El pie plano

Por Maria Doval

Es cierto que un determinado porcentaje de la población tiene los pies planos, y también es una realidad que gran parte de esta gente no lo sabe.

Ahora bien, los pies planos pueden corregirse a edades precoces (y solo en algunos casos), y es importante que observemos los niños que llegan por primera vez a clase de ballet y advertir a los papás si fuera oportuno, ya que muchas veces éstos no toman en cuenta esta afección sencillamente porque no causa dolor – excepto que el sujeto sea obeso -, o bien porque no manifiesta inconvenientes en otros ámbitos.

Un pie plano no es tan difícil de identificar, incluso podemos hacer un sencillo ejercicio visual cuando andamos por la calle y podremos percibir aquellos elementos que tienen pies planos: rodillas vencidas hacia adentro, gente que camina con las puntas de los pies hacia fuera (sin tratarse de su en-dehors, evidentemente), arcos vencidos, caminar con las puntas de los pies hacia adentro, o bien, lo que habitualmente llamamos as pernas tortas.

Las bailarinas tenemos un andar esbelto y nuestros zapatos jamás denotan una mala pisada, pero hay que aclarar que si bien la práctica del ballet es beneficioso para los pies, las bailarinas por naturaleza no tenemos enfermedades de estas características. El ballet puede ayudar a los niños con esta enfermedad, pero no podemos fomentar perspectivas de una carrera profesional en la danza a estos alumnos, ya que la exigencia de la danza profesional no contempla a individuos con estas dolencias, ni pueden alcanzar el rango de pies que una compañía de danza exige para sus bailarinas.

Pie Plano

El pie plano no es un impedimento para llevar a cabo una vida normal, pero puede ocasionar un andar antiestético que puede acomplejar al individuo, la aparición de juanetes, dedos en garra, malestar en las rodillas o padecer dolores en casos de sobrepeso; por eso lo más aconsejable es tratarlo según lo indicado por el traumatólogo, con un dispositivo ortopédico si fuera necesario y con ejercicios específicos.

Lo que es altamente recomendable es la práctica de la danza desde edades tempranas para prevenir el pie plano en los niños más pequeños, y para fortalecer aquellos pies que ya no tienen solución posible, pero que si pueden lograr que no sufran dolor a largo plazo.