Isabel Fidalgo rechaza implantar educación artística en Taboada

Por Maria Doval

Isabel Fidalgo Albor, ha rechazado e ignorado la petición de los padres que solicitaron la asignatura de Ballet Clásico en el Concello de Taboada. El coste de la actividad iba a estar financiado por los propios padres de los alumnos, y solo se pedía la autorización del uso de un aula para los niños.

La crisis actual de nuestro país no se reduce a un desequilibrio económico, sino que está escoltada por una crisis social y de valores profunda, representada por la clase política que no es más que una emanación natural de la sociedad española en su conjunto capaz de engendrar especies inmorales y corruptas. Lo primero que vemos es la irresponsabilidad de una casta política que vive alejada y de espaldas al pueblo que debería servir y que antepone sus propios intereses a los de su comunidad. Y lo segundo, una población sumisa y desorientada – en la cual yo no me incluyo – que propicia toda clase de abusos y desaires.

Asimismo, las políticas educativas erróneas e improvisadas llevadas a cabo por las administraciones, y el deterioro económico nacional no está conduciendo al ballet hacia el camino más franco, sino que está promoviendo una apertura desordenada carente de fines artísticos y educativos a largo plazo y sin perspectivas de futuro. Los maestros estamos muy solos en cuanto a apoyo institucional se refiere, y luchar frente a la marea no se presenta como un desafío que inspire motivación. Desorganización, desprotección y devaluación de nuestra profesión no favorece el desarrollo de la actividad, no promueve la aparición de nuevas vocaciones, ni predispone voluntades para la conquista de proyectos.

Evidentemente en una país donde no hay raíces y tradición en torno al ballet, es lógico que no se atiendan suficientemente las necesidades y demandas de la disciplina. Pero de allí a ser un completo mal educado hay un largo camino.

Por citar un ejemplo muy reciente e ilustrativo, mencionaré el caso concerniente al Concello de Taboada (Lugo), cuya teniente de alcalde Isabel Fidalgo Albor, del Partido Popular de Galicia, sigue haciendo oídos sordos a las peticiones de padres y alumnos sobre la iniciativa de impartir y autofinanciar Danza Clásica como asignatura de carácter privado y particular, que solo requiere la utilización de un aula dentro de las instalaciones pertenecientes al Concello, y por tanto a los propios vecinos.

A pesar de la imagen poco respetable que se han ganado los políticos en los últimos tiempos, pareciera ser que a Isabel Fidalgo poco le importa. Es más importante organizar la fiesta del caldo de pollo o el caldo de oso, que promover la educación o una actividad productiva. O bien, repartir cajas con alimentos para hacer demagogia, que tener la oportunidad de brindar formación a coste cero para el Concello.

Y eso no es todo, Isabel Fidalgo ha tenido la vulgar osadía de dejarme literalmente “plantada” en dos ocasiones cuando me dirigía al Concello para concertar los horarios del aula de ballet después de haber sido citada. Ni siquiera se ha disculpado conmigo en ninguna de las ocasiones. Ni tampoco con los padres de las niñas que se preguntan que está pasando y porque las clases no empiezan. Llevamos casi todo este curso esperando el derecho a tener una sala, y en este momento el ciclo lectivo ya ha concluido.

Pero teniendo en cuenta que el PP cuenta con el apoyo de la tercera edad y la población agricultora – que es mayoría en el Concello – , y de que los pobres viejos y labriegos ni se dan por enterados de lo que hacen los políticos, Isabel Fidalgo sabe muy bien en que cosas debe poner atención y en cuales no. Evidentemente las clases de ballet y las necesidades de los niños no aportan los votos de una población rústica y envejecida.

Ahora bien, no me extrañaría que esta mujer venga a pedir el voto a la puerta de mi domicilio como lo hizo en las últimas elecciones. Yo espero no tener tan ingrata visita nuevamente, ya que no necesito recomendaciones de ninguna índole, y menos por parte del PP en mi propia casa.

Por otra parte, el alcalde Ramiro Moure, no se da por enterado de lo que pasa, o prefiere mirar hacia otro lado. Cuando me presenté ante él en días pasados no le dio trascendencia a la falta de deferencia de Fidalgo, sino que dejó entender que es un hombre sin carácter y determinación para ocupar su puesto, o al menos es la impresión que me suscitó muy claramente.

En definitiva, un político que no asiste a su lugar de trabajo, que hay que ir a buscarlo a su casa en hora de servicio, y que desprecia las funciones de un profesor dejándolo tirado en una entrevista sin avisar previamente, o al menos disculparse, debe renunciar a su cargo. Y un alcalde que consiente ese tipo de conductas tampoco está capacitado para ejercer su puesto. Pero la moral no es la virtud que abunda entre los grupos políticos, ni siquiera en los simples concellos de pueblo.

Por tanto, aquellos que aún tenemos un poco de sentido común debemos ser inflexibles ante esta clase de sujetos tan burdos, y pensar muy bien antes de poner el voto. Y pensar muy bien si merece la pena perder un solo minuto de tiempo con estos elementos.

Y he de decir que las opiniones políticas acostumbro a mantenerlas en mi ámbito más privado, pero cuando la política malogra el bien de la danza soy capaz de perder toda consideración. Porque el desprecio y la falta de estilo de Isabel Fidalgo no lo asumo como algo personal, sino como una subestimación a mi profesión, a los padres y alumnos demandantes, y a la danza en si misma. Y si bien para mí esta circunstancia no es más que otra anécdota en mi camino, para algunos implicará tener que llegar hasta Lugo capital para recibir formación en danza – siendo una acción totalmente innecesaria -, y para otros, desperdiciar posiblemente la única ocasión de tener un profesional de la danza al alcance de su mano.

Condado de Riverside, CA, 7 de octubre de 2013: ACLARACIÓN

Debo aclarar que el pretexto que está utilizando actualmente la Sra. Isabel sobre un rápido procedimiento por escrito para la obtención de un aula, se contradice con las citas que se me han otorgado. De haber existido ese procedimiento, o de habernos informado del mismo, hubiéramos ahorrado mucho tiempo y evitado las actuales disputas. Dejar  tirado a un profesor sin previo aviso, u ocultar la existencia de dicho procedimiento a los interesados por el ballet, es un rechazo en toda regla.

Por otra parte, he sido amenazada a través de un mensaje privado a mi Facebook por la señora Fidalgo, por lo cual guardo cuidadosamente en mis archivos las calumnias que ha dicho sobre mí sin prueba alguna, tales como que deseo impedir el desarrollo de las actividades, o bien que mi interés es concentrar todo en una sola actividad.

Asimismo me acusa de interés económico, como si yo debiera trabajar gratuitamente para complacerla, o bien compartir con ella mis beneficios. En todo caso resulta absolutamente aberrante pretender que una persona trabaje gratis y sin cotizar en la seguridad social. Acaso ella no tiene intereses económicos y electorales? Se nos pide a los españoles trabajar a cambio de nada? Era lo que nos faltaba oír.

El presente artículo fue publicado el 21 de julio. La señora Isa Fidalgo recién en octubre entró en la cuenta del mismo, por lo que se deduce que nuestros dirigentes están muy poco habituados a las medios de comunicación y las nuevas tecnologías.

Por otra parte, agradezco al periódico El Progreso el inmediato interés que ha tenido en la noticia.