Clase de Ballet

Falsos mitos sobre la práctica del ballet

“A las bailarinas le sangran los pies por bailar en puntas”

Falso: Si eres susceptible a las rozaduras del calzado, es aconsejable que te protejas los pies. Actualmente hay bastante variedad de protectores en las tiendas de danza. Si entrenas muchas horas en puntas también es recomendable. Si algún día olvidas protegerte los pies y tienes muchas horas de clase, evidentemente puedes lastimarte. Del mismo modo que si caminas muchas horas con tacones.

“ A las bailarinas le salen juanetes”

Falso: Los juanetes tienen un enorme porcentaje de carácter hereditario, de hecho, muchas personas tienen juanetes sin haber pisado nunca un aula de ballet. Una bailarina con juanetes difícilmente pueda bailar, ya que es una deformación de los pies dolorosa, y propensa a manifestarse en individuos con pies planos. Es aconsejable utilizar dispositivos que puedan paliar la presión sobre las articulaciones, o el vendaje, y estar asesorado por tu profesor de danza.

“Las bailarinas sufren anorexia”

Falso: Si así fuera, difícilmente puedan seguir bailando y desarrollar una carrera profesional, ya que la anorexia es una enfermedad devastadora. Una cosa es cuidar la alimentación, y otra muy diferente es sufrir patologías alimentarias. Si una bailarina cayera eventualmente en un problema de este tipo, deberá someterse a tratamiento hasta que pueda llevar sus estudios o carrera con total normalidad.

“Practicar ballet puede ser perjudicial porque requiere hacer mucho ejercicio”

Falso: Aunque parezca mentira, esta frase ha llegado a mis oídos. Pero aclaro que con 42 años aún sigo con vida. No obstante, personas que padecen trastornos que le impiden la práctica de ejercicio suelen ser advertidas previamente por el médico. Pero el ballet en si mismo, no es causante de enfermedades ni perjudicial para la salud.

“Las bailarinas son tontas”

Falso: Solo las mentes groseras pueden emitir este tipo de juicios. La danza es una actividad compleja  que requiere la combinación de múltiples habilidades ordenadas por el cerebro. La capacidad intelectual de la bailarina es determinante para llevar a cabo su trabajo. Personas con problemas de aprendizaje, o retrasos mentales no pueden practicar ballet profesionalmente.

“Las bailarinas no pueden practicar deporte”

Falso: Claro que se puede practicar deporte, siempre que la actividad no suponga grandes riesgos de lesión que puedan perjudicar o impedir la práctica del ballet. Si sales a correr, no lo hagas sobre asfalto, ya que cargará demasiado tus rodillas, elige tierra o arena para amortiguar el impacto. El fútbol tampoco lo aconsejo, ya que caídas, entradas o patadas de los rivales pueden ser causa de lesión. Yoga, natación, gimnasia o pilates son disciplinas alternativas que pueden entretenerte y beneficiarte. La bicicleta también puede ser una opción, siempre que circules con precaución para evitar accidentes, o lo hagas por sendas habilitadas para ciclistas (y que no te caigas). Pero las caminatas son más seguras.

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Salud y Cuidados

El pie plano

Por Maria Doval

Es cierto que un determinado porcentaje de la población tiene los pies planos, y también es una realidad que gran parte de esta gente no lo sabe.

Ahora bien, los pies planos pueden corregirse a edades precoces (y solo en algunos casos), y es importante que observemos los niños que llegan por primera vez a clase de ballet y advertir a los papás si fuera oportuno, ya que muchas veces éstos no toman en cuenta esta afección sencillamente porque no causa dolor – excepto que el sujeto sea obeso -, o bien porque no manifiesta inconvenientes en otros ámbitos.

Un pie plano no es tan difícil de identificar, incluso podemos hacer un sencillo ejercicio visual cuando andamos por la calle y podremos percibir aquellos elementos que tienen pies planos: rodillas vencidas hacia adentro, gente que camina con las puntas de los pies hacia fuera (sin tratarse de su en-dehors, evidentemente), arcos vencidos, caminar con las puntas de los pies hacia adentro, o bien, lo que habitualmente llamamos as pernas tortas.

Las bailarinas tenemos un andar esbelto y nuestros zapatos jamás denotan una mala pisada, pero hay que aclarar que si bien la práctica del ballet es beneficioso para los pies, las bailarinas por naturaleza no tenemos enfermedades de estas características. El ballet puede ayudar a los niños con esta enfermedad, pero no podemos fomentar perspectivas de una carrera profesional en la danza a estos alumnos, ya que la exigencia de la danza profesional no contempla a individuos con estas dolencias, ni pueden alcanzar el rango de pies que una compañía de danza exige para sus bailarinas.

Pie Plano

El pie plano no es un impedimento para llevar a cabo una vida normal, pero puede ocasionar un andar antiestético que puede acomplejar al individuo, la aparición de juanetes, dedos en garra, malestar en las rodillas o padecer dolores en casos de sobrepeso; por eso lo más aconsejable es tratarlo según lo indicado por el traumatólogo, con un dispositivo ortopédico si fuera necesario y con ejercicios específicos.

Lo que es altamente recomendable es la práctica de la danza desde edades tempranas para prevenir el pie plano en los niños más pequeños, y para fortalecer aquellos pies que ya no tienen solución posible, pero que si pueden lograr que no sufran dolor a largo plazo.

Salud y Cuidados

Alteraciones del Desarrollo Psicomotor

Por Maria Doval

Cuando nos referimos a trastornos o alteraciones del desarrollo psicomotor en los niños, siempre nos resulta inquietante tanto a los padres como a los maestros. Obviamente no se trata del retraso que puede suponer para el niño en la clase de danza, sino que hablamos de desequilibrios del desarrollo psicomotor ordinario que interfiere en actividades cotidianas o menos complejas, y que por ende se manifiesta también en las clases de ballet.

La mayoría de las veces, se trata de trastornos sin base orgánica, y llegan a clase bajo diversas circunstancias: para recibir una estimulación a través de la danza -normalmente recomendado por pediatras o terapeutas – o bien, los padres no reconocen los inconvenientes del niño en determinadas áreas y es el profesor de danza quien debe recomendar un tratamiento conjunto con apoyo médico y/o psicológico.

Asimismo, los niños que padecen alteraciones manifiestan diferentes conductas en clase: por un lado, están aquellos que a pesar de presentar mayores dificultades con respecto al grupo disfrutan de la clase y por tanto la danza resulta un aliciente; y por otro lado, están aquellos que se sienten aquejados por su torpeza y acaban rechazando la danza sencillamente por inhibición. En estos casos, los niños suelen poner pretextos tales como “el ballet es aburrido”,“no me gustan mis compañeros” o “el profesor me grita” cuando en realidad el niño no se siente socialmente adecuado.

Que actitud se debe tomar en clase frente a niños con estos trastornos?

En primer lugar observar atentamente cada nuevo alumno: cuando trabajamos con niños es primordial anticiparse a captar cualquier tipo de alteración psicomotora o retraso en ciertos campos y puntualizarlo detalladamente ante padres o tutores.

Los trastornos más frecuentes son inestabilidad motriz, trastornos de la coordinación dinámica, estática y postural, trastornos en disociación de movimientos, o simples descargas motrices que suponen frustración, ansiedad, o pautas depresivas (como chupar el dedo, o como el caso de una alumna mía que chupaba las mangas de su maillot hasta dejarlo empapado)

También hay ocasiones en que llegan niños con fobias de tipo social que les impide bailar y se muestran incapaces, por tanto su incompetencia en clase es derivada de un miedo que debemos precisar bajo diferentes criterios de estímulo. O incluso, niños con retraso madurativo leve que con tiempo suficiente y soportes profesionales son habitualmente reversibles.

En segundo lugar, no es recomendable fomentar diferencias de ninguna índole con respecto al grupo, lo cual comprende que no debemos sobreproteger a ese niño, ni tampoco ignorarlo esperando a que mejore por sí solo. Es necesario integrarlo en el conjunto de sus compañeros y apoyarlo en cada dificultad, dando tiempo a su evolución.

Conclusión:

La estimulación temprana es vital para que todos los casos de alteraciones se enfoquen bajo el diagnóstico y tratamiento adecuado, y si nuestra labor está apoyada por padres y médicos las posibilidades de mejoría y adaptación del niño estarán garantizadas.

Clase de Ballet

El Port de Bras

Por Maria Doval

Es cierto que una de las cualidades más valoradas de una buena bailarina son las características de sus brazos y como hace uso de ellos a través de la técnica y su expresividad. Y en este sentido, es muy importante su longitud y trascendencia, ya que acentuará la belleza del movimiento en general.

Pero aquello que a priori parece una ventaja, a veces resulta más complejo de lo que parece a simple vista: quienes contamos con una longitud de brazos mayor a la estándar debemos aprender a atravesar recorridos superiores y controlar una mayor amplitud de movimiento, lo cual supone un extra de esfuerzo y de tiempo para hacer lo mismo que un brazo normal. Incluso, la más mínima falta de control hace que se vean flojos o inconsistentes. De modo que aprender a manejarlos es un poco más difícil que para el resto de las personas, pero podemos hacer de ellos una gran virtud si sabemos sacarles el debido provecho.

También los brazos son extensiones de nuestra propia personalidad, y en ellos se manifiestan los sentimientos y el lirismo del bailarín, de modo que en su forma de expresión pueden decir mucho sobre nosotros mismos. Y si miramos con atención, veremos que las manos de las bailarinas de ballet son realmente exquisitas, como resultado de su belleza y sensibilidad artística.

 

Ahora bien, hay formas prácticas de mejorar el port de bras y de potenciar aquello con lo que contamos. En primer lugar hay que tener en cuenta la anatomía del torso y su conexión con las extremidades: esto implica que la alineación correcta será la base de todo buen port de bras y de que éste se desarrolle sin tensiones. Ser conscientes de utilizar la respiración para iniciar un movimiento nos aporta la energía adecuada para crear formas fluídas, armónicas y proporcionadas con el resto del cuerpo. Y en segundo lugar hay que saber evitar la rigidez en hombros y manos, de la misma manera que se debe aprender a utilizar los codos según la postura o posición que se trate.

Asimismo, el ritmo musical y la intención de movimiento será variable, para lo cual los brazos tienen que saber matizar con gracia y precisión la diferencia entre en adagio o un allegro, o bien, una révérence de una preparación inicial.

Mover los brazos con destreza y sutileza puede llevar años de estudio, y nunca debemos priorizar el trabajo de las piernas sobre éstos, ya que un brazo inútil o mal colocado puede arruinar completamente un ejercicio haciendo que las extremidades inferiores resulten totalmente frustradas. En la práctica de un buen bailarín no debe haber rangos, ya que todo su cuerpo compone la totalidad del movimiento.

Y por último, hago hincapié en la repetición de estiramientos específicos antes, durante y después de clase, ya que unos brazos flexibles siempre tendrán mayores recursos para hacer un óptimo port de bras.

Salud y Cuidados

Enemigos íntimos: anorexia y sobrepeso

Ahora que Tamara Rojo piensa hacer su cruzada personal contra la anorexia en su nuevo puesto de directoria del ENB, esperamos que la iniciativa sirva para beneficiar a alumnos y bailarines y crear verdadera conciencia de salud en el sector.

La verdad, no entiendo que relación tiene la moda en todo esto  – tal como lo señaló la misma Tamara Rojo –  que puntualizó que la anorexia “es un fenómeno importado desde la moda” (???..)   A eso se le llama lanzar balones fuera ya que no es ningún fenómeno de importación ni de imitación compulsiva. Y las maniquies aún se conceden la osadía de caminar con los pies torcidos sobre la pasarela, cosa que las bailarinas no se pueden permitir. Digamos que las modelos todavía conservan ciertas ventajas …

Otra cosa que me alarma es el sobrepeso de las protagonistas de la serie australiana “Dance Academy”.  Tal vez no sean gordas para ser chicas corrientes, pero si lo son para bailar ballet.  La realidad es que más de una estaría suspendida en las evaluaciones si enseñara esos volúmenes, al menos en la danza de élite.

Y luchar contra los desórdenes alimentarios en las jóvenes no se consigue poniendo rellenitas en la televisión ni tampoco “ordenando a comer bien”, tal como aseguró la nueva directora del ENB, sino de seleccionar un personal propicio, con las precisas condiciones anatómicas y vitales. Una bailarina que debe pasar hambre no puede bailar, y una persona gruesa tampoco. Contar siempre con una buena orientación nutricional y mantener la vigilancia sobre aquellos jóvenes susceptibles de caer en enfermedades de carácter alimenticio es la única obligación que nos podemos imponer, más no obligar a nadie porque no es nuestro cometido, más aún si se trata de bailarines profesionales.

La delgadez es necesaria en la danza como condición estética y como requisito para una eficiente realización técnica, ya que el exceso de adiposidad es una desventaja para la armonía y ejecución del movimiento y limita las posibilidades sociales y laborales del bailarín. De modo que la delgadez es inherente a la danza, de la misma manera que la necesaria masa muscular. El cuerpo del bailarín es un compendio de atributos conexionados que no deben limitarse exclusivamente a su modo de alimentación, sino también a su edad, altura, complexión, rendimiento y tiempo que dedica a entrenar.

En este sentido, tampoco podemos afirmar que el peso corporal sea determinante, ya que depende de múltiples factores, y en cada individuo es variable derivando del sexo, la composición de su masa ósea, la materia grasa y la constitución de sus músculos.

Habrá que comprobar si la nueva directora del ENB puede lograr cambios evidentes, ya que anunciar el combate es muy fácil, pero ganarlo es muy difícil. Es improbable que la estética de la danza cambie y cada bailarín toma para si mismo sus propias determinaciones para alcanzar sus objetivos y muchas bailarinas mienten para ocultar sus privaciones, y por tanto no se dejan ayudar. En fin, al menos la intención es loable y no quiero ser pesimista, pero mantener el equilibrio entre estética, salud y mente no es asunto fácil para ninguna mujer, sea bailarina o no.

Serie Dance Academy
Dance Academy Photography
Salud y Cuidados

Consejos para ser una bailarina feliz

  • Intentar no ser obsesiva. Esto significa no tener conductas maniáticas en ningún campo: alimentación, ejercicios, cuerpo …. De hecho, ni te beneficia ni te aporta ningún avance, solo stress y mal humor.
  • No seas perezosa: Hay que asistir a clase todos los días de la semana que te correspondan.
  • Las amigas y el novio pueden esperar. La danza tiene el tiempo contado en la vida activa de una bailarina. Los amigos de verdad nunca se pierden y chicos hay muchos. Eso no implica que conviertas en una monja, pero establece tus prioridades.
  • Trata de mantener una buena relación con tus padres. La carrera de bailarina sería imposible sin la ayuda de nuestros papás, sobre todo cuando eres niña o adolescente.
  • Intenta no acomplejarte por tus defectos. No es fácil ya que somos sumamente perfeccionistas, pero aceptarse a si mismo hará que la gente que te rodea también lo haga.
  • Aliméntate variada y suficientemente: Para hacer clase necesitas energía, y eso te lo proporcionan los alimentos, no la adrenalina
  • No trates de mantener tu peso con dietas vegetarianas, de lo contrario tus músculos acabarán como un flan.  Aprovecha los beneficios de la carne vacuna: energía, hierro, proteínas y sensación de saciedad a largo plazo. Qué más quieres?
General

“Les petits rats” de la Ópera de Paris

La gracia es su estilo de vida, la perfección su obsesión. Pero antes de llegar a convertirse en la estrella soñada de la Ópera de París, la mayoría de los bailarines han sido “petits rats” (los niños años que se preparan todos los días para un destino excepcional)

En 2013, la escuela de danza de la Ópera de París celebra sus trescientos años. Tres siglos durante los cuales la escuela de danza más antigua en el mundo occidental ha construido una reputación internacional por su excelencia. Naturalmente, este nivel requiere de una enorme disciplina. Un viaje difícil, que no escatima esfuerzo físico, ni susceptibilidades. Por lo tanto, un estudiante que desea unirse al cuerpo de baile de la Ópera de París debe pasar por el camino de la escuela de danza en Nanterre y convertirse en “pequeña rata de la Ópera”, una frase que apareció mientras que los estudiantes todavía estaban tomando sus clases en el Palais Garnier y cuyas zapatillas recordaban sobre el piso de los pasillos a roedores que correteaban.

Hermosas imágenes capturadas por el fotógrafo Bertrand Desprez:

Clase de Ballet

Las bases de un développé

En la barra o en el centro, este movimiento de singular belleza que suele ejercitarse en los ejercicios de adagio, requiere la práctica y las bases precisas para que sea posible ejecutarse de la manera correcta.

Pensemos por un instante que si le pidiéramos a una persona cualquiera que pasa por la acera que nos haga un développé, el espectáculo sería estrepitoso.  Porque? porque debemos tener en cuenta que si no se conocen o se ejercitan ciertas pautas es humanamente imposible desarrollar este movimiento satisfactoriamente. Si bien al alumno le puede parecer mecánico y absolutamente normal y rutinario, este paso requiere una técnica específica que repasaremos a continuación:

1). Antes de partir, debemos tener pleno conocimiento de lo que es un passé o retiré y de como se hace. Un développé siempre nace de un passé, ya que necesita un punto de partida para desarrollarse. De lo contrario, no sería un développé.

En este punto, es fundamental tener desplazado el eje del cuerpo sobre la pierna de apoyo y asegurarse de que estamos firmes conteniendo la musculatura abdominal, estirando mucho, muchísimo la rodilla de la pierna de abajo, y no relajar los brazos. A la hora de hacer un développé hay que estar erguido, (sin tensiones innecesarias), con la idea virtual de que voy a tocar el cielo con mi développé.  Si permitimos que  los músculos se dejen llevar por la fuerza de la gravedad o se relajen , sería imposible elevar un développé ni una sola pulgada.

2).  Debemos tener claro hacia que dirección vamos a desplegarlo: dévant, séconde o derrière. Aquí juegan un papel clave los talones y las rodillas. El talón va a dirigir el despliegue en avant y  la séconde, y la rodilla va a guiar el despliegue en arrière. Porque? porque el talón de las bailarinas en los developpés dévant y séconde siempre quieren salir primero y mirar al público ( y mantener el en-dehors técnicamente hablando) Lo mismo ocurre con la rodilla en un développé hacia atrás: si mi talón saliera primero, el développé sería tan horroroso como el de la señora de la acera que hablábamos en párrafos anteriores.

3). Antes de sacar el développé, dijimos que hay que sentirse firmes. Si no estamos firmes, el développé será titubeante, y en el peor de los casos – y estando en el centro – la pierna de trabajo va a caer en picado haciendo de nuestro adagio un auténtico desastre. Y si no estamos firmes en la barra, nos aferraremos a ella como a un clavo ardiendo y eso no está permitido.

No obstante, no debemos obsesionarnos con la altura en los primeros tiempos. Yo prefiero que os obsesionéis con una buena postura y un buen passé, que con tiempo la pierna va subiendo con el trabajo y con el ejercicio.

4). Ahora bien, la pregunta del millón:  De dónde sale la fuerza para mantener en altura un développé?  Pues de la musculatura posterior de los muslos, en la que debemos centrarnos para no forzar en exceso los cuádriceps y acabar a fin de carrera con las piernas de Cristiano Ronaldo.

En definitiva, para hacer un buen développé hay que atender muy bien las correcciones de vuestro maestro, y no está demás echar un vistazo al espejo  En principio, hay que seguir trabajando el equilibrio, controlar mucho la espalda en el passé, y la elongación muscular, base de todo développé bien hecho.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

Clase de Ballet

Preballet: accidentes en clase

La clase de ballet es un ámbito que no está exento de posibles accidentes entre los alumnos más pequeños. Aunque la mayoría de los incidentes carecen de importancia, es preciso comprender que los niños no entienden el mecanismo de las caídas y por tanto -más que dolor por el golpe- supone avergonzarse por su torpeza.

La clase de ballet es un espacio de experimentación, donde nuestro cuerpo es la herramienta que vamos a aprender a utilizar, por eso los fallos pueden ocasionar esas pequeñas pupas que en clase de danza tienen un mayor protagonismo que en otras actividades.

A que se debe y que actitud debe tomar el profesor:

Los más peques entienden que el ballet es algo bello y cometer un error evidente a muchos les afecta y les humilla. De modo que a veces puede ser motivo de abandonar la práctica y dejar de asistir a clase. No obstante, no todos los niños tienen esta sensibilidad, pero es posible en ciertos casos. El maestro, si bien no debe restar importancia  (puesto que el niño está dolido), lo que debe hacer es animarlo y comprender la causa de su llanto o su impotencia, y tener presente que sus emociones y las formas de expresarlas son muy diferentes a las de un adulto.

Hay que promover que siga experimentado, pero aportándole fórmulas para evitar los accidentes, teniendo en cuenta que el niño está muy pendiente de la impresión que va a causar a su profesor y a sus compañeros de clase. Pero ojo! darle excesiva importancia ocasionará que algunos puedan hacer uso de estas estrategias para atraer la atención del profesor y conseguir que estemos pendientes de ellos todo el tiempo. Si bien algunos niños se evidencian avergonzados, otros, por el contrario, tienden a proyectar actitudes emocionales opuestas.

Es normal que el cuerpo les juegue alguna mala pasada y les traicione en algún momento ya que los niños están en pleno crecimiento; y comprendamos también que aún no cuentan con  la suficiente madurez para captar con exactitud los movimientos del profesor – dado que la mayoría de las veces apenas consiguen plasmar un bosquejo de lo que podría ser un paso de ballet-, ni tampoco podemos dirigirnos a ellos en términos puramente técnicos.  Lo esencial en este periodo es estimular su coordinación, no exigir más de lo posible (que solo conducirá a fracasos) y promover el desarrollo paulatino de la expresión corporal.

El ballet, al igual que el resto de asignaturas, se aprende de a poco, y se incrementa el nivel de exigencia de acuerdo a su desarrollo psicomotor y cognitivo.

No se trata de hacer un estudio psicológico del alumno, ya que éste no es nuestro cometido como profesores de danza, pero si es preciso atender a los diferentes perfiles del alumno y educarlos en consecuencia fomentando la igualdad y le empatía.

Clase de Ballet

El Grand Battement

Siguiendo en la misma línea de los diferentes battements, el grand battement es uno de los últimos ejercicios que se practican en la barra. Y posteriormente al pasar al centro.

Es un ejercicio de calentamiento y a la vez de control.  Se trata de liberar el ángulo de apertura de las piernas hacia grandes elevaciones en avant, en arrière o a la seconde, pero asegurando constantemente el en dehors (tanto de la pierna de apoyo como de la pierna que se le eleva)  y sobre todo no perder el control de las caderas. En principio, no es importante la altura, sino conservar los criterios técnicos. El ansia por intentar un gran ascenso de las piernas puede causar que el alumno desatienda todas las indicaciones anteriores, y por tanto, el paso estará mal ejecutado. La altura de un grand battement, o bien de un développé, debe trabajarse de a poco, hasta que la técnica esté asimilada y la ejecución se realice correctamente, con naturalidad y a una altura aceptable.

Tampoco debemos olvidarnos de los brazos, hay que guardar su correcta colocación en todo momento, y no poner tensiones innecesarias. Las rodillas de ambas piernas deben mantenerse estiradas. También es muy importante que el torso se mantenga lo más derecho posible y que sean las piernas las que trabajen independientemente. Y como es habitual, el pie de la pierna que se eleva debe estirarse inmediatamente al despegarse del suelo.

Revisa también El Battement Tendu

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

Zapatillas de Punta

¿Con que edad es ser muy mayor para empezar el trabajo de puntas?

Por Lisa Howell

Hay muchos adultos que deciden tomar clases de ballet en un momento avanzado de su vida, y a menudo se preguntan si podrán progresar en punta. La fuerza y flexibilidad que se exige a los estudiantes jóvenes antes de empezar la punta, es la misma para los adultos. No obstante, existen algunos aspectos a tener en cuenta con los bailarines adultos.

La pregunta de “¿Con qué edad es ser muy viejo para empezar el trabajo de punta?” suele aparecer a  menudo en foros y discusiones de grupos dedicados al entrenamiento de la punta, y es un problema del que no suelen hablar mucho los profesores/fisioterapeutas/autores. Técnicamente hay menos riesgo con los pies de un adulto cuando empiezan en punta ya que sus placas de crecimiento ya están bien asentadas. Sin embargo, existen muy pocos adultos que llevan muchos años sin bailar pero tienen un pie con una forma o fuerza adecuada para bailar en punta.

El problema de la flexibilidad es la mayor dificultad con la que se encuentran los estudiantes maduros cuando intentan alcanzar una completa posición de punta del tobillo, ya que a menudo esto requiere algunos estiramientos de los ligamentos que suelen resultar mucho más fáciles cuando se es más joven. El posible rango en el tobillo también depende enormemente en la movilidad natural de los ligamentos en general. No obstante, a una persona con “hipermovilidad” (relajamiento general de todos los ligamentos del cuerpo) le resultará más fácil de conseguir. Pero debo añadir que he sido testigo de impresionantes mejoras en el rango de pie y tobillo de algunos clientes adultos que he tenido, nada es imposible si realmente se quiere algo.

Los requisitos de fuerza para alumnos de ballet de mayor edad para progresar en punta, suelen ser mayores que los exigidos a un joven bailarín. Esto se debe al hecho de que, en general, la mayoría de los bailarines adultos ¡no son más ligeros que uno de 12 años! El bailarín debe ser capaz de controlar bien los pies en todos los tests, especialmente en fondu, y durante el petit allegro, ya que el pesar más requiere más fuerza en las articulaciones del pie en el salto. La falta de control en el arco, en fondu colocará mucha presión en las rodillas, especialmente en la fina suela redonda de las zapatillas de punta. Otras áreas que también se evalúan mucho son la fuerza en la rotación externa, el rango y el control.

Si un adulto asiste a clases de ballet durante una temporada y trabaja correctamente sus pies en clase, la fuerza requerida en el antepié se desarrollará en poco tiempo. Sin embargo, para el principiante de ballet que aprende a aislar algunos músculos del pie puede tardar más. Nuestro cuerpo desarrolla “patrones de movimiento” que realizamos regularmente, y es importante que el aislamiento del control del pie sea la segunda naturaleza del bailarín antes de empezar el trabajo de puntas. Existen muchas otras cosas en las que pensar mientras se trabaja la punta: el bailarín tiene que ser capaz de controlar fácilmente la posición de sus dedos en las zapatillas  para tener una excelente estabilidad y por consiguiente, una punta segura.

La coordinación que se requiere para controlar el pie en punta, es algo que se desarrolla después de años de baile, y como a cualquier estudiante; se espera que el bailarín adulto asista a clases de baile  como mínimo 3 veces a la semana durante un año. Y lo ideal sería asistir a clases regularmente durante muchos años antes de plantearse empezar el trabajo de punta.

No es imposible que un bailarín adulto de ballet progrese en punta, pero normalmente requiere mucho trabajo y mediación hasta alcanzar esa seguridad.

 

Clase de Ballet

El Grand Plié

Es uno de los primeros movimientos que se aprenden en las clases de ballet, y a pesar de su simple definición (gran flexión o plegado) conseguir una correcta coordinación no es una misión fácil, sobre todo en los primeros años de estudio. Es un trabajo de calentamiento progresivo que se introduce al comienzo del trabajo de barra, en 1º, 2º, 4º y 5º posición combinado con cambrés y demi-pliés, y también es incluido con frecuencia en ejercicios de adagio y rond de jambe tanto en barra como en centro. Es un paso que difícilmente tenga un uso escénico, ya que se utiliza como acción de entrenamiento, pero no por ello deja de ser un movimiento de gran belleza.

Cualquier alumno de ballet está capacitado para hacer un grand plié, pero no todos lo consiguen ejecutar eficientemente. Lo fundamental de este ejercicio, además de emplear la técnica precisa, está en la coordinación. Aquí es donde reside – al final de cuentas-  la perfección del movimiento.

– A tener en cuenta:

  • La espalda debe mantenerse bien recta, conteniendo glúteos y abdomen.
  • Los hombros deben estar correctamente alineados y a la misma altura.
  • Nunca debemos sentarnos al llegar abajo, es un movimiento de control que si se relaja pierde toda su línea y eficacia.
  • Primero se debe pasar por un profundo demi-plié, los talones son lo último que elevo en el descenso, y lo primero que apoyo al iniciar la elevación. Nunca levanto talones en 2º posición (excepto que el profesor demande un grand plié en relevé)
  • El port de bras, en cualquiera de sus variantes, debe ser un movimiento perfectamente ligado y coordinado con el trabajo de piernas. No ha de haber cortes bruscos ni paradas innecesarias en el trayecto.
  • La cabeza acompaña al port de bras, teniendo mucho cuidado hacia donde miramos, ya que dirección de la mirada influye directamente en la postura de la cabeza.
  • Los muslos deben dirigirse hacia afuera manteniendo el en-dehors en todo momento. Y mucho cuidado en la 4º posición, el eje del cuerpo debe estar perfectamente centrado.

Y por último, debemos emplear la práctica y el ensayo a diario (o casi a diario) tanto en barra como en el centro de la clase.

Nota: El correcto estudio de la técnica debe impartirse de forma presencial, de modo que leer éste o cualquier otro artículo no será úitl para aprender un paso de ballet, en cambio si para recordar o consolidar aquello que ya sabe el alumno.

General

“Me gustaría bailar pero tengo muchas dudas”

Por Maria Doval

Aprender ballet es un sueño para muchos, pero por desconocimiento de la disciplina pierden la oportunidad de ir a las clases.

Muchas veces se ha dicho que el ballet es la más desconocida de las artes escénicas, y en efecto, en nuestro país, y en Galicia en concreto, es una realidad que podemos apreciar a diario.  En el caso de Lugo, y teniendo en cuenta que es la capital de una provincia rural, afortunadamente contamos con la  presencia del Conservatorio Profesional de Danza, pero la oferta en escuelas de danza de calidad es muy limitada. Mucha gente no tiene claro cual es la misión de quienes trabajamos para la danza, ni se valora lo suficiente su carácter formativo.

Por un lado, existe la creencia de que el aprendizaje del ballet es un pasatiempo para niñas de corta edad. En efecto, la danza puede ser un útil pasatiempo para la formación de niñas de entre 2 y 7 años, pero tengamos en cuenta que si el ballet solo fuera una actividad de ocio infantil, no existirían bailarines profesionales. De modo, que la danza como pasatiempo, es solo uno de las tantas posibilidades que se nos ofrece, pero lo única. Ni tampoco es exclusiva de niñas, sino de ambos sexos.

Por otro lado, y curiosamente en contraposición al punto de vista anterior, existe otra falsa creencia de que el ballet es solo para profesionales o para quienes quieren dedicarse profesionalmente a la danza. Efectivamente hay mucha confusión en el público, y hay padres que me preguntan si sus hijos/as adolescentes son muy mayores para empezar a bailar. Pero este factor no depende de los requerimientos de la danza, sino que depende de las aspiraciones que tengan nuestros hijos. Si la joven o el joven en cuestión desea ser bailarin/a, se evaluará y se informará a continuación de las posibilidades que tiene, o bien, puede aprender ballet sin aspirar a objetivos profesionales. La danza no está hecha solo para profesionales, todas las personas tienen derecho a la danza y a recibir formación artística como complemento a su formación, o como forma de cuidado físico.

Asimismo, tanto adolescentes como adultos tienen muchos miedos a la hora de acercarse a una clase de ballet. Piensan que su cuerpo no da la talla necesaria, que no cuentan con la flexibilidad suficiente, y en muchos casos y sorprendentemente me preguntan las edades de sus compañeros de clase, porque tienen vergüenza de aparentar muy mayores frente al grupo. Desde luego, parece una preocupación bastante absurda pero es más frecuente de lo que se pueda suponer; mi obligación es entender los miedos de quienes no saben, y tratar de resolver esos complejos que no son beneficiosos en una clase de danza. La danza no tiene edad y lo que nos reúne en una clase es el interés por la danza, si nos preocupa como es el compañero de al lado, no se estará prestando atención al aprendizaje y se estará frivolizando sobre aspectos que no relevantes en una clase de ballet. Los complejos frenan las aspiraciones y nos impiden avanzar, no solo en la danza, sino en cualquier otro ámbito. En este sentido, las clases de danza son idóneas para trabajar nuestra autoestima, socializarse con el grupo y abrirse a nuevas experiencias tanto humanas como artísticas.  También es necesario entender que los niveles de la danza admiten agrupaciones de individuos muy heterogéneas donde pueden coexistir en el mismo nivel personas de diferentes edades y culturas. Lamentablemente estos complejos físicos o la edad resultan frustrantes para muchas personas que pierden de acudir a sus clases. La mayoría de las personas que sufren estos miedos no llegan a acudir nunca a clase, en cambio los que se atreven ganan en autoconfianza y en seguridad, siendo la danza un estímulo muy positivo.

En definitiva, lo importante es luchar contra las carencias de información y las confusiones que crean ciertos medios, y llevar la danza a todos aquellos que sienten verdadero anhelo.

General

Clases de danza para adultos: arte, entretenimiento y pasatiempo

En la edad adulta, la práctica de la danza puede convertirse en un espacio de expresión, esparcimiento y ejercicio

¿Qué imágenes llegan a tu mente cuando se menciona “danza” o “ballet”? Exacto. Niñas con tutú rosa, jovencitas en zapatillas de punta. Sin embargo, los beneficios que aporta la danza no son exclusivos para la gente de corta edad, así que, si siempre te ha gustado la danza, y estás pensando en una actividad que te llene de regocijo, sigue leyendo el presente artículo.

Grupos especiales para adultos

En muchas academias y escuelas de danza, ya existen clases especiales para adultos. Los contenidos, la música, y los ejercicios se adaptan para practicantes de 18 años en adelante. Este tipo de clases suelen ser muy dinámicas ya que se toma en cuenta que un adulto tiene más resistencia muscular y física que un infante. Por lo regular, se consideran estas clases como un entrenamiento, y no tienen como finalidad exponer los resultados de la clase en un concierto al público, aunque se brinda como una opción tal posibilidad. Los estilos más populares en cuanto a clases para adultos se refiere son: Jazz, Flamenco, Salsa, Hip-hop. Sin embargo, en academias especializadas en danza clásica es muy probable que tengan grupos especiales para adultos principiantes o que regresan a la danza.

Un buen ejercicio

Si de niñ@ o jovencit@ practicaste danza, y ahora estás buscando una actividad para ponerte en forma… la danza puede volver a ser una excelente manera de lograrlo. Ya tienes los conocimientos, por lo que es muy probable que tus músculos “recuerden” la manera en que se realiza un plié o grand battement. Sin embargo, tienes que ser realista y no formar expectativas inadecuadas como soñar con “ser bailarina otra vez”. Enfócate, disfruta tu entrenamiento. Dialoga mucho con el instructor si algunos movimientos te resultan difíciles de lograr.

Beneficia tu figura

La danza es un excelente modelador de la figura. En su extensa gama de movimientos, que va desde los ejercicios de barra, a los de estiramiento y trabajo en el centro del salón, se trabajan todos los grupos musculares. Adicionalmente, el énfasis que se pone en la elasticidad, le proporciona a tus músculos un desarrollo elongado y fino.

Socializar

Las clases de danza se convierten en un excelente espacio de sociabilización. Conocer gente con gustos similares, compartir el gusto por el movimiento, la música, te puede brindar como beneficio adicional un puñado de buenas amistades.

Refina tus habilidades

Coordinación, equilibrio, sentido rítmico, conciencia espacial, alineación de la postura, son recursos inherentes a la danza y que utilizarás en tu vida diaria. La habilidad para apreciar una pieza musical, o un espectáculo de danza, son aportes adicionales que también vas a disfrutar.

Expresión y relajación

Imagina tener un espacio de una hora, varias veces a la semana, en que tu única preocupación será cómo hacer tu movimiento de brazos más suave o lograr bailar esa coreografía de hip-hop que has visto en la TV. Relajante… ¿no? Regálate esos momentos de dedicación a tí mismo, a tus posibilidades expresivas, y te darás cuenta que es un tiempo bien invertido.

La danza debería ser un arte que nos acompañe toda la vida, como un pasatiempo, como un entrenamiento o como un espacio de expresión. La música, el movimiento, el contacto con nuestras posibilidades y habilidades, es algo tan importante que deberíamos practicar en nuestra edad adulta.

Así que… a sacar esas zapatillas de baile del cajón y comenzar a bailar… ¡ya

Salud y Cuidados

El esguince de tobillo

La lesión de tobillo resulta ser frecuente en la práctica de la danza o el deporte, incluso en las actividades de ámbito cotidiano. El tobillo es una articulación que soporta cargas en los saltos o giros provocando bajas lamentables en clase e impidiendo la continuidad del entrenamiento y el aprendizaje. Afortunadamente no reviste excesiva gravedad en muchos casos (dependiendo del grado de lesión), pero es importante una correcta rehabilitación para que la lesión no se cronifique.

Tanto estudiantes como bailarines tienen en muchos casos, la costumbre de seguir asistiendo a los entrenamientos a pesar de no tener aún su lesión completamente reparada, ya que, dejar de bailar por varias semanas resulta difícil de aceptar y acuden a danza para no perder los días de clase.
De modo, que es muy importante fortalecer nuestros tobillos para la prevención de estos daños, y en caso de un eventual accidente es necesario respetar las recomendaciones del médico para una completa y satisfactoria recuperación.

Un tobillo fuerte tendrá menos posibilidades de lesión y tendrá mayores ventajas a la hora de trabajar en puntas. Aunque no se descarta un desafortunado accidente incluso en el mejor bailarín, siempre es mejor prevenir que curar. Cuando el tiempo me lo permite, trato de comenzar la clase con ejercicios de pies y tobillos para calentar y fortificar la zona, intentado fomentar esta costumbre incluso en mis alumnas más pequeñas. Y por supuesto, nunca olvidar los pliés relevés y passés relevés, que ya sean en punta o en media punta, resultan un ejercicio estupendo para mejorar la fuerza de nuestras puntas.

MALA CAÍDA
(Extraído de Danza!)

Nada nuevo bajo el sol, dicen, doblarnos los delicados tobillos se nos ha hecho un “gaje del oficio”, una anécdota.
“Sí yo me doble también, hace…” y comienza una nueva y vieja historia.
Tal vez antaño, en la infancia pre-danza, un esguince de tobillo era simplemente eso, un simple esguince de tobillo que sólo nos incomodaba al caminar y hacer deporte, nada importante, algo menor.
Pero hoy, es una pequeña muerte, súbita… el comienzo de una honda incertidumbre y de un extraño tipo de tortura psicologica causada por la impotencia y la rabia. Lágrimas , a veces.

Mmm y ¿qué ha pasado?, ¿qué es lo que causa esa pequeña Gran diferencia?
Un sólo hecho, ahora haces danza.
Ahora te has vuelto más vulnerable, dependes más que antes de tu cuerpo, una lesión, auque sea en el dedo chico del pie se hace fatal, porque esa insignificancia te limita el movimiento y causa un doble dolor.
Un esguince, un terrible esguince, con el que te das cuenta lo necesarios que son los pies y la maravilla que es poder caminar con confianza, y lo indescriptiblemente vertiginoso que es dar simple un giro en un solo tobillo.

Con el dolor de la fragilidad el tobillo inutilizado, se siente con mayor ansia la necesidad vital de danzar y por eso hablo de la pequeña tortura psicológica: el ansiar con toda la fuerza algo que no se puede tener y de ahí caemos en esa frustracion e impotencia…
Ese momento… el crujido, el dolor, esa caida fatal es como caer atrozmente por un abismo, y quedar en el vacío suspendido, en la nada y con un calor amenazante en el tobillo.
El agua fría nos vuelve a la tambien fría realidad del momento y nos empieza a atraviesar la incertidumbre a medida que el dolor se hace el leso, y damos ese primer paso, ese paso temeroso, el paso valiente para sentir cual es la gravedad de la lesión.
Y luego mirar el resto de la clase o del ensayo y pensar y pensar, mientras el vacío y la desolacion nos atraviesa, la temperatura del agua se ha ido al corazón, el vértigo se ha quedado..
Pero luego, a los días siguientes viene el calor…el de las compresas que también entibian el alma y nos da las esperanzas… los pasos más firmes, la mitigación del dolor – ambos- , luego pararse en un pie… luego hacer el relevé. Todo lento muy lento, de a poco, y finalmentepuedes hacer el relevé con un pie. Eso es maravilloso, la sonrisa nuevamente y la esperanza de poder volver a clases en compañía de nuestra amiga tobillera.

Somos fragiles, hay que asumirlo, dependemos de nuestro cuerpo, de nuestros tobillos, rodillas, dedos… para alcanzar ese goce mágico del movimiento.
Un mal paso nos puede hacer caer más abajo del piso donde se doble nuestra ilusión.

Y el médico dice: “es un esguince, dos semanas de reposo”… mientras por dentro seguimos cayendoooo….

Hay que cuidarse.
¡Animo a los lesionados!