover el desarrollo paulatino de la expresión corporal.

El ballet, al igual que el resto de asignaturas, se aprende de a poco, y se incrementa el nivel de exigencia de acuerdo a su desarrollo psicomotor y cognitivo.

No se trata de hacer un estudio psicológico del alumno, ya que éste no es nuestro cometido como profesores de danza, pero si es preciso atender a los diferentes perfiles del alumno y educarlos en consecuencia fomentando la igualdad y le empatía.

Clase de Ballet

El Grand Battement

Siguiendo en la misma línea de los diferentes battements, el grand battement es uno de los últimos ejercicios que se practican en la barra. Y posteriormente al pasar al centro.

Es un ejercicio de calentamiento y a la vez de control.  Se trata de liberar el ángulo de apertura de las piernas hacia grandes elevaciones en avant, en arrière o a la seconde, pero asegurando constantemente el en dehors (tanto de la pierna de apoyo como de la pierna que se le eleva)  y sobre todo no perder el control de las caderas. En principio, no es importante la altura, sino conservar los criterios técnicos. El ansia por intentar un gran ascenso de las piernas puede causar que el alumno desatienda todas las indicaciones anteriores, y por tanto, el paso estará mal ejecutado. La altura de un grand battement, o bien de un développé, debe trabajarse de a poco, hasta que la técnica esté asimilada y la ejecución se realice correctamente, con naturalidad y a una altura aceptable.

Tampoco debemos olvidarnos de los brazos, hay que guardar su correcta colocación en todo momento, y no poner tensiones innecesarias. Las rodillas de ambas piernas deben mantenerse estiradas. También es muy importante que el torso se mantenga lo más derecho posible y que sean las piernas las que trabajen independientemente. Y como es habitual, el pie de la pierna que se eleva debe estirarse inmediatamente al despegarse del suelo.

Revisa también El Battement Tendu

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

Zapatillas de Punta

¿Con que edad es ser muy mayor para empezar el trabajo de puntas?

Por Lisa Howell

Hay muchos adultos que deciden tomar clases de ballet en un momento avanzado de su vida, y a menudo se preguntan si podrán progresar en punta. La fuerza y flexibilidad que se exige a los estudiantes jóvenes antes de empezar la punta, es la misma para los adultos. No obstante, existen algunos aspectos a tener en cuenta con los bailarines adultos.

La pregunta de “¿Con qué edad es ser muy viejo para empezar el trabajo de punta?” suele aparecer a  menudo en foros y discusiones de grupos dedicados al entrenamiento de la punta, y es un problema del que no suelen hablar mucho los profesores/fisioterapeutas/autores. Técnicamente hay menos riesgo con los pies de un adulto cuando empiezan en punta ya que sus placas de crecimiento ya están bien asentadas. Sin embargo, existen muy pocos adultos que llevan muchos años sin bailar pero tienen un pie con una forma o fuerza adecuada para bailar en punta.

El problema de la flexibilidad es la mayor dificultad con la que se encuentran los estudiantes maduros cuando intentan alcanzar una completa posición de punta del tobillo, ya que a menudo esto requiere algunos estiramientos de los ligamentos que suelen resultar mucho más fáciles cuando se es más joven. El posible rango en el tobillo también depende enormemente en la movilidad natural de los ligamentos en general. No obstante, a una persona con “hipermovilidad” (relajamiento general de todos los ligamentos del cuerpo) le resultará más fácil de conseguir. Pero debo añadir que he sido testigo de impresionantes mejoras en el rango de pie y tobillo de algunos clientes adultos que he tenido, nada es imposible si realmente se quiere algo.

Los requisitos de fuerza para alumnos de ballet de mayor edad para progresar en punta, suelen ser mayores que los exigidos a un joven bailarín. Esto se debe al hecho de que, en general, la mayoría de los bailarines adultos ¡no son más ligeros que uno de 12 años! El bailarín debe ser capaz de controlar bien los pies en todos los tests, especialmente en fondu, y durante el petit allegro, ya que el pesar más requiere más fuerza en las articulaciones del pie en el salto. La falta de control en el arco, en fondu colocará mucha presión en las rodillas, especialmente en la fina suela redonda de las zapatillas de punta. Otras áreas que también se evalúan mucho son la fuerza en la rotación externa, el rango y el control.

Si un adulto asiste a clases de ballet durante una temporada y trabaja correctamente sus pies en clase, la fuerza requerida en el antepié se desarrollará en poco tiempo. Sin embargo, para el principiante de ballet que aprende a aislar algunos músculos del pie puede tardar más. Nuestro cuerpo desarrolla “patrones de movimiento” que realizamos regularmente, y es importante que el aislamiento del control del pie sea la segunda naturaleza del bailarín antes de empezar el trabajo de puntas. Existen muchas otras cosas en las que pensar mientras se trabaja la punta: el bailarín tiene que ser capaz de controlar fácilmente la posición de sus dedos en las zapatillas  para tener una excelente estabilidad y por consiguiente, una punta segura.

La coordinación que se requiere para controlar el pie en punta, es algo que se desarrolla después de años de baile, y como a cualquier estudiante; se espera que el bailarín adulto asista a clases de baile  como mínimo 3 veces a la semana durante un año. Y lo ideal sería asistir a clases regularmente durante muchos años antes de plantearse empezar el trabajo de punta.

No es imposible que un bailarín adulto de ballet progrese en punta, pero normalmente requiere mucho trabajo y mediación hasta alcanzar esa seguridad.

 

Clase de Ballet

El Grand Plié

Es uno de los primeros movimientos que se aprenden en las clases de ballet, y a pesar de su simple definición (gran flexión o plegado) conseguir una correcta coordinación no es una misión fácil, sobre todo en los primeros años de estudio. Es un trabajo de calentamiento progresivo que se introduce al comienzo del trabajo de barra, en 1º, 2º, 4º y 5º posición combinado con cambrés y demi-pliés, y también es incluido con frecuencia en ejercicios de adagio y rond de jambe tanto en barra como en centro. Es un paso que difícilmente tenga un uso escénico, ya que se utiliza como acción de entrenamiento, pero no por ello deja de ser un movimiento de gran belleza.

Cualquier alumno de ballet está capacitado para hacer un grand plié, pero no todos lo consiguen ejecutar eficientemente. Lo fundamental de este ejercicio, además de emplear la técnica precisa, está en la coordinación. Aquí es donde reside – al final de cuentas-  la perfección del movimiento.

– A tener en cuenta:

  • La espalda debe mantenerse bien recta, conteniendo glúteos y abdomen.
  • Los hombros deben estar correctamente alineados y a la misma altura.
  • Nunca debemos sentarnos al llegar abajo, es un movimiento de control que si se relaja pierde toda su línea y eficacia.
  • Primero se debe pasar por un profundo demi-plié, los talones son lo último que elevo en el descenso, y lo primero que apoyo al iniciar la elevación. Nunca levanto talones en 2º posición (excepto que el profesor demande un grand plié en relevé)
  • El port de bras, en cualquiera de sus variantes, debe ser un movimiento perfectamente ligado y coordinado con el trabajo de piernas. No ha de haber cortes bruscos ni paradas innecesarias en el trayecto.
  • La cabeza acompaña al port de bras, teniendo mucho cuidado hacia donde miramos, ya que dirección de la mirada influye directamente en la postura de la cabeza.
  • Los muslos deben dirigirse hacia afuera manteniendo el en-dehors en todo momento. Y mucho cuidado en la 4º posición, el eje del cuerpo debe estar perfectamente centrado.

Y por último, debemos emplear la práctica y el ensayo a diario (o casi a diario) tanto en barra como en el centro de la clase.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

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“Me gustaría bailar pero tengo muchas dudas”

Por Maria Doval

Aprender ballet es un sueño para muchos, pero por desconocimiento de la disciplina pierden la oportunidad de ir a las clases.

Muchas veces se ha dicho que el ballet es la más desconocida de las artes escénicas, y en efecto, en nuestro país, y en Galicia en concreto, es una realidad que podemos apreciar a diario.  En el caso de Lugo, y teniendo en cuenta que es la capital de una provincia rural, afortunadamente contamos con la  presencia del Conservatorio Profesional de Danza, pero la oferta en escuelas de danza de calidad es muy limitada. Mucha gente no tiene claro cual es la misión de quienes trabajamos para la danza, ni se valora lo suficiente su carácter formativo.

Por un lado, existe la creencia de que el aprendizaje del ballet es un pasatiempo para niñas de corta edad. En efecto, la danza puede ser un útil pasatiempo para la formación de niñas de entre 2 y 7 años, pero tengamos en cuenta que si el ballet solo fuera una actividad de ocio infantil, no existirían bailarines profesionales. De modo, que la danza como pasatiempo, es solo uno de las tantas posibilidades que se nos ofrece, pero lo única. Ni tampoco es exclusiva de niñas, sino de ambos sexos.

Por otro lado, y curiosamente en contraposición al punto de vista anterior, existe otra falsa creencia de que el ballet es solo para profesionales o para quienes quieren dedicarse profesionalmente a la danza. Efectivamente hay mucha confusión en el público, y hay padres que me preguntan si sus hijos/as adolescentes son muy mayores para empezar a bailar. Pero este factor no depende de los requerimientos de la danza, sino que depende de las aspiraciones que tengan nuestros hijos. Si la joven o el joven en cuestión desea ser bailarin/a, se evaluará y se informará a continuación de las posibilidades que tiene, o bien, puede aprender ballet sin aspirar a objetivos profesionales. La danza no está hecha solo para profesionales, todas las personas tienen derecho a la danza y a recibir formación artística como complemento a su formación, o como forma de cuidado físico.

Asimismo, tanto adolescentes como adultos tienen muchos miedos a la hora de acercarse a una clase de ballet. Piensan que su cuerpo no da la talla necesaria, que no cuentan con la flexibilidad suficiente, y en muchos casos y sorprendentemente me preguntan las edades de sus compañeros de clase, porque tienen vergüenza de aparentar muy mayores frente al grupo. Desde luego, parece una preocupación bastante absurda pero es más frecuente de lo que se pueda suponer; mi obligación es entender los miedos de quienes no saben, y tratar de resolver esos complejos que no son beneficiosos en una clase de danza. La danza no tiene edad y lo que nos reúne en una clase es el interés por la danza, si nos preocupa como es el compañero de al lado, no se estará prestando atención al aprendizaje y se estará frivolizando sobre aspectos que no relevantes en una clase de ballet. Los complejos frenan las aspiraciones y nos impiden avanzar, no solo en la danza, sino en cualquier otro ámbito. En este sentido, las clases de danza son idóneas para trabajar nuestra autoestima, socializarse con el grupo y abrirse a nuevas experiencias tanto humanas como artísticas.  También es necesario entender que los niveles de la danza admiten agrupaciones de individuos muy heterogéneas donde pueden coexistir en el mismo nivel personas de diferentes edades y culturas. Lamentablemente estos complejos físicos o la edad resultan frustrantes para muchas personas que pierden de acudir a sus clases. La mayoría de las personas que sufren estos miedos no llegan a acudir nunca a clase, en cambio los que se atreven ganan en autoconfianza y en seguridad, siendo la danza un estímulo muy positivo.

En definitiva, lo importante es luchar contra las carencias de información y las confusiones que crean ciertos medios, y llevar la danza a todos aquellos que sienten verdadero anhelo.

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El battement tendu

El battement tendu es básicamente la extensión de una pierna (adelante, atrás o al costado) sin levantar la punta del suelo. Un movimiento de apariencia simple, pero que a menudo supone bastante tiempo conseguir una comprensión y ejecución aceptables.

En principio debemos tener en cuenta que ningún ejercicio de barra está creado al azar, o porque si. En la danza clásica todo tiene una razón de existir, dentro de un orden perfectamente establecido. Es necesario que el alumno sepa para que y porque hace determinado movimiento, porque la importancia de mejorarlo y sistematizarlo.  La comprensión de la danza implicará que entienda lo que está haciendo y con que fines, que partes de su cuerpo está empleando y como debe hacerlo correctamente.  En este sentido, el tendu es un paso de ballet en si mismo, a la vez que nos abre hacia un universo de movimientos que tiene su origen en esta acción. De allí que no es un capricho repetirlo cientos de veces al principio, sino que, hasta que un tendu no esté más o menos bien ejecutado, difícilmente podamos lograr un degagé, grand battement, o hacer una combinación simple en ritmo de allegro de manera medianamente coherente.

En el battement tendu nacen todas las extensiones de piernas, en cualquiera de sus variantes. Es decir, que si un tendu no está asimilado habrá dificultades para pasar a movimientos más complejos, o combinarlo con otros movimientos simples. En el tendu comenzamos por acostumbrarnos al trabajo en croix, a encontrar el acento de la música, a saber cuando cierro adelante y atrás a la séconde (en la 3º posición primero, más tarde en 5º), a coordinar brazos, piernas y cabeza, a conseguir velocidad poco a poco, a ejercitar progresivamente el estiramiento de piernas y pies.

De modo, que aunque parezcan iguales y monótonos, los battements tendus guardan muchísimos secretos y son el origen de infinidad de movimientos. Es por ello la razón de su importancia y de su repetición rutinaria.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno. No obstante, ha de prestarse atención al siguiente aspecto: cada battement implica cumplir un orden de seis fases con un tramo de arrastre (consulta con tu profesor)

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Los estiramientos

La práctica de estiramientos a diario es la mejor manera de mantenerse saludable, y cuando hablamos de danza estas técnicas se convierten en rutina prioritaria. Todos sabemos en teoría la importancia de estirar muy bien, pero no todo el mundo la sigue debidamente. Preparar nuestro cuerpo antes de hacer clase es necesario para calentar los músculos, previniendo tensiones y lesiones, manteniéndolo flexible y listo para efectuar movimientos más duros. Si bien, la barra clásica está perfectamente estructurada de modo que el cuerpo se vaya calentando progresivamente y trabajando cada una de sus partes, desde pies hasta piernas, caderas y espalda, el estiramiento previo nos ayuda a despertar nuestro cuerpo de la quietud de otras actividades cotidianas, como leer o estudiar y nos predispone a iniciar la clase de danza con mayor vigor.

Los ejercicios de estiramiento pueden efectuarse antes de empezar la clase, al terminar la barra y/o al concluir la clase. Antes de clase deben ser más suaves y después de la barra podemos acentuar el estiramiento y la elongación ya que el cuerpo ha entrado en calor.  Desde mi punto de vista, es mejor evitar los movimientos de rebote y estirar cada músculo dando unos segundos de tiempo a que se estiren solos. En el caso de hacer rebotes, deben ser realizados suave y cuidadosamente para evitar desgarros. Tanto el estiramiento estático como dinámico son ejercicios válidos pero debemos tener en cuenta que el estiramiento debe practicarse desde los ejercicios más leves hasta los más intensos de forma gradual y coherente, sin incurrir en la ansiedad de intentar exigir más de lo posible. Y tenemos que ser pacientes y constantes para conseguir resultados sin caer en lesiones que supongan una baja que nos deje fuera del entrenamiento.

¿Para que sirve un buen estiramiento? A nivel general, sirve para agilizar las acciones de movimiento de cualquier individuo, además de mejorar el ritmo para evitar la lentitud que sobreviene con la edad, ampliar el rango de movimiento, mejora el andar, previene caídas y lesiones, combate el estrés y las tensiones musculares y nos ayuda a mantenernos más activos. Asimismo mejora la circulación, y por consiguiente, mejora la capacidad física y mental (siempre que practiquemos estiramientos con regularidad)

Para un bailarín es primordial antes de cargar al cuerpo con mayor responsabilidad sobre los músculos con ejercicios de mayor exigencia y mantener el buen estado de forma cosechando buenos resultados. Un plié, développé o fondu dependen en buena parte, no solo de la práctica, sino también de un buena rutina de estiramiento, ya que una musculatura flexible es la que aporta la belleza de un movimiento ligado y armonioso.

Los brazos

Los brazos también responden a la gracia y a la perfección de la danza, y no debemos pensar que por si solos van a responder a lo que pedimos. Es muy necesario ejercitarlos, ya que, he observado con frecuencia que son olvidados, centrando toda la atención en la técnica de los miembros inferiores. Lo cierto es, que hasta el más hermoso paso de ballet puede caer en desgracia por no estar debidamente acompañado de un estudio eficiente del port de bras. Y para ello volvemos a reiterar la importancia de un buen estiramiento para mantener la flexibilidad de los brazos -desde los hombros hasta las muñecas- para mejorar su sujeción, aumentar la delicadeza del movimiento y mejorar la longitud del espacio recorrido en los port de bras. Tampoco olvidemos que son herramientas que debemos manejar a nuestro favor para fomentar el equilibrio.

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Acerca de los “giros”

Por Rosalía Merens

Como ya lo he mencionado antes, una de las mejores maneras de aprender es investigando lo que nos inquieta. Esta vez me gustaría que profundizaran en el tema “giros”.
Cuando se inician las prácticas de pasos que incluyen giros, a las alumnas se les presenta el problema de mantener la vertical cuando tienen que ejecutarlos, no marearse y, consecuentemente, no caer. Alguien describió a los giros como “el resultado de una confusión entre lo que los ojos ven y lo que el cerebro dice”. Al girar vuelta tras vuelta y parar repentinamente, se puede sentir como si la sala continuase moviéndose, aún cuando estemos seguras de que absolutamente todo está inmóvil y nuestros pies están apoyados firmemente en el piso. ¿Por qué sucede esto? Sencillamente debido a que el mareo altera la capacidad de equilibrio. El mareo es gobernado principalmente por la información que se recibe a través de los ojos y por tres compartimientos llenos de fluido, llamados canales semicirculares, ubicados, en el oído interno. Cuando se mueve nuestra cabeza de lado a lado, dichos fluidos permanecen relativamente estáticos en relación al movimiento de la cabeza.
Los fluidos se conectan con las células especiales del nervio y envían un mensaje al cerebro. La diferencia que existe entre el movimiento del líquido y el movimiento de la cabeza se procesa en el cerebro, que calcula la velocidad y dirección del movimiento.
Cuando el cuerpo gira continuamente, el líquido en el oído interno toma impulso y gira también. Una vez que este ímpetu se acumula, es lento para detenerse y se mantiene girando, incluso después que la cabeza está estática. Por eso, el cerebro cree que el cuerpo continúa girando aun cuando los ojos le digan lo contrario. Esta contradicción entre los órganos del equilibrio del oído interno y la visión (el ojo ve que se ha parado, pero se siente como que no ha sucedido) causa mareos. El cerebro tiene dos mensajes desiguales, y está intentando resolver si se le está diciendo la verdad. En la mayor parte de la gente, estos mareos se calman pronto, pero para los que sufren enfermedades en el oído interno, una vuelta simple de la cabeza puede causar mareos extremos que conducen a la náusea y a vomitar y el único respiro es cuando se acuestan.
Las bailarinas detiene el mareo “mirando fijo”: centrando su mirada en un punto mientras le sea posible antes de dar vuelta la cabeza en el giro levantando el cuerpo y el enfoque hacia el mismo punto. La cabeza por lo tanto se mantiene tanto como se pueda, por el tiempo que sea posible, mientras el cuerpo se esté moviendo continuamente. Esto permite al líquido del oído interno permanecer todavía relativamente y no formar ningún mareo, evitando así las señales confusas cuando el cuerpo para.Dicen que una de las primeras bailarinas que utilizó este artificio de mirar a un punto fijo, lo descubrió fijando su mirada en las condecoraciones de un militar ruso que asistía siempre a las funciones de ballet, ocupando el mismo palco.
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Clases de danza para adultos: arte, entretenimiento y pasatiempo

En la edad adulta, la práctica de la danza puede convertirse en un espacio de expresión, esparcimiento y ejercicio

¿Qué imágenes llegan a tu mente cuando se menciona “danza” o “ballet”? Exacto. Niñas con tutú rosa, jovencitas en zapatillas de punta. Sin embargo, los beneficios que aporta la danza no son exclusivos para la gente de corta edad, así que, si siempre te ha gustado la danza, y estás pensando en una actividad que te llene de regocijo, sigue leyendo el presente artículo.

Grupos especiales para adultos

En muchas academias y escuelas de danza, ya existen clases especiales para adultos. Los contenidos, la música, y los ejercicios se adaptan para practicantes de 18 años en adelante. Este tipo de clases suelen ser muy dinámicas ya que se toma en cuenta que un adulto tiene más resistencia muscular y física que un infante. Por lo regular, se consideran estas clases como un entrenamiento, y no tienen como finalidad exponer los resultados de la clase en un concierto al público, aunque se brinda como una opción tal posibilidad. Los estilos más populares en cuanto a clases para adultos se refiere son: Jazz, Flamenco, Salsa, Hip-hop. Sin embargo, en academias especializadas en danza clásica es muy probable que tengan grupos especiales para adultos principiantes o que regresan a la danza.

Un buen ejercicio

Si de niñ@ o jovencit@ practicaste danza, y ahora estás buscando una actividad para ponerte en forma… la danza puede volver a ser una excelente manera de lograrlo. Ya tienes los conocimientos, por lo que es muy probable que tus músculos “recuerden” la manera en que se realiza un plié o grand battement. Sin embargo, tienes que ser realista y no formar expectativas inadecuadas como soñar con “ser bailarina otra vez”. Enfócate, disfruta tu entrenamiento. Dialoga mucho con el instructor si algunos movimientos te resultan difíciles de lograr.

Beneficia tu figura

La danza es un excelente modelador de la figura. En su extensa gama de movimientos, que va desde los ejercicios de barra, a los de estiramiento y trabajo en el centro del salón, se trabajan todos los grupos musculares. Adicionalmente, el énfasis que se pone en la elasticidad, le proporciona a tus músculos un desarrollo elongado y fino.

Socializar

Las clases de danza se convierten en un excelente espacio de sociabilización. Conocer gente con gustos similares, compartir el gusto por el movimiento, la música, te puede brindar como beneficio adicional un puñado de buenas amistades.

Refina tus habilidades

Coordinación, equilibrio, sentido rítmico, conciencia espacial, alineación de la postura, son recursos inherentes a la danza y que utilizarás en tu vida diaria. La habilidad para apreciar una pieza musical, o un espectáculo de danza, son aportes adicionales que también vas a disfrutar.

Expresión y relajación

Imagina tener un espacio de una hora, varias veces a la semana, en que tu única preocupación será cómo hacer tu movimiento de brazos más suave o lograr bailar esa coreografía de hip-hop que has visto en la TV. Relajante… ¿no? Regálate esos momentos de dedicación a tí mismo, a tus posibilidades expresivas, y te darás cuenta que es un tiempo bien invertido.

La danza debería ser un arte que nos acompañe toda la vida, como un pasatiempo, como un entrenamiento o como un espacio de expresión. La música, el movimiento, el contacto con nuestras posibilidades y habilidades, es algo tan importante que deberíamos practicar en nuestra edad adulta.

Así que… a sacar esas zapatillas de baile del cajón y comenzar a bailar… ¡ya

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El ballet clásico: el arte suave e intenso

El ballet clásico es un arte que crea adicción, tanto en el espectador como en quien lo ejecuta.

El ballet puede no ser del gusto de todo el público. Sin embargo, aquellos que admiran este arte pueden entender el apasionamiento y la admiración que causa el mismo. No importa si la admiradora o admirador no lo ha practicado o vivido más de cerca, el ballet tiene magia para aquellos que se deleitan con él.

La adicción al ballet

Para quienes lo practican o lo han practicado es todavía más que una caricia para seducir su propia alma. El ballet clásico suele desarrollar en el espectador o en quien lo ejecuta una relación duradera e inolvidable. Sus principales atracciones pueden consistir en esa oposición que existe entre el resultado que se obtiene y cómo se logra, que es a base de esfuerzos y sacrificios.

Los opuestos del ballet

La oposición entre ser suave al contemplarse y fuerte y resistente al ejecutarse. El ser fluido y etéreo cuando se observa en el escenario y el ser repetitivo, constante y terrenal al ensayar los movimientos atrás del escenario. Elegante, sutil y ligero en sus movimientos cuando para lograr la perfección de esos movimientos hubo sudor, dolor e intensidad.

Estricta constancia y disciplina

Cuando se aprecia una ejecución perfecta de una bailarina o bailarín, se suele crear una impresión, que tal delicadeza y fluidez en los movimientos son simples y espontáneos, cuando en realidad llegar a un grado o nivel de perfección para el ejecutante representa una constante y estricta disciplina en su vida. El ballet es un arte que no perdona y el tiempo perdido en la práctica se traducirá en tiempo perdido para la bailarina o bailarín que desean destacar en el campo de este arte.

Actualmente, sin embargo, el ballet clásico puede ser parte del repertorio de grandes y famosas compañías, mas no es la única expresión dancística en su agenda. Lo estricto y preciso de los movimientos del ballet lo hace un arte bastante celoso, en el que la disciplina y la constancia están presentes no solamente dentro del salón, sino también fuera de él.

El arte de los sacrificios

Se dice que los costos, que se traducen en sacrificios de llevar una vida demasiado sana y metódica en las dinámicas de convivencia y alimentarias, son demasiados. Pero no se debe juzgar si es la bailarina o el bailarín quienes han decidido consagrarse a ello.

Finalmente, solo ellos saben que las cotidianidades del buen comer o de la convivencia podrán ser remplazadas por la ejecución pulcra y perfecta ante un escenario en el que 300 horas de repeticiones, cansancio, sufrimiento, resistencia, energía, persistencia, etc, bien valen la pena por los 30 minutos o 2 horas en el escenario.

El aplauso y admiración de los espectadores bien vale la pena, pues se transforma en el mayor reconocimiento del exhaustivo trabajo y en el mejor sabor de boca que cualquiera puede tener: la satisfacción y el sabor del éxito.

Clase de Ballet

Como hacer un moño de ballet

Tienes un examen, una actuación, o simplemente necesitas hacerte un bonito moño para asistir a clase? Para lucir un moño bien hecho se necesita algo de práctica y otro pelín de habilidad. Pero no es algo imposible. Yo diría que es indispensable para toda bailarina saber hacerse el moño. Un buen peinado a la hora de bailar nos aporta elegancia y destaca la expresividad, además de aportarnos una imagen cuidada y prolija.

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Materiales que necesitamos:

Peines finos, cepillo, horquillas abiertas y cerradas, goma, gel o laca, redecilla. En caso de actuar es recomendable la redecilla invisible del mismo color de tu pelo.

Procedimiento:

Peina y desenreda bien el pelo con un cepillo.

Mójate el cabello con un poco de agua y acto seguido hazte una coleta bien tirante, cuidando que no se escapen pelitos ni flequillos. Para ello, sírvete de un peine de dientes finos, de este modo el pelo quedará bien estirado. La coleta no debe quedar ni muy baja, ni excesivamente alta. Si así fuera, nos dificultaría el paso siguiente.

Una vez hecha la coleta, mójala otra vez y divídela en varios mechones. Enrosca cada mechón en forma de tirabuzón ayudándote con gel. Luego enrosca cada mechón sobre el nacimiento de la coleta en forma de círculo. Coge cada mechón con horquillas abiertas y bien sujeto. Debes formar círculos a izquierda y a derecha, para que el moño quede centrado.

Cuando hayas terminado asegúralo con más horquillas abiertas, y utiliza las horquillas cerradas para sujetar bien el pelo de los costados, o cualquier pelillo que amenace con salir de su lugar.
Colócate la redecilla y fija el peinado con laca y más gel si fuese necesario. Ya puedes colocar tu tocado.

A tener en cuenta:

Las niñas pequeñas o con poco pelo, difícilmente puedan dividir su pelo en varias partes. De modo, que dependiendo de la mata de pelo, podrás hacerte un solo mechón enroscado, dos o más. Desde luego, tener abundante cabellera nos ayuda a lucir un hermoso moño, pero tratando de no llevar nunca un exagerado ornamento de cabello.

Para ello, una estudiante de ballet o una bailarina, debe tener un largo de pelo adecuado para hacer correctamente un moño. Si tienes poco pelo puedes dejártelo largo para hacer tirabuzones extensos que otorguen volumen a tu moño, o por el contrario, si tienes mucha cantidad de cabello debes intentar conservarlo en una medida que no sobrepase demasiado los hombros. De este modo, tu moño tendrá armonía y no será excesivamente grande.

Procura no caer en la tentación de llevar cortes muy escalonados ya que será difícil coger bien el pelo y deberás abusar de las horquillas causando un efecto antiestético. Tampoco abuses de los tintes muy estridentes ni mechas muy anchas ya que no quedarían bien a la hora de salir a escena.

Ten en cuenta que ciertos personajes – caso de Giselle – lucen moños bajos.

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