El ballet y los niños

Por Aireem Reyes, de Emisora Habana Radio

La única vía de relacionar a los niños con el ballet no es haciéndolos participar en talleres, tomando clases, o insistiendo en que se conviertan en bailarines. El mundo no solo está hecho de artistas, pues su razón de ser son los espectadores.
Creo que el primer paso para interesar a los niños en el ballet es afianzando su capacidad de apreciación de este tipo de espectáculo: educándolos para ser espectadores; si se convierten en artistas o no sólo el tiempo lo dirá. Además, es un muy provechoso enseñar a los niños a amar el arte en general; acercando el arte a ellos por diferentes vías tendremos artistas y espectadores del futuro mejor preparados. Es increíble la manera en que un niño puede razonar las cosas de la vida cotidiana, pues su mente es infinita y bastante desprejuiciada; esta mirada ingenua al arte hace de los niños potenciales espectadores que juzgan según su horizonte de expectativas y de esta forma amplían su universo cognoscitivo y su capacidad intelectual.

Una manera de acercarlos es por la propia historia que cuentan los espectáculos de ballet, y podemos tomar como punto de partida los cuentos de hadas.
Los cuentos de hadas han inspirado la creación de gran número de ballets que, con frecuencia, adoptan ciertos pasos de las danzas folklóricas. Asimismo su música se ha compuesto a veces sobre aires populares. Un compositor de ballets ha dicho sobre ellos que eran como cuadros vivientes, que muestran cómo se vivía en una época y lugar determinados. En este sentido el ballet se parece mucho a una obra de teatro o a una película; pero su argumento carece de diálogos y se encargan de referirlo la danza y la música.
Uno de los cuentos de hadas que ha sido llevado al plano escénico es “Hansel y Gretel”, en este caso, el ballet nos hace revivir lo que les sucedió con la malvada bruja en la casa de mazapán, y, por último la huida de ellos. Al presenciar este ballet los niños quedan sorprendidos al ver con qué facilidad puede contarse un cuento sin emplear una sola palabra. Los decorados, la música y las evoluciones de los bailarines dicen con tanta claridad el cuento como si fuera hablado. Claro está que para esto es preciso que los bailarines sean muy buenos actores, pues no basta con que resulte agradable ver sus movimientos, sino que estos deben tener, asimismo, una significación.
Otro de los cuentos de hadas es “Cascanueces”, la protagonista de este ballet es una niña que recibió un cascanueces como regalo. El cascanueces era, en realidad, el príncipe encantado, que se llevó consigo a la niña al país de las hadas. En uno de los episodios del sueño la niña se suma a la danza de los copos de nieve y conoce al rey y a la reina de las nieves. La niña rompe el encanto que pesaba sobre el cascanueces, y de este modo libera al príncipe. La deliciosa música de este ballet impulsa a las hadas-copos de nieve y a los duendes transformados en hojas y flores, en un alegre y desenfrenado torbellino que resulta sumamente agradable de contemplar para los infantes.
“Pedro y el Lobo” es la historia de Pedro y sus tres amigos: el pájaro, el pato y el gato. Todos juntos atraen al malvado lobo, lo capturan y se lo llevan triunfalmente al parque zoológico. Los disfraces de los animales hacen que este ballet sea tan divertido para los bailarines como para el público. La música de esta obra se escribió para que los niños aprendiesen a reconocer los sonidos de diversos instrumentos musicales que componen una orquesta, así, cada animal está representado por un instrumento: el pájaro, por la flauta; el pato, por un oboe; el gato, por un clarinete; y el lobo por tres acordes orquestales.
“Petroucka” es un magnífico ballet que relata las aventuras de tres marionetas que son exhibidas por Charlatán. Esas marionetas son: Petroucka, payaso de cara triste, el Moro Feroz y la muñeca Bailarina. El Moro y Petroucka están enamorados de Bailarina que prefiere al primero. La danza del oso, que es otro personaje de la fábula, resulta muy divertida, pues la música imita los torpes balanceos del oso, que se contonea con sus patas traseras.El corazón de Petroucka sufre porque Bailarina no lo ama. También le causa tristeza saberse prisionero para siempre del codicioso Charlatán, que se hace rico con sus marionetas. Durante la fiesta del Carnaval Petroucka pelea con el Moro, que cae encima de él y lo mata. A pesar de que Petroucka muere, lo hace con una sonrisa en los labios ya que finalmente alcanza su libertad. Y aunque el final en términos de “felices para siempre” se vaya un poquito de esta idea, es necesario aclarar que el arte también es portador de valores y enseñanzas, y si guiamos bien a nuestros niños, les brindaremos la oportunidad de definir los elementos de suma importancia en la vida como la libertad.
El ballet no debería ser exclusividad de un círculo mágico. Todos los seres humanos debemos y podemos estar en condiciones de situarnos frente al arte, profundizar en sus enfoques, aun cuando sus efectos estéticos sean totalmente personales. Los niños de hoy, son los hombres y mujeres del mañana, y hay que tener la suspicacia de guiarlos por un camino que, plagado de todos los valores justos, también sean sensibles a lo estético y sepan apreciar por ejemplo, una obra de ballet. No hay justifcación de que las funciones sean tarde en la noche, siempre nos queda la opción de la tarde de los domingos…