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“Me gustaría bailar pero tengo muchas dudas”

Por Maria Doval

Aprender ballet es un sueño para muchos, pero por desconocimiento de la disciplina pierden la oportunidad de ir a las clases.

Muchas veces se ha dicho que el ballet es la más desconocida de las artes escénicas, y en efecto, en nuestro país, y en Galicia en concreto, es una realidad que podemos apreciar a diario.  En el caso de Lugo, y teniendo en cuenta que es la capital de una provincia rural, afortunadamente contamos con la  presencia del Conservatorio Profesional de Danza, pero la oferta en escuelas de danza de calidad es muy limitada. Mucha gente no tiene claro cual es la misión de quienes trabajamos para la danza, ni se valora lo suficiente su carácter formativo.

Por un lado, existe la creencia de que el aprendizaje del ballet es un pasatiempo para niñas de corta edad. En efecto, la danza puede ser un útil pasatiempo para la formación de niñas de entre 2 y 7 años, pero tengamos en cuenta que si el ballet solo fuera una actividad de ocio infantil, no existirían bailarines profesionales. De modo, que la danza como pasatiempo, es solo uno de las tantas posibilidades que se nos ofrece, pero lo única. Ni tampoco es exclusiva de niñas, sino de ambos sexos.

Por otro lado, y curiosamente en contraposición al punto de vista anterior, existe otra falsa creencia de que el ballet es solo para profesionales o para quienes quieren dedicarse profesionalmente a la danza. Efectivamente hay mucha confusión en el público, y hay padres que me preguntan si sus hijos/as adolescentes son muy mayores para empezar a bailar. Pero este factor no depende de los requerimientos de la danza, sino que depende de las aspiraciones que tengan nuestros hijos. Si la joven o el joven en cuestión desea ser bailarin/a, se evaluará y se informará a continuación de las posibilidades que tiene, o bien, puede aprender ballet sin aspirar a objetivos profesionales. La danza no está hecha solo para profesionales, todas las personas tienen derecho a la danza y a recibir formación artística como complemento a su formación, o como forma de cuidado físico.

Asimismo, tanto adolescentes como adultos tienen muchos miedos a la hora de acercarse a una clase de ballet. Piensan que su cuerpo no da la talla necesaria, que no cuentan con la flexibilidad suficiente, y en muchos casos y sorprendentemente me preguntan las edades de sus compañeros de clase, porque tienen vergüenza de aparentar muy mayores frente al grupo. Desde luego, parece una preocupación bastante absurda pero es más frecuente de lo que se pueda suponer; mi obligación es entender los miedos de quienes no saben, y tratar de resolver esos complejos que no son beneficiosos en una clase de danza. La danza no tiene edad y lo que nos reúne en una clase es el interés por la danza, si nos preocupa como es el compañero de al lado, no se estará prestando atención al aprendizaje y se estará frivolizando sobre aspectos que no relevantes en una clase de ballet. Los complejos frenan las aspiraciones y nos impiden avanzar, no solo en la danza, sino en cualquier otro ámbito. En este sentido, las clases de danza son idóneas para trabajar nuestra autoestima, socializarse con el grupo y abrirse a nuevas experiencias tanto humanas como artísticas.  También es necesario entender que los niveles de la danza admiten agrupaciones de individuos muy heterogéneas donde pueden coexistir en el mismo nivel personas de diferentes edades y culturas. Lamentablemente estos complejos físicos o la edad resultan frustrantes para muchas personas que pierden de acudir a sus clases. La mayoría de las personas que sufren estos miedos no llegan a acudir nunca a clase, en cambio los que se atreven ganan en autoconfianza y en seguridad, siendo la danza un estímulo muy positivo.

En definitiva, lo importante es luchar contra las carencias de información y las confusiones que crean ciertos medios, y llevar la danza a todos aquellos que sienten verdadero anhelo.

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El battement tendu

El battement tendu es básicamente la extensión de una pierna (adelante, atrás o al costado) sin levantar la punta del suelo. Un movimiento de apariencia simple, pero que a menudo supone bastante tiempo conseguir una comprensión y ejecución aceptables.

En principio debemos tener en cuenta que ningún ejercicio de barra está creado al azar, o porque si. En la danza clásica todo tiene una razón de existir, dentro de un orden perfectamente establecido. Es necesario que el alumno sepa para que y porque hace determinado movimiento, porque la importancia de mejorarlo y sistematizarlo.  La comprensión de la danza implicará que entienda lo que está haciendo y con que fines, que partes de su cuerpo está empleando y como debe hacerlo correctamente.  En este sentido, el tendu es un paso de ballet en si mismo, a la vez que nos abre hacia un universo de movimientos que tiene su origen en esta acción. De allí que no es un capricho repetirlo cientos de veces al principio, sino que, hasta que un tendu no esté más o menos bien ejecutado, difícilmente podamos lograr un degagé, grand battement, o hacer una combinación simple en ritmo de allegro de manera medianamente coherente.

En el battement tendu nacen todas las extensiones de piernas, en cualquiera de sus variantes. Es decir, que si un tendu no está asimilado habrá dificultades para pasar a movimientos más complejos, o combinarlo con otros movimientos simples. En el tendu comenzamos por acostumbrarnos al trabajo en croix, a encontrar el acento de la música, a saber cuando cierro adelante y atrás a la séconde (en la 3º posición primero, más tarde en 5º), a coordinar brazos, piernas y cabeza, a conseguir velocidad poco a poco, a ejercitar progresivamente el estiramiento de piernas y pies.

De modo, que aunque parezcan iguales y monótonos, los battements tendus guardan muchísimos secretos y son el origen de infinidad de movimientos. Es por ello la razón de su importancia y de su repetición rutinaria.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno. No obstante, ha de prestarse atención al siguiente aspecto: cada battement implica cumplir un orden de seis fases con un tramo de arrastre (consulta con tu profesor)

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Acerca de los “giros”

Por Rosalía Merens

Como ya lo he mencionado antes, una de las mejores maneras de aprender es investigando lo que nos inquieta. Esta vez me gustaría que profundizaran en el tema “giros”.
Cuando se inician las prácticas de pasos que incluyen giros, a las alumnas se les presenta el problema de mantener la vertical cuando tienen que ejecutarlos, no marearse y, consecuentemente, no caer. Alguien describió a los giros como “el resultado de una confusión entre lo que los ojos ven y lo que el cerebro dice”. Al girar vuelta tras vuelta y parar repentinamente, se puede sentir como si la sala continuase moviéndose, aún cuando estemos seguras de que absolutamente todo está inmóvil y nuestros pies están apoyados firmemente en el piso. ¿Por qué sucede esto? Sencillamente debido a que el mareo altera la capacidad de equilibrio. El mareo es gobernado principalmente por la información que se recibe a través de los ojos y por tres compartimientos llenos de fluido, llamados canales semicirculares, ubicados, en el oído interno. Cuando se mueve nuestra cabeza de lado a lado, dichos fluidos permanecen relativamente estáticos en relación al movimiento de la cabeza.
Los fluidos se conectan con las células especiales del nervio y envían un mensaje al cerebro. La diferencia que existe entre el movimiento del líquido y el movimiento de la cabeza se procesa en el cerebro, que calcula la velocidad y dirección del movimiento.
Cuando el cuerpo gira continuamente, el líquido en el oído interno toma impulso y gira también. Una vez que este ímpetu se acumula, es lento para detenerse y se mantiene girando, incluso después que la cabeza está estática. Por eso, el cerebro cree que el cuerpo continúa girando aun cuando los ojos le digan lo contrario. Esta contradicción entre los órganos del equilibrio del oído interno y la visión (el ojo ve que se ha parado, pero se siente como que no ha sucedido) causa mareos. El cerebro tiene dos mensajes desiguales, y está intentando resolver si se le está diciendo la verdad. En la mayor parte de la gente, estos mareos se calman pronto, pero para los que sufren enfermedades en el oído interno, una vuelta simple de la cabeza puede causar mareos extremos que conducen a la náusea y a vomitar y el único respiro es cuando se acuestan.
Las bailarinas detiene el mareo “mirando fijo”: centrando su mirada en un punto mientras le sea posible antes de dar vuelta la cabeza en el giro levantando el cuerpo y el enfoque hacia el mismo punto. La cabeza por lo tanto se mantiene tanto como se pueda, por el tiempo que sea posible, mientras el cuerpo se esté moviendo continuamente. Esto permite al líquido del oído interno permanecer todavía relativamente y no formar ningún mareo, evitando así las señales confusas cuando el cuerpo para.Dicen que una de las primeras bailarinas que utilizó este artificio de mirar a un punto fijo, lo descubrió fijando su mirada en las condecoraciones de un militar ruso que asistía siempre a las funciones de ballet, ocupando el mismo palco.
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Clases de danza para adultos: arte, entretenimiento y pasatiempo

En la edad adulta, la práctica de la danza puede convertirse en un espacio de expresión, esparcimiento y ejercicio

¿Qué imágenes llegan a tu mente cuando se menciona “danza” o “ballet”? Exacto. Niñas con tutú rosa, jovencitas en zapatillas de punta. Sin embargo, los beneficios que aporta la danza no son exclusivos para la gente de corta edad, así que, si siempre te ha gustado la danza, y estás pensando en una actividad que te llene de regocijo, sigue leyendo el presente artículo.

Grupos especiales para adultos

En muchas academias y escuelas de danza, ya existen clases especiales para adultos. Los contenidos, la música, y los ejercicios se adaptan para practicantes de 18 años en adelante. Este tipo de clases suelen ser muy dinámicas ya que se toma en cuenta que un adulto tiene más resistencia muscular y física que un infante. Por lo regular, se consideran estas clases como un entrenamiento, y no tienen como finalidad exponer los resultados de la clase en un concierto al público, aunque se brinda como una opción tal posibilidad. Los estilos más populares en cuanto a clases para adultos se refiere son: Jazz, Flamenco, Salsa, Hip-hop. Sin embargo, en academias especializadas en danza clásica es muy probable que tengan grupos especiales para adultos principiantes o que regresan a la danza.

Un buen ejercicio

Si de niñ@ o jovencit@ practicaste danza, y ahora estás buscando una actividad para ponerte en forma… la danza puede volver a ser una excelente manera de lograrlo. Ya tienes los conocimientos, por lo que es muy probable que tus músculos “recuerden” la manera en que se realiza un plié o grand battement. Sin embargo, tienes que ser realista y no formar expectativas inadecuadas como soñar con “ser bailarina otra vez”. Enfócate, disfruta tu entrenamiento. Dialoga mucho con el instructor si algunos movimientos te resultan difíciles de lograr.

Beneficia tu figura

La danza es un excelente modelador de la figura. En su extensa gama de movimientos, que va desde los ejercicios de barra, a los de estiramiento y trabajo en el centro del salón, se trabajan todos los grupos musculares. Adicionalmente, el énfasis que se pone en la elasticidad, le proporciona a tus músculos un desarrollo elongado y fino.

Socializar

Las clases de danza se convierten en un excelente espacio de sociabilización. Conocer gente con gustos similares, compartir el gusto por el movimiento, la música, te puede brindar como beneficio adicional un puñado de buenas amistades.

Refina tus habilidades

Coordinación, equilibrio, sentido rítmico, conciencia espacial, alineación de la postura, son recursos inherentes a la danza y que utilizarás en tu vida diaria. La habilidad para apreciar una pieza musical, o un espectáculo de danza, son aportes adicionales que también vas a disfrutar.

Expresión y relajación

Imagina tener un espacio de una hora, varias veces a la semana, en que tu única preocupación será cómo hacer tu movimiento de brazos más suave o lograr bailar esa coreografía de hip-hop que has visto en la TV. Relajante… ¿no? Regálate esos momentos de dedicación a tí mismo, a tus posibilidades expresivas, y te darás cuenta que es un tiempo bien invertido.

La danza debería ser un arte que nos acompañe toda la vida, como un pasatiempo, como un entrenamiento o como un espacio de expresión. La música, el movimiento, el contacto con nuestras posibilidades y habilidades, es algo tan importante que deberíamos practicar en nuestra edad adulta.

Así que… a sacar esas zapatillas de baile del cajón y comenzar a bailar… ¡ya

Clase de Ballet

Como hacer un moño de ballet

Tienes un examen, una actuación, o simplemente necesitas hacerte un bonito moño para asistir a clase? Para lucir un moño bien hecho se necesita algo de práctica y otro pelín de habilidad. Pero no es algo imposible. Yo diría que es indispensable para toda bailarina saber hacerse el moño. Un buen peinado a la hora de bailar nos aporta elegancia y destaca la expresividad, además de aportarnos una imagen cuidada y prolija.

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Materiales que necesitamos:

Peines finos, cepillo, horquillas abiertas y cerradas, goma, gel o laca, redecilla. En caso de actuar es recomendable la redecilla invisible del mismo color de tu pelo.

Procedimiento:

Peina y desenreda bien el pelo con un cepillo.

Mójate el cabello con un poco de agua y acto seguido hazte una coleta bien tirante, cuidando que no se escapen pelitos ni flequillos. Para ello, sírvete de un peine de dientes finos, de este modo el pelo quedará bien estirado. La coleta no debe quedar ni muy baja, ni excesivamente alta. Si así fuera, nos dificultaría el paso siguiente.

Una vez hecha la coleta, mójala otra vez y divídela en varios mechones. Enrosca cada mechón en forma de tirabuzón ayudándote con gel. Luego enrosca cada mechón sobre el nacimiento de la coleta en forma de círculo. Coge cada mechón con horquillas abiertas y bien sujeto. Debes formar círculos a izquierda y a derecha, para que el moño quede centrado.

Cuando hayas terminado asegúralo con más horquillas abiertas, y utiliza las horquillas cerradas para sujetar bien el pelo de los costados, o cualquier pelillo que amenace con salir de su lugar.
Colócate la redecilla y fija el peinado con laca y más gel si fuese necesario. Ya puedes colocar tu tocado.

A tener en cuenta:

Las niñas pequeñas o con poco pelo, difícilmente puedan dividir su pelo en varias partes. De modo, que dependiendo de la mata de pelo, podrás hacerte un solo mechón enroscado, dos o más. Desde luego, tener abundante cabellera nos ayuda a lucir un hermoso moño, pero tratando de no llevar nunca un exagerado ornamento de cabello.

Para ello, una estudiante de ballet o una bailarina, debe tener un largo de pelo adecuado para hacer correctamente un moño. Si tienes poco pelo puedes dejártelo largo para hacer tirabuzones extensos que otorguen volumen a tu moño, o por el contrario, si tienes mucha cantidad de cabello debes intentar conservarlo en una medida que no sobrepase demasiado los hombros. De este modo, tu moño tendrá armonía y no será excesivamente grande.

Procura no caer en la tentación de llevar cortes muy escalonados ya que será difícil coger bien el pelo y deberás abusar de las horquillas causando un efecto antiestético. Tampoco abuses de los tintes muy estridentes ni mechas muy anchas ya que no quedarían bien a la hora de salir a escena.

Ten en cuenta que ciertos personajes – caso de Giselle – lucen moños bajos.

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