El esguince de tobillo

La lesión de tobillo resulta ser frecuente en la práctica de la danza o el deporte, incluso en las actividades de ámbito cotidiano. El tobillo es una articulación que soporta cargas en los saltos o giros provocando bajas lamentables en clase e impidiendo la continuidad del entrenamiento y el aprendizaje. Afortunadamente no reviste excesiva gravedad en muchos casos (dependiendo del grado de lesión), pero es importante una correcta rehabilitación para que la lesión no se cronifique.

Tanto estudiantes como bailarines tienen en muchos casos, la costumbre de seguir asistiendo a los entrenamientos a pesar de no tener aún su lesión completamente reparada, ya que, dejar de bailar por varias semanas resulta difícil de aceptar y acuden a danza para no perder los días de clase.
De modo, que es muy importante fortalecer nuestros tobillos para la prevención de estos daños, y en caso de un eventual accidente es necesario respetar las recomendaciones del médico para una completa y satisfactoria recuperación.

Un tobillo fuerte tendrá menos posibilidades de lesión y tendrá mayores ventajas a la hora de trabajar en puntas. Aunque no se descarta un desafortunado accidente incluso en el mejor bailarín, siempre es mejor prevenir que curar. Cuando el tiempo me lo permite, trato de comenzar la clase con ejercicios de pies y tobillos para calentar y fortificar la zona, intentado fomentar esta costumbre incluso en mis alumnas más pequeñas. Y por supuesto, nunca olvidar los pliés relevés y passés relevés, que ya sean en punta o en media punta, resultan un ejercicio estupendo para mejorar la fuerza de nuestras puntas.

MALA CAÍDA
(Extraído de Danza!)

Nada nuevo bajo el sol, dicen, doblarnos los delicados tobillos se nos ha hecho un “gaje del oficio”, una anécdota.
“Sí yo me doble también, hace…” y comienza una nueva y vieja historia.
Tal vez antaño, en la infancia pre-danza, un esguince de tobillo era simplemente eso, un simple esguince de tobillo que sólo nos incomodaba al caminar y hacer deporte, nada importante, algo menor.
Pero hoy, es una pequeña muerte, súbita… el comienzo de una honda incertidumbre y de un extraño tipo de tortura psicologica causada por la impotencia y la rabia. Lágrimas , a veces.

Mmm y ¿qué ha pasado?, ¿qué es lo que causa esa pequeña Gran diferencia?
Un sólo hecho, ahora haces danza.
Ahora te has vuelto más vulnerable, dependes más que antes de tu cuerpo, una lesión, auque sea en el dedo chico del pie se hace fatal, porque esa insignificancia te limita el movimiento y causa un doble dolor.
Un esguince, un terrible esguince, con el que te das cuenta lo necesarios que son los pies y la maravilla que es poder caminar con confianza, y lo indescriptiblemente vertiginoso que es dar simple un giro en un solo tobillo.

Con el dolor de la fragilidad el tobillo inutilizado, se siente con mayor ansia la necesidad vital de danzar y por eso hablo de la pequeña tortura psicológica: el ansiar con toda la fuerza algo que no se puede tener y de ahí caemos en esa frustracion e impotencia…
Ese momento… el crujido, el dolor, esa caida fatal es como caer atrozmente por un abismo, y quedar en el vacío suspendido, en la nada y con un calor amenazante en el tobillo.
El agua fría nos vuelve a la tambien fría realidad del momento y nos empieza a atraviesar la incertidumbre a medida que el dolor se hace el leso, y damos ese primer paso, ese paso temeroso, el paso valiente para sentir cual es la gravedad de la lesión.
Y luego mirar el resto de la clase o del ensayo y pensar y pensar, mientras el vacío y la desolacion nos atraviesa, la temperatura del agua se ha ido al corazón, el vértigo se ha quedado..
Pero luego, a los días siguientes viene el calor…el de las compresas que también entibian el alma y nos da las esperanzas… los pasos más firmes, la mitigación del dolor – ambos- , luego pararse en un pie… luego hacer el relevé. Todo lento muy lento, de a poco, y finalmentepuedes hacer el relevé con un pie. Eso es maravilloso, la sonrisa nuevamente y la esperanza de poder volver a clases en compañía de nuestra amiga tobillera.

Somos fragiles, hay que asumirlo, dependemos de nuestro cuerpo, de nuestros tobillos, rodillas, dedos… para alcanzar ese goce mágico del movimiento.
Un mal paso nos puede hacer caer más abajo del piso donde se doble nuestra ilusión.

Y el médico dice: “es un esguince, dos semanas de reposo”… mientras por dentro seguimos cayendoooo….

Hay que cuidarse.
¡Animo a los lesionados! 

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