Clase de Ballet

Baby Ballet: bailar para crecer

Por Maria Doval

El baby ballet es un programa de complemento de iniciación a la danza dirigido a niños/as de entre 2 y 5 años aproximadamente, con posibilidad de iniciación para bebés a partir de 18 meses.

El baby ballet está plenamente desarrollado en los Estados Unidos donde psicólogos y pedagogos coinciden en promover los beneficios de la estimulación de los procesos motrices y de armonización corporal en la primera infancia, ya que el contacto con la danza contribuye a una evolución sana y gratificante de las distintas capacidades.

Es una disciplina que requiere paciencia y dedicación por parte del maestro, como así también comprensión y afinidad para conectar con bebés que operan según su instinto y que comienzan a dar sus primeros pasos en el desarrollo de su reflexión y entendimiento. Asimismo precisa de un programa específico diseñado para el tratamiento de los más pequeños, ya que muchos de ellos llegan a sus clases con pañales y no saben expresarse mediante el dialogo; de modo que la capacitación del profesor se deduce vital.

En España el baby ballet apenas comienza a insertarse en academias de danza, ya que hasta hace poco solo se dictaba iniciación a la danza para niños a partir de 5 años, y es un trabajo que desafortunadamente está muy poco reconocido por el público, ya que no se tiene en cuenta la responsabilidad, preparación y disposición que se exige al maestro para llevar a cabo esta actividad.

Por mi experiencia, puedo afirmar que los niños que practican baby ballet se diferencian de aquellos que no lo ejercen de forma notable, ya que la danza no solo los introduce en el desarrollo pleno de sus habilidades psicomotrices, sino que hacen uso de su creatividad y agudizan su percepción artística y prestancia gracias a la introducción de los ritmos de la música clásica y las nociones iniciales del ballet. Asimismo, el baby ballet establece las rutinas previas de lo que posteriormente será la clase de ballet – suelo, barra, centro, diagonales – a través del juego, la improvisación y ejercicios de copia y repetición que los bebés incorporan y asimilan con gran facilidad. También permite que el maestro pueda anticiparse en captar a aquellos niños que cuentan con una precoz predisposición a la danza y a la música, y trabajar expresamente con aquellos que naturalmente no están igual dotados o que su evolución es más lenta ya que, no todos los niños se rigen por un mismo patrón de desarrollo, ni habitan en el mismo contexto familiar y escolar.

El baby ballet les ayuda a incorporar hábitos de independencia, sobre todo a aquellos niños que no asisten a guardería o a jardín de infancia, y que aún no están acostumbrados a separarse momentáneamente de sus mamás; de modo que la breve clase de baby ballet es un buen comienzo para habituarse a emprender actividades sin la presencia materna, socializarse con otros niños a través de una actividad positiva e ir construyendo las bases de su propia identidad. Los bebés se encuentran unidos a sus mamás biológica y emocionalmente, y aunque las clases sean breves aconsejamos a las madres permanecer en las inmediaciones del aula, o hacer la clase junto con su bebé hasta que éste se adapte a la actividad. No todos los bebés necesitan adaptación, pero es necesario en muchos casos para que la separación de las mamás no resulte traumática y la experiencia en la danza resulte edificante y provechosa para el pequeño.

También hay casos de bebés que no sienten atracción por esta actividad, les abruma o simplemente sienten miedo. Y es normal que los padres experimenten con sus hijos las diferentes actividades que se ofertan para descubrir aquello que realmente les gusta hacer a los niños. Por ese motivo, muchas veces es una actividad transitoria, ya sea por que el niño no se adapta o no le gusta bailar, o bien porque los padres deciden retirarlo del aprendizaje por diversos motivos (la mayoría de las veces por desconocimiento de las actividades artísticas, o bien por la crisis económica en España que está causando importantes bajas en las aulas).

El baby ballet aborda la fase en que el niño va independizándose del adulto progresivamente y a través del juego y el movimiento aprende a relacionarse con otros niños e individuos. Sus movimientos, aún bastante rudimentarios se irán haciendo cada vez más claros aunque no podemos esperar la armonía y precisión de un alumno mayor. Por otra parte sus periodos de atención se van haciendo cada vez más amplios y suelen entusiasmarse con diversas propuestas de juego o de aprender cosas nuevas y les gusta experimentar e intentar repetidas veces determinados ejercicios.

También es el momento en que aprecian las historias y les gusta interpretar animales, personajes o distintas circunstancias ligadas a su habilidad imaginativa, lo cual promueve la creatividad del niño.

 Definitivamente, es satisfactorio para mí ver el apoyo de las mamás que intentan que sus niños progresen el la danza, y me complace inmensamente su vocación de entrega. Puedo afirmar que si bien la labor no es masiva, es cuantiosa en calidad humana por parte de niños y padres que quieren integrar la práctica del ballet. En definitiva, el baby ballet trata de brindar las motivaciones y estímulos necesarios para un desarrollo feliz y eficiente, con la premisa de construir un espacio de arte, amor y comunicación entre bebés, papás y maestros.

General

¿Puedo empezar ballet?

Por Javier Agustín, www.pasiondelballet.com.ar

Puedo empezar ballet?

Es muy habitual que una buena parte de adolescentes y adultos interesados por practicar la danza clásica, se pregunten si es tarde para empezar.

Y un considerable porcentaje, no logra disociar entre las dos posibilidades que naturalmente este ambiente al igual que otros proponen; carrera profesional o hobby.

¿A qué edad debo comenzar ballet si quiero ser un bailarín profesional?

Cuando se habla de la edad recomendada para empezar, se hace alusión a la edad óptima mediante la cual uno puede llegar a tomar la danza clásica como una carrera profesional. El límite es condicionado por un hecho natural: lleva años el tiempo de adaptación que necesita el cuerpo para desarrollar la fuerza, la flexibilidad y la forma física en los huesos y músculos.

Por tal motivo, se sugiere que la edad recomendada es hasta los 12 años para las chicas y hasta los 14 años para los chicos.

Para el coreógrafo John Clifford, “el ballet es un arte cruel”, puesto que obliga a las compañías a tener criterios meticulosos sobre la elección del conjunto de bailarines, considerando entre ellos sus condiciones físicas y la edad que tienen.

Pero aun siendo mayor de esa edad, no quiere decir que este prohibido empezar o que debas cambiar tú aspiración de profesional a hobby. Lo mejor va a ser siempre que pruebes, que tomes la danza con dedicación y perseveres, al fin y al cabo, se trata de algo que te apasiona.

“No quiero ser bailarín profesional… ¿Aun así debo tener en cuenta mi edad?”

La respuesta es no. Para este caso, el factor edad como condicionante para la carrera profesional deja de existir, ya que nos abocamos a la realización del ballet únicamente como hobby. Por lo tanto, no debes considerar nunca la limitación de edad. Es como si te preguntaras si no eres demasiado grande para jugar un partido de Volley u otro deporte con tus amigos. ¡Puedes hacerlo a cualquier edad! Busca estudios/escuelas que enseñen danza clásica para adultos. En ellos podrás encontrarte con bailarines de todas las edades. Ten en cuenta que bailar ballet clásico es para todos; navegando por foros de danza, no será tan difícil que encuentres comentarios de interesados que dudan hacerlo porque consideran que es tarde. Dudan de empezar ballet, por lo tanto no lo hacen y muchos de ellos, ni siquiera se refieren a empezar ballet como carrera profesional. Ese es un grave error. Ahora supongo que ya entiendes por qué.

Conclusión:

Siempre puedes empezar

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Beneficios de la danza clásica

Fuente: Doctissimo.es / Por C. Maillard

El fenómeno de la película “Cisne Negro”, con la oscarizada Natalie Portman, ha hecho que muchas mujeres se enfunden un tutú y unas zapatillas de punta. Y es que la danza clásica, aunque no se practique de manera profesional, ofrece múltiples beneficios. Te damos algunas pistas para que tengas el cuerpo y la postura de ¡una bailarina!

Muchas mujeres han soñado de pequeñas con ser bailarinas y actuar, por ejemplo, en El lago de los cisnes. “No es demasiado tarde”, señala Judith Haïm, profesora de danza clásica. En su centro de París acoge a estudiantes de entre 18 y 40 años, quienes, evidentemente, no buscan ser profesionales sino disfrutar y beneficiarse de las virtudes de la danza clásica. “Muchos alumnos siempre habían soñado con bailar pero nunca se habían atrevido. Al final, ganan tonicidad y confianza”, precisa Haïm.

Piernas de bailarina

Una de las principales motivaciones para hacer danza clásica es conseguir unas ¡piernas de bailarín! Lo que se logra con ejercicios en la barra, elemento indispensable de la danza clásica. “Aquí es donde entrenamos los “pliés”, los “degagés”, los “battements”, etc.”, explica la experta.

Las piernas le otorgan a la danza clásica su carácter técnico:

Los “pliés” consisten es descender para después subir, y estiran los músculos.

Los “degagés” se efectúan arrastrando el pie y levantándolo ligeramente después. Se hacen hacia delante, hacia el costado y hacia atrás. Sirven para alargar el músculo.

Los “battements frappés” se hacen dando pequeños “latigazos” con la pierna, manteniendo la rodilla flexionada. El pie que efectúa el movimiento puede estar estirado o flexionado, paralelo al suelo.

Todos estos ejercicios requieren de velocidad, coordinación y concentración. El resultado son unos músculos finos y tonificados.

Brazos en estado de gracia

Los brazos funcionan como un elemento artístico y sirven para dar equilibrio. “Son a la vez los garantes del equilibrio y la clave para despegar del suelo”, detalla Haïm. Por eso los brazos de las bailarinas están tan bien moldeados, porque se utilizan permanentemente. Hay distintos movimientos que se hacen con ellos: hacia abajo hasta la altura del ombligo, hacia los lados y por encima de la cabeza. Haïm recuerda que no sólo se movilizan los bíceps y los cuadriceps, sino también los dorsales y los omóplatos.

La buena postura

“La bailarina clásica es el modelo aéreo de la mujer”, afirma la psicoanalista francesa France Schott Billmann, autora del libro “Le besoin de dancer” (La necesidad de bailar). En palabras de la experta, la bailarina clásica se estira hacia el cielo, urgida por una continua búsqueda de verticalidad. ¿Su objetivo? ¡Elevarse más y más! “Es la necesidad de elevación la que prima, y como resultado de ello la bailarina busca siempre aumentar el espacio entre cada vértebra. De ahí su porte tan particular”, dice Haïm.

Un entusiasmo ancestral

Si el entusiasmo por la danza aún perdura es porque apela a un deseo ancestral y universal de… volar. El ballet funciona como un medio para escapar a la pesadez; el cuerpo de la bailarina se eleva con ligereza.

Según Schott Billmann, “la danza clásica pone en evidencia la atracción por un cuerpo que va más allá, que se supera a sí mismo”.

Pero esta exigencia, que puede desanimar a más de un principiante, no es imprescindible. El conocimiento del cuerpo que se preconiza hoy en día ya no hace hincapié en la fuerza, sino que “preferimos trabajar el estiramiento, que también permite obtener tonicidad, flexibilidad y coordinación”, explica Haïm.

Pese a todo, la danza clásica requiere de mucha tenacidad, por eso los abúlicos ¡deben abstenerse!

Zapatillas de Punta

Consejos para el cuidado de las zapatillas de punta

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Por Maria Doval

  1. Asegúrate de hacer un buen atado de las cintas al poner las puntas: el nudo final jamás debe hacerse en la parte delantera del tobillo, sino en la parte de atrás. Y por favor, corta los extremos si notas que sobra mucha cantidad, y la restante la escondes bien debajo del nudo para que no se vea. Incluso si te espera una actuación puedes dar unas ligeras puntadas con hilo y aguja para asegurarte que no salgan las colitas de las cintas de su lugar. La bandita elástica que ajusta la zapatilla alrededor debes atarla bien y hacer un lacito o nudo procurando esconder los extremos hacia adentro. No hay nada más antiestético que una bailarina con cintas mal atadas o con los extremos sueltos.
  2. Puedes ponerle laca de uñas (brillo transparente) al borde las cintas para que no se deshagan ni deshilachen. De lo contrario la cinta se hace cada vez más corta y deberás cambiarlas y coserlas de nuevo. También puedes poner la misma laca en la base de las puntas.
  3. Puedes colocar elásticos adicionales para sujetar mejor el pie, cosiéndolos con cuidado donde sea necesario –sobre todo para sujetar talones resbaladizos– pero sin hacer un bulto muy prominente en la cara interna de la zapatilla, ya que podría resultar molesto y doloroso cuando bailamos
  4. Si eres principiante en el uso de puntas, no cosas las cintas ni las utilices en casa hasta que no las haya aprobado tu profesor. Si el calzado se altera no puede ser devuelto a la tienda o fabricante
  5. Es recomendable tener varios pares de zapatillas de punta. A veces se hace necesario -si la situación lo requiere- ponerse unas zapatillas de diferentes prestaciones de acuerdo al tipo de clase, coreografía, suelo, estado de los pies, o sencillamente porque es importante no depender de un solo par. Me refiero principalmente a las alumnas que trabajan en puntas a diario, o casi a diario.
  6. Utiliza siempre resina para evitar resbalones indeseables o falta de fijación. Es aconsejable llevar resina en una bolsita siempre con nosotros en el bolso de clase, o ante un exámen o actuación. La resina es como la hidratante, siempre debe ir con nosotros a todas partes. A veces surgen galas o actuaciones en lugares poco habituales -con suelos no preparados para bailar ballet específicamente- y hay que estar prevenido. En estos casos es necesario portar los diferentes pares de zapatillas y utilizar las que mejor se adapten a la escena y a tus pies.
  7. Siempre insisto en que es mejor no usar protectores de tipo almohadilla, es mejor el vendaje para evitar rozaduras y ampollas. Esto hace que se sienta mejor la base del suelo otorgando mayor control y firmeza. Puedes poner antes polvos de talco en los pies para ayudar también a prevenir la humedad (nada beneficiosa para la durabilidad del calzado de puntas)
  8. Recordar que el empeine necesita espacio para expandirse en relevé. De modo que no debes usar cañas muy largas si tu empeine es bajo. Por el contrario, un empeine fuerte debe ser contenido en una caña más larga para no desbordar de la zapatilla y trabajar con más sujeción y comodidad.
  9. Las zapatillas deben ir correctamente dobladas en una bolsita independiente adentro de nuestro bolso de entrenamiento: plegar los laterales de la zapatilla hacia adentro y a continuación enroscar cuidadosamente las cintas alrededor del calzado. Enfrentarlas y guardar. La bolsita puede ser de rejilla para que la zapatilla se ventile después de clase y antes de llegar a casa,  o bien puede ser una bolsita normal de las que venden en tiendas de accesorios para danza.
  10. Si has sudado en clase es bueno ventilarlas posteriormente y dejarlas tendidas por un buen rato en lugar seguro. La humedad deteriora la zapatilla y el satén pierde su color más rápido de lo habitual. Si tienes un perro aficionado a morder zapatos no olvides ponerlas en alto. No las dejes nunca al aire libre, el sol o la lluvia pueden acabar con ellas en un instante, de modo que es conveniente tenerlas vigiladas en lugares frescos y secos, lejos de los peligros climatológicos y/o caninos. Tampoco deben estar cerca de calefactores o cocinas. En Galicia es usual encender cocinas de leña que emiten altas calorías, de modo que la cocina no es el mejor espacio para tender las zapatillas de ballet. Tampoco el cuarto de baño.
  11. Puedes identificar con un boli sobre las suelas que zapatilla pertenece al pie izquierdo o derecho. Cada pie es ligeramente diferente y aunque “se supone que un bailarín es ambidiestro” y trabajamos por igual cada lado, la realidad muchas veces no es así y cada pie evoluciona a su tiempo y posibilidades. Bastará con escribir una letra pequeñita que no sea visible al espectador.
  12. Si has tenido una clase bastante exhaustiva, al llegar a casa es bueno remojar los pies en agua tibia, secarlos muy bien y masajearlos con una hidratante. Ponte calcetines y circula descalza.
  13. Escuchar las recomendaciones de cada profesor sobre el uso de las zapatillas de punta. Es importante y beneficioso estar atento a los diferentes puntos de vista o consejos que te puedan aportar los maestros, cada cual tiene su experiencia y método, y resulta imprescindible aprender para luego experimentar lo que mejor se adapte a tus preferencias y necesidades.
  14. El cuidado de las puntas es un aspecto esencial en una alumna de ballet, las zapatillas de punta son una carta de presentación y hablan mucho de tu personalidad y del interés que pones en la danza. Tus maestros lo reconocen fácilmente. Si bailas mejor que Pavlova y tus puntas están hechas un cristo -por que no las cuidas bien, o las llevas de manera desprolija- tendrás mucho que perder en cuanto a concepto y consideración por parte de tus profesores.

En el siguiente video se puede apreciar como diferentes bailarinas preparan sus zapatillas de punta. Se recomienda a las alumnas no imitar estas prácticas sin la supervisión de un profesional.

 

Clase de Ballet

Las bases de un développé

En la barra o en el centro, este movimiento de singular belleza que suele ejercitarse en los ejercicios de adagio, requiere la práctica y las bases precisas para que sea posible ejecutarse de la manera correcta.

Pensemos por un instante que si le pidiéramos a una persona cualquiera que pasa por la acera que nos haga un développé, el espectáculo sería estrepitoso.  Porque? porque debemos tener en cuenta que si no se conocen o se ejercitan ciertas pautas es humanamente imposible desarrollar este movimiento satisfactoriamente. Si bien al alumno le puede parecer mecánico y absolutamente normal y rutinario, este paso requiere una técnica específica que repasaremos a continuación:

1). Antes de partir, debemos tener pleno conocimiento de lo que es un passé o retiré y de como se hace. Un développé siempre nace de un passé, ya que necesita un punto de partida para desarrollarse. De lo contrario, no sería un développé.

En este punto, es fundamental tener desplazado el eje del cuerpo sobre la pierna de apoyo y asegurarse de que estamos firmes conteniendo la musculatura abdominal, estirando mucho, muchísimo la rodilla de la pierna de abajo, y no relajar los brazos. A la hora de hacer un développé hay que estar erguido, (sin tensiones innecesarias), con la idea virtual de que voy a tocar el cielo con mi développé.  Si permitimos que  los músculos se dejen llevar por la fuerza de la gravedad o se relajen , sería imposible elevar un développé ni una sola pulgada.

2).  Debemos tener claro hacia que dirección vamos a desplegarlo: dévant, séconde o derrière. Aquí juegan un papel clave los talones y las rodillas. El talón va a dirigir el despliegue en avant y  la séconde, y la rodilla va a guiar el despliegue en arrière. Porque? porque el talón de las bailarinas en los developpés dévant y séconde siempre quieren salir primero y mirar al público ( y mantener el en-dehors técnicamente hablando) Lo mismo ocurre con la rodilla en un développé hacia atrás: si mi talón saliera primero, el développé sería tan horroroso como el de la señora de la acera que hablábamos en párrafos anteriores.

3). Antes de sacar el développé, dijimos que hay que sentirse firmes. Si no estamos firmes, el développé será titubeante, y en el peor de los casos – y estando en el centro – la pierna de trabajo va a caer en picado haciendo de nuestro adagio un auténtico desastre. Y si no estamos firmes en la barra, nos aferraremos a ella como a un clavo ardiendo y eso no está permitido.

No obstante, no debemos obsesionarnos con la altura en los primeros tiempos. Yo prefiero que os obsesionéis con una buena postura y un buen passé, que con tiempo la pierna va subiendo con el trabajo y con el ejercicio.

4). Ahora bien, la pregunta del millón:  De dónde sale la fuerza para mantener en altura un développé?  Pues de la musculatura posterior de los muslos, en la que debemos centrarnos para no forzar en exceso los cuádriceps y acabar a fin de carrera con las piernas de Cristiano Ronaldo.

En definitiva, para hacer un buen développé hay que atender muy bien las correcciones de vuestro maestro, y no está demás echar un vistazo al espejo  En principio, hay que seguir trabajando el equilibrio, controlar mucho la espalda en el passé, y la elongación muscular, base de todo développé bien hecho.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

Clase de Ballet

Preballet: accidentes en clase

La clase de ballet es un ámbito que no está exento de posibles accidentes entre los alumnos más pequeños. Aunque la mayoría de los incidentes carecen de importancia, es preciso comprender que los niños no entienden el mecanismo de las caídas y por tanto -más que dolor por el golpe- supone avergonzarse por su torpeza.

La clase de ballet es un espacio de experimentación, donde nuestro cuerpo es la herramienta que vamos a aprender a utilizar, por eso los fallos pueden ocasionar esas pequeñas pupas que en clase de danza tienen un mayor protagonismo que en otras actividades.

A que se debe y que actitud debe tomar el profesor:

Los más peques entienden que el ballet es algo bello y cometer un error evidente a muchos les afecta y les humilla. De modo que a veces puede ser motivo de abandonar la práctica y dejar de asistir a clase. No obstante, no todos los niños tienen esta sensibilidad, pero es posible en ciertos casos. El maestro, si bien no debe restar importancia  (puesto que el niño está dolido), lo que debe hacer es animarlo y comprender la causa de su llanto o su impotencia, y tener presente que sus emociones y las formas de expresarlas son muy diferentes a las de un adulto.

Hay que promover que siga experimentado, pero aportándole fórmulas para evitar los accidentes, teniendo en cuenta que el niño está muy pendiente de la impresión que va a causar a su profesor y a sus compañeros de clase. Pero ojo! darle excesiva importancia ocasionará que algunos puedan hacer uso de estas estrategias para atraer la atención del profesor y conseguir que estemos pendientes de ellos todo el tiempo. Si bien algunos niños se evidencian avergonzados, otros, por el contrario, tienden a proyectar actitudes emocionales opuestas.

Es normal que el cuerpo les juegue alguna mala pasada y les traicione en algún momento ya que los niños están en pleno crecimiento; y comprendamos también que aún no cuentan con  la suficiente madurez para captar con exactitud los movimientos del profesor – dado que la mayoría de las veces apenas consiguen plasmar un bosquejo de lo que podría ser un paso de ballet-, ni tampoco podemos dirigirnos a ellos en términos puramente técnicos.  Lo esencial en este periodo es estimular su coordinación, no exigir más de lo posible (que solo conducirá a fracasos) y promover el desarrollo paulatino de la expresión corporal.

El ballet, al igual que el resto de asignaturas, se aprende de a poco, y se incrementa el nivel de exigencia de acuerdo a su desarrollo psicomotor y cognitivo.

No se trata de hacer un estudio psicológico del alumno, ya que éste no es nuestro cometido como profesores de danza, pero si es preciso atender a los diferentes perfiles del alumno y educarlos en consecuencia fomentando la igualdad y le empatía.