Consejos para el cuidado de las zapatillas de punta

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Por Maria Doval

  1. Asegúrate de hacer un buen atado de las cintas al poner las puntas: el nudo final jamás debe hacerse en la parte delantera del tobillo, sino en la parte de atrás. Y por favor, corta los extremos si notas que sobra mucha cantidad, y la restante la escondes bien debajo del nudo para que no se vea. Incluso si te espera una actuación puedes dar unas ligeras puntadas con hilo y aguja para asegurarte que no salgan las colitas de las cintas de su lugar. La bandita elástica que ajusta la zapatilla alrededor debes atarla bien y hacer un lacito o nudo procurando esconder los extremos hacia adentro. No hay nada más antiestético que una bailarina con cintas mal atadas o con los extremos sueltos.
  2. Puedes ponerle laca de uñas (brillo transparente) al borde las cintas para que no se deshagan ni deshilachen. De lo contrario la cinta se hace cada vez más corta y deberás cambiarlas y coserlas de nuevo. También puedes poner la misma laca en la base de las puntas.
  3. Puedes colocar elásticos adicionales para sujetar mejor el pie, cosiéndolos con cuidado donde sea necesario –sobre todo para sujetar talones resbaladizos– pero sin hacer un bulto muy prominente en la cara interna de la zapatilla, ya que podría resultar molesto y doloroso cuando bailamos
  4. Si eres principiante en el uso de puntas, no cosas las cintas ni las utilices en casa hasta que no las haya aprobado tu profesor. Si el calzado se altera no puede ser devuelto a la tienda o fabricante
  5. Es recomendable tener varios pares de zapatillas de punta. A veces se hace necesario -si la situación lo requiere- ponerse unas zapatillas de diferentes prestaciones de acuerdo al tipo de clase, coreografía, suelo, estado de los pies, o sencillamente porque es importante no depender de un solo par. Me refiero principalmente a las alumnas que trabajan en puntas a diario, o casi a diario.
  6. Utiliza siempre resina para evitar resbalones indeseables o falta de fijación. Es aconsejable llevar resina en una bolsita siempre con nosotros en el bolso de clase, o ante un exámen o actuación. La resina es como la hidratante, siempre debe ir con nosotros a todas partes. A veces surgen galas o actuaciones en lugares poco habituales -con suelos no preparados para bailar ballet específicamente- y hay que estar prevenido. En estos casos es necesario portar los diferentes pares de zapatillas y utilizar las que mejor se adapten a la escena y a tus pies.
  7. Siempre insisto en que es mejor no usar protectores de tipo almohadilla, es mejor el vendaje para evitar rozaduras y ampollas. Esto hace que se sienta mejor la base del suelo otorgando mayor control y firmeza. Puedes poner antes polvos de talco en los pies para ayudar también a prevenir la humedad (nada beneficiosa para la durabilidad del calzado de puntas)
  8. Recordar que el empeine necesita espacio para expandirse en relevé. De modo que no debes usar cañas muy largas si tu empeine es bajo. Por el contrario, un empeine fuerte debe ser contenido en una caña más larga para no desbordar de la zapatilla y trabajar con más sujeción y comodidad.
  9. Las zapatillas deben ir correctamente dobladas en una bolsita independiente adentro de nuestro bolso de entrenamiento: plegar los laterales de la zapatilla hacia adentro y a continuación enroscar cuidadosamente las cintas alrededor del calzado. Enfrentarlas y guardar. La bolsita puede ser de rejilla para que la zapatilla se ventile después de clase y antes de llegar a casa,  o bien puede ser una bolsita normal de las que venden en tiendas de accesorios para danza.
  10. Si has sudado en clase es bueno ventilarlas posteriormente y dejarlas tendidas por un buen rato en lugar seguro. La humedad deteriora la zapatilla y el satén pierde su color más rápido de lo habitual. Si tienes un perro aficionado a morder zapatos no olvides ponerlas en alto. No las dejes nunca al aire libre, el sol o la lluvia pueden acabar con ellas en un instante, de modo que es conveniente tenerlas vigiladas en lugares frescos y secos, lejos de los peligros climatológicos y/o caninos. Tampoco deben estar cerca de calefactores o cocinas. En Galicia es usual encender cocinas de leña que emiten altas calorías, de modo que la cocina no es el mejor espacio para tender las zapatillas de ballet. Tampoco el cuarto de baño.
  11. Puedes identificar con un boli sobre las suelas que zapatilla pertenece al pie izquierdo o derecho. Cada pie es ligeramente diferente y aunque “se supone que un bailarín es ambidiestro” y trabajamos por igual cada lado, la realidad muchas veces no es así y cada pie evoluciona a su tiempo y posibilidades. Bastará con escribir una letra pequeñita que no sea visible al espectador.
  12. Si has tenido una clase bastante exhaustiva, al llegar a casa es bueno remojar los pies en agua tibia, secarlos muy bien y masajearlos con una hidratante. Ponte calcetines y circula descalza.
  13. Escuchar las recomendaciones de cada profesor sobre el uso de las zapatillas de punta. Es importante y beneficioso estar atento a los diferentes puntos de vista o consejos que te puedan aportar los maestros, cada cual tiene su experiencia y método, y resulta imprescindible aprender para luego experimentar lo que mejor se adapte a tus preferencias y necesidades.
  14. El cuidado de las puntas es un aspecto esencial en una alumna de ballet, las zapatillas de punta son una carta de presentación y hablan mucho de tu personalidad y del interés que pones en la danza. Tus maestros lo reconocen fácilmente. Si bailas mejor que Pavlova y tus puntas están hechas un cristo -por que no las cuidas bien, o las llevas de manera desprolija- tendrás mucho que perder en cuanto a concepto y consideración por parte de tus profesores.

En el siguiente video se puede apreciar como diferentes bailarinas preparan sus zapatillas de punta. Se recomienda a las alumnas no imitar estas prácticas sin la supervisión de un profesional.